Opinión |14 Jun 2012 - 11:00 pm

Ana María Cano Posada

En medio

Flor de un día

Por: Ana María Cano Posada

Rosa Cely logró, con su horripilante tortura y muerte a manos de un sádico, levantar el alboroto que consiente cada cierto tiempo nuestra hipócrita sociedad con motivo del maltrato público a una mujer.

Tal cual fue cuando el Bolillo Gómez se trenzó a golpes con su compañera. Pero aquello que parece enardecer la indignación del país, después cae en el mutismo que permite que haya habido 20.000 denuncias de maltrato en 2011 en Colombia, que sólo condujeron a 1.600 juicios. Ni se dice a cuántas condenas. Y lo más escabroso es que 1.444 de esas mujeres maltratadas llegaron hasta la muerte.

Tan sólo en Medellín van 750 mujeres vejadas en lo corrido de 2012, y son sólo las que denunciaron. Téngase en cuenta, para relativizar estas estadísticas, lo que dijo la terapeuta Doris Forero a María Isabel Rueda en una entrevista: muchas no lo hacen por el rechazo social que implica haber sido violadas. Y otra puntada más: las denuncias proceden casi todas de las mujeres en condición de pobreza, porque los otros estratos esconden el maltrato hacia adentro. Y por supuesto: también que el padecimiento que tiene que ver con las niñas proviene casi todo de sus familiares mismos, por eso ellas lo callan, porque lo dan por normal. Estos accesos carnales y estas violaciones son la entronización de los abusos que hacen de esta una sociedad violenta de raíz, sin que se vislumbre una posibilidad de redención, porque a cada abuso le nace su retaliación.

El hecho de ser mujeres y niños las víctimas más recurrentes del maltrato representa bien la falta de cuidado social con lo que significan como preservadores de la especie y portadores de la cultura. La misoginia, el odio y la venganza de una infancia infeliz que entrañan todos estos hechos cotidianos en Colombia, son una sombra sobre el porvenir que puedan tener las nuevas generaciones, al ver repetirse estos cuadros como un viacrucis nacional con mujeres y niños; la indefensión como primer objetivo de esta cobardía flagrante, como la de este violador reincidente que iba libre por ahí buscando nuevas víctimas. Como la de tantos más que consiguen envenenar lo que estamos condenados a ver todos los días en los medios y, también, lo que podemos adivinar, la infamia que ocurre tras las paredes en las que todo respeto se ha abolido.

Quisiera creer que Rosa no es flor de un día con la indignación nacional que ha levantado y que pueda dar origen a un movimiento que lleve de fondo no sólo temas legales (si la castración es química o si es cadena perpetua), sino la responsabilidad honda que tiene la educación en este pandemonio. Por contraste, esta bella idea que soltó el inolvidable Ray Bradbury (Las doradas manzanas del sol…) antes de morir, hace poco en conversación con Fabian Waintal: “Tenemos que volver a los libros. Si no, perderemos la civilización. Los libros tienen que estar en el centro. Nuestras prisiones están llenas de millones de personas que no saben leer”.

Coda. Todo lo bueno no Durán, Camilo. Ahora que no estás se lee en Twitter tu pensamiento de Óscar Wilde criollo. Para eso sirve esta herramienta, para volver y volver sobre lo que digerías bien. Pero no nos basta para saciar la sed de oírte, de verte, de sentirte que dejaste en tantos. En especial, en Ana María y Santiago, a los que de verdad pertenecías. Abrazo al enorme vacío. 

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Opiniones

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Amonoi

Vie, 06/15/2012 - 16:45
La violencia contra la mujer no es en sí misma "una enfermedad", es por el contrario un síntoma muy preocupante de una descomposición social que avanza impulsada por la cultura de "todo vale" que desde las más altas instancias del estado y de las clases adineradas ha sido impulsada como motor de la acumulación. Ni aún lo más estudiados y "bien vividos" jóvenes han podido escapar a esta maldita herencia, ¿qué se les puede pedir a quienes nacen asfixiados por el horror de la misieria y los malos tratos?. Educación y más educación, igualdad y más iguialdad, menos avaricia, menos manipulación y menos guerra, eso necesitamos con urgencia.
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javierache

Vie, 06/15/2012 - 15:28
Somos un pueblo muy joven, producto de una violación, de madre pobre y padre violento e irresponsable, que imberbe debe afrontar el caos de la globalización que se le vino encima.Faltan cientos, tal vez decenas de cientos de años para que llegue a su madurez. Mientras tanto, unos serán tomados y otros correrán con mejor suerte.
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Dolores Edelmyra

Vie, 06/15/2012 - 12:59
De Cocombia, tierra podrida no se espera nada. Las acciones torcidas de sus ciudadanos son carne de cañón para los Medios que viven de difundir la miseria humana. ¿Y esta vieja Cano de qué habla?, si su pariente Camilo Cano se vende para recrearse con la historia del presunto bomber de El Espectador. Lo más seguro es que ellos mismos pusieron la bomba para aparecer como víctimas. De lo contrario no le haría favores a la clase traqueta paisa con semejante novelón. Me precio de no haber visto ni un fotograma. Daña el gusto como todo lo colombiche. El Espectador debe estar a la casa de otro caso asqueroso para sacarle gusto.
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donjav

Vie, 06/15/2012 - 12:05
Ya dejen ese caso quieto para que la difunta descanse en paz y duerma el sueño de los justos, pero con tanta joda no lo logrará, no falta sino que los delincuentes congresistas expidan una ley donde se ordene una efigie o monumento a esa señora en la plaza de bolivar o en el parque donde sucedieron los hechos, que h orror de periodistas mamertos y oportunistas.
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entizar

Vie, 06/15/2012 - 11:55
muy buena su columna, Colombia es un país apático, al que solo lo conmueve e interesa hechos o sucesos como un partido de futbol, el reinado de belleza, todo es efímero, transitorio, aquí no pasa nada , porque no hay cohesión social, pueblo indolente , sin sentido de pertenencia, sin pundonor. Esa es Colombia!!!!
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peternorth

Vie, 06/15/2012 - 11:49
Muy bien dicho "a manos de un sadico". Rosa Cely fue victima de un psicopata, lo que lo hace un caso excepcional, como hay psicopatas en todo el mundo. Nadie con un minimo de cordura estaria deacuerdo con un acto tan barbaro. Pero pretender que los hombres nos sintamos culpables, todos los dias, por un crimen que no hemos cometido, me parece una posicion muy exagerada.
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villegas991

Vie, 06/15/2012 - 10:37
Es la educacion estupidos.
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luis eduardo garces orozco

Vie, 06/15/2012 - 07:19
pienso que seria saludable tratar de ir al fondo del asunto, si queremos erradicar, algun dia, este(como tantos otros) flagelo. si ahblamos de castrar y/o condena a cadena perpetua a los violadores, tendriamos que castrar y condenar a perpetuidad a toda la sociedad(y no solo a la colombiana, pues en todo el mundo- con exsepcciones- y desde tiempos inmemoriales, se vive este fenomeno. se ha hablado y se sigue hablando hasta el cansancio y analisando la situacion, sin que (al paracer) queramos reconocer y mucho menos aceptar una realidad que podria ser el punto de partida hacia la busqueda de soluciones.
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ediortiz

Vie, 06/15/2012 - 07:15
en este caso no hay mas dinero para invertir en los medios de comunicaion contrario al caso colmenares, donde pagan entrevistas abogados de top de los 500.000 millones pagan investigaciones que abarcan todo un prograna televisivo ect ect ect por eso este show sigue vigente el otro ya se apago, no es una sociedad hipocrita son el dinero y los medios de comunicaion
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pebeco

Vie, 06/15/2012 - 07:08
EL ESTADO COLOMBIANO EN SU CONJUTNO ES INEFICIENTE E INDIFERENTE ANTE EL SUFRIMIENTO COLOMBIANO. ESTE VIL Y SALVAJE ASESINATO NOS DEJA A LA IMAGINACIÓN LAS HORAS QUE PASO ESTA MUJER EN UN TRANCE TAN TERRIBLE: COBARDÍA, TORTURA MÁXIMA, SOLEDAD, LO INIMAGINABLE TODO FRENTE A UN ESTADO ABSOLUTAMENTE DESVERGONAZADO E INUTIL QUE LLENA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE IMAGENES Y PALABRAS DE DISCULPA.... LO MAS VALIOSO QUE TIENE COLOMBIA, LO ÚNICO, SON SUS MUJERES, COMO MUJERES, MADRES E HIJAS.... MIENTRAS ESTAS LUCHAN POR LA VIDA Y LA DE LOS SUYOS, LA JUSTICIA SE MODIFICA EN FAVOR DE LOS LEGISLADORES Y LOS JUECES QUE SE BENEFICIAN CON PREBENDAS Y DINEROS. LOS POLÍTICOS COLOMBIANOS SON CAUSA DE ESTA FUNESTA SITUACIÓN SON SENCILLAMENTE UNOS BANDIDOS
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Boyancio

Vie, 06/15/2012 - 04:23
Nos ha dolido, sí; pero también ha quedado al descubrido una vez más, que de la policía no podemos esperar nada bueno de madrugada, ni en cualesquiera de los horas que le siguen en su respectivo orden hasta llegar al ocaso, porque sumercé llama al 123, y nadie le hace caso. ¡urge poner gente con formación profesional en la bocina! ¡ay! que desgracia, que pena y que dolor, y saber que viene más de lo mismo, y que lo que interesa es la confianza inversinista, como perseguir al valiente sindicalista. Mientras tanto, al fondo de la sabana, en el peque con la montaña, una niña arrulla a su hermanito con la tripa pegá, sin ná.

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