Opinión |8 Jun 2012 - 12:01 am

Augusto Trujillo Muñoz

Víctima de la globalización

Por: Augusto Trujillo Muñoz

El profesor norteamericano James D. Henderson es uno de los especialistas mejor equipados para analizar la historia de Colombia.

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Su idoneidad académica es factor suficiente para afirmarlo pero, además, su condición de extranjero lo sitúa por encima de las pasiones que suelen animar a los colombianos frente a su propia historia. Conoce bien a Colombia por haber vivido en algunas de las regiones con índices más altos de violencia, como testigo de sus complejos desarrollos. Su último libro “Víctima de la globalización” da cuenta de la forma en que el narcotráfico destruyó los grandes avances del país en materia de civilización política.

Los colombianos tienen conciencia de lo que ha sido su agitado suceso institucional. Sin embargo, desdibujan los períodos históricos que privilegiaron la política sobre la guerra. Recuerdan las múltiples confrontaciones armadas del siglo xix, pero olvidan que el movimiento del 20 de julio de 1810 fue una jornada eminentemente civil cuyo significado, más que el del día de la independencia, es el del día de la constitución.

Dicha jornada tuvo el alcance de una revolución gigantesca. Suscribió el principio del control al poder con lo cual imprimió nuevo rumbo a la historia y convirtió a la Nueva Granada en sede de la primera constitución que se redactó en idioma español. En otras palabras, Colombia nació en medio del derecho. Sin embargo aquel período pasó a la historia oficial como “la patria boba”, cuando debe llamarse “la primera república”.

Algo similar ocurrió en el siglo xx. La violencia política del medio siglo y las múltiples violencias ulteriores son fenómenos que signan la centuria. Pero ese relato olvida los logros institucionales del republicanismo en 1910 o el papel histórico de la generación del centenario, a la cual se debe la consolidación de nuestra vocación civil, e incluso el sentimiento socialista que recorrió buena parte de la primera mitad del siglo e hizo posible reformas sociales y una legislación en defensa de los trabajadores.

La ausencia de los estudios históricos en la educación de nuestros jóvenes neutraliza la importancia de tales sucesos, cuya memoria debería convertirse en referencia de lo que ha de ser la historia como presente. Deja espacio a una suerte de historia mediática que le da más importancia al espectáculo que al análisis y estimula la opinión de quienes señalan a los colombianos como violentos y corruptos.

Henderson rechaza semejante visión. Sostiene que Colombia libra una especie de guerra ajena en la cual se comprometió, por presiones ajenas, a combatir un fenómeno ajeno. En efecto la lucha contra el narcotráfico no debió comenzar por los centros de producción sino por los de consumo. Pero era más cómodo para éstos desatar la guerra lejos de su territorio y desplazar hacia otros las responsabilidades y las culpas.

“Víctima de la globalización” es un libro sobrecogedor que aparece cuando el país oscila entre el conflicto y la recuperación de la confianza en sí mismo. Por desgracia vive un fenómeno de polarización al cual no es ajena cierta dosis de irresponsabilidad dirigente. Pero si mantiene, como dice Henderson, su tendencia actual y logra ingresar al club de los “pesos pesados” de la región, estaría en condiciones de aclimatar entre los ciudadanos la idea de que su futuro puede ser mejor que el presente.

Ex senador, profesor universitario, atm@cidan.net

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suesse

Vie, 06/08/2012 - 15:27
La historia, en general, suele tender a ser cíclica. Y aqui, igual. O peor que en otros sitios. Desde el famoso 1810, se han dado un montón de conflictos, abiertos y no tan abiertos, que han dejado siempre la sensación de que todo cambia, pero para quedar en las mismas. A cualquier "intento" de "liberalización", de implementar políticas sociales reales, de atención a los "zarrapastrosos" de siempre (porque son/somos los de siempre, solo que hoy hay celulares y motos como aditamentos externos y las ruanas pasaron al cajón de lo oculto!), siempre ha seguido el torpedeo, el impedimento, el ataque de los otros de siempre! Etapas de pacificación, siempre las ha habido, pero no de verdadera paz social. El narcotráfico llegó, en mi concepto, sólo para aceitar una seudo-movilidad y estabilidad
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suesse

Vie, 06/08/2012 - 15:32
(cont) económica general ( esas ventanillas siniestras, booms sospechosos que solo se vieron convertidos en fincas, carros, aviones privados, etc) y convertirse más bien en factor de "desacelerar" por un lado, un conflicto social latente, de los cuales las Farc, el ELN , el M-19, solo han sido "síntomas", y por el otro, para corromper todo, desde lo "institucional", y las "fortunas" tradicionales, hasta los estratos bajos y medios y claro, a esos "desfogues" que fueron las guerrillas inicialmente. Aquí, los verdaderos problemas, los de fondo, no se han resuelto, ni van en camino de ello, y ahora, peor que antes, pues la criminalidad es ya una opción de supervivencia y enriquecimiento a todo nivel! Lo legal y lo ilegal está permeado, tocado, aceitado por lo narco, tambien su mentalidad.
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Ar mareo

Vie, 06/08/2012 - 12:05
Siempre hechandole la culpa a factores externos. Que los espanholes en la conquista y la colonia, que los gringos en la guerra fria y ahora con las drogas. Ahora es culpa de la globalizacion. La realidad muestra un pais feudal, de gobierno e instituciones debiles. Pasivo, indiferente o complaciente con grupos de interes: bananeras, ganaderos, banqueros, ardilas y sarmientos, esmeralderos, politicos y narcos...
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suesse

Vie, 06/08/2012 - 15:37
Muy de acuerdo! Aqui, en general, se ha sabido adaptar todo lo bueno, malo y pésimo que ha llegado de fuera, pero para perpetuar el orden feudal, oscurantista y mercantilista (que no capitalista, que eso es una de esas otras falacias y embelecos que sostienen unos a punta de anuncios y estadísticas, ahora!). Miremos lo que hizo Furibe y el discurso "terrorista" de Bush: desde ahi, ese "mal necesario", pero no oficial, claro, que fue para sus antecesores esa "guerrilla", pasó a ser parte de esa nueva clase de "enemigos" de la humanidad... que nada que se quería hacer ver ni aceptar como grupo con algo de poder, asi fuera criminal antes. Se ha acabado? La acabó Uribe y sus tropas? Nada! Pero mientras tanto, ahi seguimos embelesados con maquillajes, casas "gratis" y discursos que solo tapan!
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Ar mareo

Vie, 06/08/2012 - 12:06
perdonen la h q se me fue de mas
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chiqueomocha

Vie, 06/08/2012 - 10:51
El problema básico nuestro es la desinformación y ésta toma cuerpo en pronunciamientos como el que nos ocupa. Estos comentaristas parten del hecho de que la república se estableció sobre bases firmes traducidas en equidad lo que equivale a decir sobre la verdad, y que por lo tanto los problemas se han generado durante su desarrollo. Nada más falso. Nuestros aberrantes problemas políticos tuvieron su prigen en el mismo momento que algunos encumbrados criollos se hicieron con el poder. A estos criollos todos les interesó menos la patria que se estaba gestando. Una vez apoderados del ente político dispusieron de él a su antojo ignorando a propósito las consecuencias de sus solapados actos tras los biombos católicos. Como ciudadanos somos una mentira política. La verdad aunque dura, es.
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suesse

Vie, 06/08/2012 - 15:42
Muy cierto. Como ciudadanos, como país político, como "democracia". Es más, como nación, casi. Pero lo triste es que no falta el que piensa que creyendo estas "leyendas urbanas" del "avance" de Colombia desde su fundación como "país independiente" , se está haciendo un favor y a los suyos. Cuando se reescribirá la historia de verdad de un pueblo que solo ha dado vueltas en torno del mismo des-orden, de ruana y alpargata, o de tenis y capucha, o de camuflados propios y ajenos...y en el diario vivir, de saco y corbata Everfit, y sin un peso de más con que salir de un "corrientazo", pero felices (supuestamente!) de vivir en este "paraíso"?? Mentiras, y disonancia cognitiva y ontológica, como bien alguien anotó y corrigió....
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Amonoi

Vie, 06/08/2012 - 10:18
Es cierto, a los ojos de un simple humano todo parece que se hace mal, pero a los opjos del bandidaje profesional todo se hace bien, pues no hay una sola lógica, y en nuestro pais funciona la lógica del codicioso, del sediento de poder, al cual le conviene que existan ciudadanos que laboran de sol a sol, que simempre están al filo del abismo, que se asustan con cualquier sombra, y que su criterio ha quedado enterrado entre la miseria humana, la pobreza intelectual, la falta de oportunidades y el repiqueteo constante de quienes orquestadamente lo sumen en el marasmo a punta de falsas verdades, manipulaciones, grandes actos de magia y engaños de todo calibre.
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magirodi

Vie, 06/08/2012 - 09:34
Si se mirara con mayor profundidad la historia de Colombia y en particular las agendas presidenciales, se podrìa comprobar que a lo largo de una vida de independencia se hicieron muchas reformas y se tomaron medidas en bùsqueda de una sociedad màs justa. Desafortunadamente, los partidos polìticos y sus dirigentes se encargaron en muchas ocasiones de promover anarquìa y desbaratar las obras del paritod opositor y ello conducìa a conflictos que perduraron hasta los años 50s cuando naciò la guerrilla por estas causas.Y en los 80s se consolidò el narcotràfico que desbarajustò el orden constitucional, y que con el paramilitarismo explican porquè el estado colombiano no ha podido desarrollarse plenamente y porquè la guerra ha sido la base fundamental de la inequidad.
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caropepa

Vie, 06/08/2012 - 07:44
La verdad cada cual habla de la feria según le vaya, pero este exsenador aca no dice nada de nuevo y me llama la atención a propósito de narcotráfico, porque uno ve al patrón del mal y es el político quien quiere meter al narco a la política, no a la inversa. Claro que me decepcioné por la pérdida de tiempo ya que al final ví como quien escribe es un exsenador. Pérdida deliberada de tiempo leer lo que escriben los bastardos políticos de este país.
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EGD

Vie, 06/08/2012 - 02:47
Para entrar en el grupo de los pesos pesados de la región son necesarios posicionamientos inflexibles hasta doblegar y hacer desaparecer la toma de la vida nacional por parte del traquetismo "refundador", que es en realidad lo que representan gentes como uribe.

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