Por: Iván Mejía Álvarez

Colombia

El resultado fue bueno. Igualar con Brasil siempre será una prueba de valor pues los pentacampeones del mundo, por historia, linaje y rodaje, llevan las de ganar ante Colombia.

Este equipo de Mano Menézes lleva veinte partidos preparándose para el Mundial que harán en casa y tienen mucho más sentido colectivo que la selección dirigida por Pékerman, que está encontrando un estilo y un funcionamiento. Nada que objetar, el resultado fue bueno más allá de que Brasil hizo mucho más por el resultado y dobló a Colombia en opciones de gol.

Este equipo de Mano Menézes lleva veinte partidos preparándose para el Mundial que harán en casa y tienen mucho más sentido colectivo que la selección dirigida por Pékerman, que está encontrando un estilo y un funcionamiento. Nada que objetar, el resultado fue bueno más allá de que Brasil hizo mucho más por el resultado y dobló a Colombia en opciones de gol.

La actitud fue muy buena. El equipo nacional tuvo coraje, arrestos físicos y emocionales, nunca se sintió inferior, peleó de tú a tú el partido, no se “achicopaló” y dejó el mensaje de que la Colombia timorata, defensiva y muerta de miedo quedó atrás, por lo menos en estos tiempos. La reacción después del empate brasileño fue ejemplar: salieron a llevarse por encima a los brasileños y terminaron atacándolos con una propiedad desconocida hace muchos años en un equipo colombiano.

El funcionamiento fue regularcito. Pékerman puso en el campo un equipo sensacional con Cuadrado por la banda derecha, Jackson en punta, con todos los juguetes para armar la selección deseada, pero eligió un modulo que terminó siendo mal interpretado y mal ejecutado. La defensa de tres, con Valencia incrustado en el fondo al lado de Aquibaldo y Yepes, más unos “carrileros” con mucha proyección pero escaso regreso, desnudó las imperfecciones propias de la improvisación. A Mario Yepes cada vez se le notan más las costuras propias de la edad y jugando con tres en el fondo la cancha se le hace demasiado grande; cometió errores cuando fue al “descampado” y quedó en evidencia. En ese módulo, Yepes sufre demasiado. Y si los laterales Cuadrado y Armero no regresan para completar el fondo con cinco cuando atacan a Colombia, el tema se hace gravísimo. Brasil levantó la pelota desde los costados con demasiada facilidad. Brasil quedó mano a mano en posición de gol siete veces. Sánchez solo no puede neutralizar el circuito futbolístico del adversario, y si el trabajo sucio se lo encargan a Macnelly, el tema se hace más grave.

En ataque las cosas no funcionaron en la inicial cuando James fue demasiado al medio y se regaló la punta izquierda, el trampolín para levantar la pelota hacia dos rematadores como Jackson y Falcao. Cuadrado abrió bien la cancha, pero a veces le sobró “calidad” y le faltó simplicidad en la ejecución. La descarga y la transición fue veloz pero equivocada por acarreo innecesario de pelota.

Aprobado en resultado y actitud, pero digno de revisar el funcionamiento con tres en el fondo. Dejó la sensación de ser un híbrido desadaptado...

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