Opinión |15 Jun 2012 - 11:00 pm

Mauricio García Villegas

Historias de malos

Por: Mauricio García Villegas

No me gusta la televisión nacional. Soporto mal la cantidad de publicidad tonta y engañosa que pasa por ese medio y me da rabia la manera como los canales privados manipulan al televidente, modificando los horarios y la duración de los programas.

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Pero esta vez estoy dispuesto a dejarme manosear por Caracol TV. Lo hago para ver la serie que emite sobre Pablo Escobar. También porque la producción está bien hecha; porque evoca mis años de juventud en Medellín y, sobre todo, porque relata una parte esencial de la historia de este país; una historia que, por desgracia, sigue viva, más viva que nunca, a pesar de la muerte de Pablo Escobar.

No voy a hablar de la serie, ni de sus cualidades artísticas o técnicas, sino de un rasgo particular de lo que allí se cuenta: me refiero a la convivencia, casi natural, que había entre el crimen y la normalidad social en el Envigado cercano a Pablo Escobar. La palabra crimen, con su imagen de anomalía, no refleja bien lo que allí ocurría. El contrabando, la corrupción, la compra de políticos e incluso los asesinatos eran expresiones normales de una realidad social en donde la distinción entre la manera legal y la manera ilegal de hacer las cosas era irrelevante. El crimen no era un elemento extraño, invasivo y perturbador, que malograba un cuerpo social ordenado y sano. El crimen y la maldad eran tan genuinos en ese entorno como lo eran las consignas impartidas por Doña Hermilda (la madre del capo) para que la tropa familiar siguiera funcionando.

Eso es lo más temible de la mafia: su pasmosa capacidad para normalizar el mal. Una vez coronado el primer cargamento, el entorno social del capo (impulsado por la distorsión moral que provoca el hecho de ser beneficiarios del negocio) trivializa el crimen y se acomoda a los nuevos hechos. Lo peor del narcotráfico no es la droga sino la normalización del crimen que se requiere para producir esa droga.

Nada de esto existiría si los incentivos perversos de la prohibición no hubiesen sido inventados por los gringos republicanos para lidiar con las juventudes descontentas de los años sesenta. Por eso estoy de acuerdo con Antonio Caballero cuando dice que, en este negocio ilegal, la verdadera patrona es la droga; “o, más exactamente, la prohibición de la droga”. El negocio ilegal es la ilegalidad del negocio.

La historia televisiva de Escobar apenas comienza y casi todos sabemos que sus peores fechorías están por venir. Sin embargo, a mí me parece que lo peor de la historia ya está contado: me refiero al enorme poder que tuvo Escobar para hacer que sus crímenes fueran banalizados, e incluso justificados, en toda una sociedad que se beneficiaba con su negocio.

Es cierto que los magnicidios y las bombas no son poca cosa. Sin embargo, así no parezca, la magnitud del daño que producen esos actos espantosos es menor, comparada con el perjuicio ocasionado por la corrupción armada, ejercida por cientos de miles de traquetos, funcionarios corruptos y abogados deshonestos que mantienen el negocio ilegal en las entrañas de la sociedad legal y desde hace más de treinta años. El primer daño se cuantifica en vidas humanas y bienes materiales; el segundo se cuantifica en eso mismo y en algo aún más difícil de recuperar: el tejido social.

El Estado colombiano ha aprendido a neutralizar el terror de los narcos, pero no ha podido hacer nada para impedir el deterioro del tejido social causado por ellos (quizás no puede hacer nada mientras la prohibición siga en pie). Por eso, viendo la serie de Escobar, me resulta inevitable pensar que, en esa historia, son los malos los que terminan ganando.

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Opiniones

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Sybill P. Trelawney

Sab, 06/16/2012 - 23:47
“No voy a hablar de la serie, ni de sus cualidades artísticas o técnicas, sino de un rasgo particular de lo que allí se cuenta: me refiero a la convivencia, casi natural, que había entre el crimen y la normalidad social en el Env…". huummm!!! Me parece que aquí es donde, específicamente, los columnistas “tacan burro” al iniciar la aproximación(es) a este ‘hecho estético’ adelantado por la tiburonísima TV criolla. Para más señas al carácter y naturaleza predadora de los canales privados.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:10
Aquí hay un punto de enfoque (y de partida) que determina, de entrada, todos los efectos emocionales (como los de esta columna) por los cuales no sólo no se puede obviar el análisis de las “cualidades artísticas” de la producción.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:09
En primer lugar “¿Quién es el dador del relato?” Caracol lo enfatizó desde antes dl primer capítulo, desde su desmesurada promoción: “Se trata del punto de vista de las víctimas… y por lo tanto, narrativamente, no caeremos en los lugares comunes de otras producciones similares” en las que el narrador no es una persona. Sin embargo –jodidos guionistas- se olvidan de aclarar que el autor de la narración tampoco es una conciencia total, aparentemente impersonal, que emite la historia desde un punto de vista superior, el de Dios.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:08
Por eso son tan nefastas, al final, las emociones en la teleaudiencia (se la deja como un cordero ante el tigre de la narración). Quizás sustentarían –si se les interpelara- que de acuerdo con una concepción más moderna que señala que el narrador debe limitar su relato a lo que pueden observar o saber los personajes: y que todo sucede como si cada personaje fuera a su vez el emisor del relato.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:07
Cosa fregada, pues estos tecnicismos narrativos sólo están al alcance de los orfebres del oficio narrativo y al dejar sueltos estos “relatos individuales e independientes” caen el terreno virgen no ilustrado dramatúrgicamente del televidente del montón, limpio de elementos de análisis. Claro, el viejo truco, nos dirán ciertamente “narrador y personajes con esencialmente ‘seres de papel’ ”; Nos dirán que estamos ante ausencia de responsabilidad pues, el autor (material) de un relato no puede confundirse para nada con el narrador de ese relato (el mismo que decide y justifica o no la necesidad o importancia de mostrar las cosas narradas).
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:12
Dentro de los numerosos elementos de análisis quiero destacar tres: El primero, el punto de vista del autor de la narración. Para nada identificamos el punto de vista de un Guillermo Cano o un Luis Carlos Galán, cuyas voces en off nos hablen desde el más allá (artificio de ficción harto utilizado por realizadores, y cuyo peso dramático refuerza el énfasis aleccionador que,se nos dijo, justifica contar esta historia). Nos quedamos a cambio con una pléyade de narrador(es) individual(es) de los acontecimientos que en su aparente subjetividad (en principio, respetada por un supuesto escrúpulo narrativo que intenta evitar el maniqueísmo moral del realizador de la producción) nos tiran el bulto de la historia a la cara para que cada uno vea como lo agarra.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:02
Dos, que tiene que ver con la imposibilidad de separar el análisis de las “calidades artísticas” con el nocivo efecto en el espectador del que se queja Mauricio. Una de las interpretaciones teóricas de toda narración toma en consideración la intrínseca naturaleza de pareja de oposiciones. Como tal, el mismo mito nos remite a lo socialmente ‘prohibido’ en contraposición con lo ‘permitido’. Y las parejas que de allí se deriven: legítimo/ilegítimo, lo tradicional/lo novedoso, lo deseable/lo indeseable, lo etc/lo no etc., Desde lo narrativo, estas parejas no determinan representación alguna (es decir, lo que vuelve a presentarse, lo que se presenta de nuevo) pues la función del relato no es la de “representar”, sino montar un espectáculo.
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Sybill P. Trelawney

Sab, 06/16/2012 - 23:59
El relato no hace ver, no imita; la pasión que puede inflamarnos al leer una novela no es la de una “visión” (de hecho, nada vemos), es la del sentido –que también posee sus emociones, sus esperanzas, sus amenazas, sus triunfos: “lo que sucede” en el relato no es, desde el punto de vista referencial (real), literalmente nada; “lo que pasa”, es sólo el lenguaje, la aventura del lenguaje, cuyo advenimiento nunca deja de ser festejado. Por eso, la “relajada” –o en la práctica, hasta ahora, inexistente- "rectora" visión de las víctimas nos remite a otro-jugoso (rentable empresarialmente) sainete como el “Cartel de los..”, “Rosario..” “Sin tetas…”.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 06/17/2012 - 00:01
Tres. Un elemento de estilo, de autor. El denominado “understatement” (Hitchcock), una suerte de desfase entre la superficie y el fondo de la acción. Lo que en la mayor parte de los films es esencia –el drama construido en mayor o menor medida por los diálogos– en Hitchcock es apariencia. La esencia suele ser presentida, y finalmente descubierta, por el ojo. En las escenas lo principal – “que sus crímenes fueran banalizados, e incluso justificados, en toda una sociedad que se beneficiaba con su negocio”– no está contenido en los diálogos. Aunque admitamos que el cine de Hitchcock no carece de secuencias más o menos dialogadas y triviales, necesarias para enlazar los momentos fuertes.
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Sybill P. Trelawney

Sab, 06/16/2012 - 23:52
Mauricio acierta en leer entre líneas las apariencias que, como en tantas instancias apáticas, hipócritas de la cotidianidad, tienen que ver con lo que se dice. El problema –la decepción- es que Caracol no captura la esencia que en Hitchcock cobra las formas de un delicioso festín reservado para la vista. Mirada de Hitchcock que orienta, dirige, educa la mirada del espectador.
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Sybill P. Trelawney

Sab, 06/16/2012 - 23:51
El “understatment” según este director, es un término intraducible, pero su concepto se relaciona, en lo esencial, con ciertos rasgos de la naturaleza humana que, al hablar o comentar o relatar hechos y conductas “ilegítimas”, “prohibidas” lo hace –la naturaleza del narrador- de una manera apática, casi relajada, como si un crimen pudiese referirse como se cuenta un chiste. De allí que por pasajes -repletos de clichés o banalizados por los rostros expresivamente adocenados de los mismos actores de la televisión colombiana- parece que estuviéramos ante un capítulo más de “sábados felices”.
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Sybill P. Trelawney

Sab, 06/16/2012 - 23:50
Lo que en el maestro inglés es un elemento incomparablemente bien aplicado, en la serie del patrón es un chambonada que, por contraste, le hace decir a Mauricio –que le permite llegar a concluir- evaluaciones correctas... pero que se deben más a la síntesis de unas observaciones valiosísimas derivadas del hecho nacido en esta tierra nuestra que al deficiente –infortunadamente- logro estético de la serie.
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Lisbeth Morales

Sab, 06/16/2012 - 20:45
A mí este tipo de novelas y en especial esta, me hace recordar el dolor de un país sumergido en una narcosociedad. Ningún buen recuerdo puede inspirar semejante programa!. Sólo espero que la gente seguidora de esto, lo haga con total crítica y no dejen a sus hijos, niños sin criterio objetivo y conocimiento social alguno, a la buena de Dios viendo esto y asumiendo que la actitud de este protagonista es la ideal a seguir.
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Germinación

Sab, 06/16/2012 - 18:34
Una conversación escuchada esta mañana: "Pablo Escobar no fue presidente de Colombia porque en los años 80 la política era un monopolio de las élites corruptas de Bogotá, y algunas migajas para Cali, Popayán, Cartagena y sus también corruptas élites. Nunca hubieran permitido en los 80 la llegada a la presidencia de un matón de barrio, de origen campesino, malhablado, puerco, oportunista, etc..... Sin embargo, si Pablo Escobar lo hubiera intentado en el siglo XXI, (cuando las barreras levantadas por las corruptas y tradicionales élites, un poco la Iglesia y la decencia -en retirada- , la moral tradicional ya habían sido demolidas por el narcotráfico) no hubiera tenido ningún problema en conseguirlo: la prueba de ello es que, no Pablo, pero sí su secretario, consiguió la Presidencia.
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Germinación

Sab, 06/16/2012 - 18:27
Uff, por fin alguien lo dijo: Escobar no está muerto: su "heredad" está más viva que nunca: vive, y muy bien, en los Merlano, los Uribe, los Valencia Cossio, los Sabas Pretelt, los Diego Palacio, los Tomases y Jerónimos y, .... para que quede completo, vive en los Timochenkos, los Paisas, los elenos... y para que quede "más" completo, vive en los Luis Carlos Sarmientos, los Santodomingos, los banqueros colombianos, los obispos y sus narcolimosnas... toda una generación de "empresarios", políticos, militares, banqueros, comerciantes, ganaderos, terratenientes se formaron en el cinismo, el meimportaunculismo, la venganza del Patrón.
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Joenace

Sab, 06/16/2012 - 17:06
La hipocrecia de los Estados impide la legalización de las drogas. Si estas se distribuyeran con controles severos para los adictos que en realidad deben ser tratados como enfermos, el negocio como tal no existiría. La preocupación de los dirigentes que no quieren la legalización es el hueco financiero que se hará en muchas macroeconomías que crecen con las fabulosas ganancias de esta adicción.
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elvirulo

Sab, 06/16/2012 - 16:38
El deterioro social casi total está presente en las personas que hemos elegido para que nos gobiernen. ¿A quién le importa si han sido acusadas de incurrir en delitos?
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Dolores Edelmyra

Sab, 06/16/2012 - 15:17
¡Uich! Menos mal que no tengo nada que ver con ellos. Con ellos los colombiches guarros.
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Dolores Edelmyra

Sab, 06/16/2012 - 15:15
¡No les dije! Otro guarro infeliz y mal nacido a quien la telebobela del narcopaisa Escobar le trae buenos recuerdos. Los Cano de este periodicucho pagarán la ligereza, la estupidez, las ganas de buscar un peso del tal Camilo Cano. Son tan burros y superficiales los colombiches que se les llena la boca diciendo que es una "gran producción". Están mal ustedes los guarros colombiches, muy mal. Miren no más al cobarde Petro que se enferma cuando ve el peso de la realidad que pudo con él. La novela la hicieron para que el país haga un repaso y no olviden sus malas mañas.
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suesse

Sab, 06/16/2012 - 14:59
Los malos aquí, ganaron, y desde siempre....y hoy, hacen y deshacen, legal o ilegalmente, ante una sociedad para la cual la línea entre lo "bueno" y lo "malo" la define si el asunto o la cuestión es de conveniencia (de corto plazo, por lo general, no importa) o no para quien la juzga con criterios muy personales o de grupo, de rosca. El sentido de la justicia, de lo que es crimen, permitido, prohibido, bueno, malo, moral, amoral, ético, público o privado, tienen connotaciones tan propias como 40 y pico millones de cerebros y cerebritos hay por estas tierras y baldíos. La relatividad es la norma, la comparación defensiva y ofensiva ("es que en todo lado hay maldad, es que usted es más malo que yo"), el código de defensa. Pablo vive, y cómo. Y si a uno no le gusta, pues se fregó con "j"...!
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COLOMBIANOINGENUO

Sab, 06/16/2012 - 14:26
Pablo Escobar fue el iniciador de la cultura de los antivalores...ahora su obra esta en auge....tuvimos presidente narco-paraco...tenemos senadores paracos....nos dominan corporaciones mafiosas....los narcos dominan el pais...las prepagos son cosa normal en toda colombia... Somos una sociedad narcotizada!!!...Dinero facil...asesinatos por cualquier cosa!!!...Mujeres que se venden al mejor postor....el honesto es un gúevón!!...el estudiosos es un nerdo!!.el que cumple citas es un sicorrigido...etc,etc...
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bettertime

Sab, 06/16/2012 - 11:44
Yo agrego algo mas, y es que existen unos intereses economicos que con el tiempo y en su afan por el billete han ido fijando en la sociedad y a travez de los medios una imagen distorsiorsionada de esos valores eticos y morales.Han creado sofisticadas carreras universitarias que mercadean y manipulan a toda una sociedad.Muy sutilmente y con el tiempo, nos han inducido a novelones, realities y programas insulsos con mensajes equivocados que abundan y compiten por raitings de sintonia. Lo importante, es vender no importa si nos idiotizan cada vez mas, pero, ojo que ese bumerang regresa y con catastroficos resultados.
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gente común

Sab, 06/16/2012 - 10:53
Si se trata de apreciar una valoración histórica de los hechos, con objetividad, espíritu crítico y dándole la dimensión ética y cobertura social que esto ha implicado, le sugiero Dr. García observe el programa en el Canal Capital el próximo domingo que más que una telebobela es un documental sobre las víctimas de la violencia que el citado personaje arrastró sin escrúpulo alguno en toda su vida delictiva. Traer a colación el seriado idiotizante de Caracol como un argumento de reflexión y toma de conciencia me parece bien engañoso. No sólo porque obedece al ánimo de aumentar audiencia y ofrecer a los patrocinadores una veta rica en adoctrinamiento publicitario sino porque los factores y actores que dieron cabida al fenómeno hoy más que nunca han estado empoderados reinando.
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gente común

Sab, 06/16/2012 - 11:11
Personificar a Pablo Escobar como el protagonista del Mal, me parece que se cae en una falacia que no tiene otro objeto que el de manipular la conciencia colectiva con hechos estridentes y oprobiosos, pero que han sido excedidos en corrosión, degradación, desmoralización y vejación por una nueva élite de "políticos empresarios" que valiéndose de las distintas formas de control y relaciones han saqueado los recursos públicos, dándole continuidad a su lucrativa actividad combinándola con múltiples formas de sustentar el poder. Me sorprende cómo Fidel Cano y Juan Manuel Galán facilitan la cosificación y lucro de eventos que se escribieron en la historia para testimoniar la honestidad, la integridad y la conciencia social.
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JDNA

Sab, 06/16/2012 - 10:46
Y por supuesto que terminaron ganando. Incluso fueron re-elegidos.
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jaramo

Sab, 06/16/2012 - 10:46
Lo miro desde otro punto de vista. Lo que defienden los que están promoviendo la presentación de la serie de que se trata de una producción y una interpretación extraordinaria y por eso lo pueden presentar a un auditorio triple A, está buscando el dinero que les aporta el rating y la cantidad de dinero que les está dando la pauta publicitaria. Son comunicadores a los que los tiene sin cuidado el mensaje que están trasmitiendo y que niegan descaradamente: que el crimen paga mientras uno no se deje coger. Y qué importa que lo cojan si la pasó tan bien en el entretanto. Los protagonistas del holocausto fueron unos grandes médicos, grandes ingenieros, grandes químicos: aquí tenemos unos grandes comunicadores corrompiendo niños en una edad de gran vulnerabilidad. Comunicadores profesionales.
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Contradictor

Sab, 06/16/2012 - 10:39
En los años de Uribe se normalizò la cultura de la violencia y del todo se vale.
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darojas53

Sab, 06/16/2012 - 10:09
Me pregunto si la serie pasará por alto al señor director de la Aerocivil...
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Dudo

Sab, 06/16/2012 - 11:20
amigo darojas53 : varito todavía infunde miedo ; se le acabará cunado los gringos le den la misma medicina que le dieron a noriega
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Contradictor

Sab, 06/16/2012 - 10:44
Ese papel lo harà el Doptor Varito.
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sabueso

Sab, 06/16/2012 - 10:08
pued que me equivoque pero el tac hecho por el prof mauricio s refleja en 2 vidas distintas repasemos las biogarfias de mi general naranjo y del ilegal expres quiza uno soñando un mejor paìs y el otro atropellando por un mejor p-ais y todavìa no entendemos mejor la corrupta dirigencia gana
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ediortiz

Sab, 06/16/2012 - 09:40
hasta ahora no he visto quien encarnara al flamante expresidente GAVIRIA y su CATEDRAL carcel donde pablo escobar delinquio se autorecluyo con lujos y luego se escapo , con la venia del entonces presidente GAVIRIA, o sera que nos van a hacer conejo con esta parte de la historia ?
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Pensador de pensamientos

Sab, 06/16/2012 - 15:37
La Catedral fue un "tugurio" al lado de lo que sucedió en la Casa de Nariño que dimos en llamar la "Casa de Citas de Narquiño" gracias a que se tomaron el poder ejecutivo y el legislativo, suficiente con ver la cantidad de congresistas y "altos funcionarios" ya declarados culpables de ser narco paramilitares y la mayoría uribistas consumados
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Ar mareo

Sab, 06/16/2012 - 09:37
QUIEN ES EL MALO AL FINAL DE CUENTAS. De la misma forma q los narcos "normalizan" su realidad de violencia, ud y yo como sociedad normalizamos el hecho q 45% de la poblacion viva en la pobreza (16% en la miseria) y q generaciones enteras "sobrevivan" en esas comunas de las ciudades.
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suesse

Sab, 06/16/2012 - 15:06
Si la pobreza y las malas condiciones sociales fueran "la" disculpa para cometer fechorías y poder salir así de "pobres", seguro que este país no sería tan mal juzgado por propios y extraños, aqui y por fuera, porque las 3/4 del mundo estarían igual que nosotros y desde hace décadas, a la par. Y la verdad, es que eso no es tan cierto. No toda sociedad con gente pobre se convierte en paraíso del crimen.Son más bien las características de desigualdad descarnada, de convivencia histórica con "vivezas" e impunidades reales no sólo de tipo "penal" o judicial (la laxitud ética, social, de permitir unas cosas en cabeza de unos, pero desaprobarlas si se trata de otros, p.eje, el espíritu de "pegarse" al ganador de turno, sea legal, ilegal, la comodidad, el paternalismo) las que nos definen.
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Ar mareo

Sab, 06/16/2012 - 09:35
Coronar un cargamento y de un momento a otro sentirse duenhos de su propio destino nada tiene de malo. Para usted como profesor es inaceptable. Para unas familias viviendo en la miseria, sin esperanza de un trabajo digno y remunerado y de moverse en la escalera social, con todos los problemas sociales de barrios pobres, las muertes violentas y la pelea con la policia son solo inconvenientes, ganjes del oficio, ruido de fondo. Usted ve como maldad lo que hicieron, pero al parecer nada de malo en la situacion social en donde la sociedad los condeno.
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Julio Herrera

Sab, 06/16/2012 - 09:23
"Con Uribe coronamos", dijo el jefe narcoparamilitar Salvatore Mancuso cuando el "doctor Varito", -como lo llamaba cariñosamente Pablo Escobar,- fue elegido en 2002. Con eso Mancuso dijo todo. Los comentarios sobran. Pero, los que aspiran a llevar nuevamente a Uribe al poder... ¿son mafiosos... o simplemente imbéciles, es decir uribistas?
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karissa

Sab, 06/16/2012 - 09:13
Y lo peor, luego de Pablo el primo de Pablo fue asesor presidencial del amigo y socio de Pablo....
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comentandoj

Sab, 06/16/2012 - 07:11
Claro que están ganando los malos. Prueba fehaciente de eso es la reforma judicial que acaban de aprobar los chanchulleros abogados, que son los verdaderos culpables del triunfo del crimen y de la impunidad. La serie es muy benigna con "pablito", está mostrando a un gordo bonachón y generoso, la realidad es que fue mil veces peor de lo que están mostrando. Sin embargo, el criminal subyacente es la política colombiana.
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jesuscristogarciamarquez

Sab, 06/16/2012 - 07:05
La principal idea de Pablo Escobar era tomarse el gobierno y sus instituciones,que su negocio fuera "legal"y todo el pueblo Colombiano dignificara sus andanzas.Aquellas personas que lograron atisbar el gran problema que se nos venia encima fueron asesinadas y la sociedad no dijo nada,era el todo vale para lograr los objetivos,nuestra clase politica salio ganadora de la guerra que se desato y si antes eran corruptos despues la sacaron del parque y si estoy de acuerdo con el escrito porque ganaron los malos y Pablo Escobar logro su objetivo cuando llego a la presidenncia del Republica el Sr Alvaro uribe Velez.
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King62

Sab, 06/16/2012 - 06:47
La serie refleja el espíritu paisa del "Todo vale". Mi comentario puede sonar a regiónalista, pero mientras no digamos las cosas por su nombre y cambiemos aparecerán otros a hacer lo mismo o peor.. Vi un capítulo y no la veré mas, me causo dolor como no hicimos como sociedad lo suficiente. Ver a Galán, Lara Bonilla y Guillermo Cano, trabajando duro por un país mejor y saber que fueron asesinados por este mal nacido y con nuestra complicidad me hace casi que vomitar.
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guicama

Sab, 06/16/2012 - 06:31
Buena columna sr García,pero quedo perplejo con su última frase:l"los malos terminan ganando"Usted que tiene acceso a estádísticas,podrá comprobar como casi una generación jóven ha muerto asesinada,y especialmente en Medellín,por causa del narcotráfico.Esto le demostraría a usted que "los malos no terminan ganando"
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guicama

Sab, 06/16/2012 - 06:25
O ser asesinado,es ganar?
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Arezzo

Sab, 06/16/2012 - 06:14
Colombia así muchos lo nieguen, es una narcodemocracia cuya prueba reina fué la exaltación de Alvaro Uribe a la presidencia de la república apoyado por una horda de criminales vinculados a lo que se ha denominado parapolítica.
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rodrich

Sab, 06/16/2012 - 04:45
hombre, nuestro congreso y demas aparatos del estado estàn peores que cuando pablo, y si es cierto que la cosa estaba mal antes de tan siniestro personaje, dejemos asì que ya en las altas corts se apliaron el periodo hasta los 70 años! peor que la droga mijo es la corrupcion de cuello blanco.

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