Opinión |18 Jun 2012 - 11:00 pm

Rodrigo Uprimny

En la Casa de Nariño, la Ley de Cuotas no pega

Por: Rodrigo Uprimny

Hace unos años, un profesor dio una charla en algún municipio sobre la Ley 80 de contratación administrativa, que acababa de ser aprobada, a fin de que la administración local pudiera cumplirla.

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Un asistente, que era funcionario de la Alcaldía, le dijo entonces: “Muy interesante su charla, profesor, pero la verdad es que esa ley aquí no ha pegado y no parece que vaya a pegar”.

Esta anécdota muestra que algunos funcionarios colombianos no ven las leyes como mandatos que tienen que cumplir sino como modas o meras sugerencias, que pueden o no seguir. Las leyes pueden entonces “no pegar”.

Que eso suceda en una Alcaldía es ya grave. Pero que ocurra en el alto gobierno es gravísimo. Y desafortunadamente eso pasa con la Ley 581 de 2000 o Ley de Cuotas, que parece que no pega en la Casa de Nariño.

Esa ley ordena, entre otras cosas, que al menos un 30% de los cargos de máximo nivel decisorio del Estado tiene que ser desempeñado por mujeres. El presidente Santos no es partidario de esa cuota obligatoria, como lo señaló el 26 de abril en un seminario en el Instituto de Ciencia Política, pues considera que las mujeres deben acceder a los cargos por méritos. Y decidió entonces inaplicar la cuota en relación con el máximo nivel del gobierno central, que es el consejo de ministros.

El 17 de mayo, el presidente nombró a Germán Vargas como ministro de Vivienda en reemplazo de Beatriz Elena Uribe. Y a su vez, para reemplazar a Vargas, nombró como ministro del Interior a Federico Renjifo. Con esas designaciones, el número de ministras pasó de 5 a 4 de los 16 ministerios existentes. El porcentaje de mujeres en el gabinete se redujo de 31% a 25%, con lo cual el presidente incumplió la Ley de Cuotas.

El presidente puede obviamente discrepar de las cuotas obligatorias y puede incluso proponer su reforma, pero es inaceptable que no las cumpla, ya que la ley está vigente y además ya fue declarada constitucional por la Corte Constitucional, por lo cual nadie puede invocar la excepción de inconstitucionalidad.

Esa decisión presidencial no sólo vicia de nulidad los nombramientos de Vargas y Renjifo, como lo han argumentado varias demandas judiciales (incluida una que Dejusticia presentó conjuntamente con Sisma Mujer y la Red Nacional de Mujeres), sino que sienta un pésimo precedente: un funcionario puede inaplicar aquella ley que no comparta, pues si el presidente lo hace, ¿por qué no puede hacerlo otro servidor público?

Pero, además, las cuotas obligatorias siguen teniendo pleno sentido, pues en Colombia persiste una aguda discriminación profesional contra las mujeres. No es que las mujeres no lleguen a ministras, superintendentas o magistradas porque carezcan de méritos o de formación suficiente, como parece creerlo el presidente. Lo que pasa es que subsiste una discriminación sutil que les impide llegar a estos cargos decisorios, pues muchas de ellas tienen hoy formación profesional igual o incluso superior a los hombres, que siguen sin embargo llegando en forma abrumadora a esos puestos.

El asunto no es entonces de mérito sino de discriminación de género para llegar a cargos decisorios. Esta discriminación no es explícita ni tiene fundamento legal, pero persiste con mucha fuerza. Algunos estudios hablan por ello de la existencia de un “techo de cristal” que impide que las mujeres accedan a los puestos más prestigiosos y poderosos, a pesar de tener todo el mérito y la formación para desempeñarlos. La experiencia comparada ha mostrado además que las cuotas obligatorias son la forma más eficaz de quebrar ese techo de cristal y lograr rápidamente una mayor equidad de género en estos cargos decisorios. Por obligación legal y equidad de género, el presidente debería entonces cumplir rigurosamente con la Ley de Cuotas.

* Director del Centro de Estudio Dejusticia (www.dejusticia.org) y profesor de la Universidad Nacional. 

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Capablanca

Mar, 06/19/2012 - 19:49
Hace un tiempo pensaba en un término que describiera la triste situación de los profesionales de un puñado de universidades públicas (psicólogos, ingenieros y profesionales de ciencias puras de la Nacional, médicos de la UdeA, ingenieros de la UIS), que a pesar de liderar distintas pruebas de mérito (ECAES, concursos públicos de méritos, reconocimientos de pares extranjeros), nunca llegaban a los cargos de más alta responsabilidad del Estado en sus respectivos campos. A ellos les pasa lo mismo que a las mujeres: llegan hasta donde los concursos públicos de méritos lo permitan (mandos medios), pues más allá existe un "techo de cristal" que les impide llegar más alto, porque se trata de un filtro esencialmente clientelista, o machista en el caso de las mujeres.
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caballerocomprometido

Mar, 06/19/2012 - 19:36
Como diria el Profesor Uprimny es que en l;a historia colombiana, muchas leyes se han hecho para los de ruana. Hay una tradici'on de dictar normas, decretos, leyes para cambiar la sociedad desigual e inequitativa, pero desafortunadamente son solo letras. En el Estatuto de los Diplomaticos tambien existen obligaciones para el Gobierno, pero los compromisos con los amigos y los apoyos politicos las dejan siempre en 'ultimo lugar. Busquemos la Paz pero que la sociedad colombiana aclare que desea ofrecerle a sus habitantes. Libertad y orden y los principios constitucionales tienen que tener un total desarrollo. EXIJAMOS LOS CAMBIOS PARA PODER CREAR LA SOCIEDAD JUSTA QUE SONAMOS. y luego si gritamos VIVA COLOMBIA, porque quedo como se necesitaba.
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luchuer

Mar, 06/19/2012 - 07:44
De qué nos aterramos, si lo mismo ocurre con la Ley que prohibe negar empleo a las personas por su edad?. Quién puede obligar a un empresario a que le de trabajo a alguien si puede neagrle el puesto, p. ej. por tener la nariz en medio de los ojos?
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Boyancio

Mar, 06/19/2012 - 06:09
En los apartados pueblos, diga usted los que no tienen la lú, ni las necesidades básicas de bacenilla, ni les llega las bondades del Estado su centralismo, pues tampoco han de llegar las leyes que los ajustan, nomá. Y para que sepan...¡eso no es corrupción! es cuestión de supervivarachos namá.
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Boyancio

Mar, 06/19/2012 - 05:37
A ellas se les debe dar una oportunidad, y si no responden, que las pongan a trapiá. Pero, por mi no se preocupen, que con tal de no pongan cantaleta de retreta, les doy una buena trapiada y en después se les atiende empesando por una...
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Boyancio

Mar, 06/19/2012 - 05:33
No hay cosa más sabrosa en la vida, te digo y lo sostengo, que ver a una mujer en un buen desempeño, sea en lo público, sea en lo privado, pues una cosa es el cumplimiento del deber al servicio público, y otra tener una buena para mi no nomá.
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Exiliado

Mar, 06/19/2012 - 01:12
(cont) No necesita terapia Tatiana Acevedo, pero muchas otras si. En especial algunas que están fuera de Colombia disfrutando de amables matrimonios o uniones libres financiadas y destilando odio contra lo que consideran la extrema derecha colombiana, es decir Uribe. Felicito a este columnista porque escribe artículos sin nobrar al expresidente. Valiente el llamado a Santos a cumplir con la ley. Ahora falta la denuncia ante el tribunal correspondiente.
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rabil

Mar, 06/19/2012 - 06:46
Entonces, explique por qué trae a colación a su admirado ex. Entre otras cosas, Uribe si la cumplió? Porque ya que me lo recuerda, Uribe incumplió muchas normas, Hasta las de urbanidad.
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Exiliado

Mar, 06/19/2012 - 00:58
No sabía que en Colombia hay Frauenquote. Aquí en Alemania hay una eterna discusión sobre el tema. Me parece bien que alguien se ocupe del tema. Por lo que he leído en el último tiempo, puedo afirmar que en Colombia hay una generación perdida de mujeres. Muchas de ellas dedicadas al periodismo o al Derecho, en su mayoría jóvenes. Estas "niñas" tienen entre ceja y ceja a la figura paterna autoritaria y machista del expresidente Álvaro Uribe V. No hay artículo o trino sin mención de su nombre. Se le acusa de ser la fuente de todos los males del país. De los pasados, de los presentes y de los futuros. Pensando en este problema abogo por una alta cuota de psiquiatras y demás profesionales de la salud mental que se dediquen a hacerles terápia a esas viejas lindas. No necesita terapia Tatiana A

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