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Causas del colapso vial

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Hernán González Rodríguez
19 de diciembre de 2011 - 03:53 p. m.
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1. La inversión en infraestructura es ínfima. Históricamente no ha superado ésta el insignificante uno por ciento del PIB por año, cuando en un país sin vías como Colombia tal porcentaje debería aproximarse al 6% del PIB, unos 12 billones de pesos por año en promedio, entre inversión pública y privada para este cuatrienio. Ojalá sea el Gobierno capaz de invertir los todavía insuficientes 8 billones prometidos por año en promedio durante el mandato en marcha.

2. La infraestructura ha estado en manos de la politiquería, la incapacidad y las tutelas de jueces corruptos. Las adjudicaciones para la construcción y la interventoría de vías clave para el país se les ha entregado a empresas sin capacidad técnica, ni económica, ni honorabilidad, dilapidaron grandes anticipos de dinero. Se adjudicaron ellas sin diseños previos completos y sin la posibilidad de expropiar las franjas oportunamente, porque la "tutelomanía" que prostituyó nuestra débil Justicia también ha imposibilitado construir las vías a tiempo.

3. El Inco e Invías han sido y siguen siendo sumamente ineficientes. Juan Martín Caicedo, presidente del gremio de los ingenieros contratistas, sostiene que en los mejores años de estas dos dependencias adscritas al igualmente ineficaz Mintransporte, 2007 y 2009, tan sólo invirtió la primera el 37% y la segunda 53% del presupuesto asignado. Peor aún, hasta octubre del año en curso habían invertido estas perlas de la eficiencia el modestísimo 39% y el 32%, respectivamente.

4. El absurdo marco legal existente consta de 58 leyes y 99 decretos reglamentarios expedidos con posterioridad a la Ley 80 de 1993. Contienen ellos tantos requisitos y condiciones para la adjudicación de los contratos que la interpretación de ellos queda, finalmente, al arbitrio de los funcionarios de turno. Y posteriormente, para que las llamadas "asustadurías" dilaten la ejecución con sus reinterpretaciones.

5. No existe una verdadera política de mantenimiento de las vías. No creo que exista nada más evidente que esta carencia.  Comencemos por establecer bien claro, con valla en las vías, a quién corresponde el mantenimiento, al Gobierno Central o a los Departamentos. Nuestras infraestructura está repleta de huecos, derrumbes y cunetas obstruidas y tan sólo de cuando en cuando nos cruzamos con unos pocos obreros con palas y carretillas...

6. La supuesta protección del medio ambiente tampoco ha sido reglamentada. Una licencia ambiental puede tardar años. Consabido, las CAR no funcionan bien sino para obstruir. Por la misma vía marcha la consulta previa a las comunidades negras e indígenas para poder construir carreteras por sus territorios.  "Estas licencias y consultas se han convertido en patente de corso para chantajear al Estado, para la politiquería y para detener el desarrollo, tal como sucedió con el Plan Forestal del presidente Uribe".

7. "Las universidades públicas no son las indicadas para realizar labores de consultoría" denunció Caicedo, "por el camino de los convenios interadministrativos, las universidades hacen competencia desleal con sus egresados y subsidian sus ineficiencias presupuestales. Se han detectado carruseles de directivos y profesores vinculados a esta práctica, que aleja la universidad de sus objetivos esenciales".

Para esta nota utilicé en parte un buen artículo firmado por Juanita León.

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