Opinión |21 Jun 2012 - 11:00 pm

Yesid Reyes Alvarado

Legislar para pensar

Por: Yesid Reyes Alvarado

La propuesta de implantar la castración química para violadores reincidentes es una muestra más de lo que un conocido penalista español calificó en los años ochenta del siglo pasado como “diarrea legislativa”.

Frente a situaciones coyunturales se hace creer a la opinión pública que la solución consiste en crear leyes, cuando en la mayoría de los casos se trata de problemas puramente operativos que sólo requerirían una adecuada interpretación de las ya existentes o su estricto cumplimiento. Lo peor es que nos hemos ido acostumbrando a ese mecanismo y tanto los parlamentarios como los ciudadanos se tranquilizan cuando se expide una nueva norma; si luego se evidencia que no solucionó lo que pretendía resolver, no pasa nada; se redacta otra.

Castrar al violador tiene tanto sentido como cercenarle la lengua a quien injuria o cortarle las manos a quien roba; la idea no es nueva, ya se le había ocurrido dos mil años antes de Cristo a un rey babilonio que redactó el Código de Hammurabi. Si lo que se busca con esta clase de sanciones es impedir físicamente que el delincuente reincida, no hay duda de que la mejor forma de conseguirlo es aplicando la pena de muerte a todos los criminales; la idea tampoco es nueva, pues son todavía muchos los países que conservan esta sanción que si bien impide que el condenado delinca de nuevo, no ha probado ser un mecanismo de disuasión efectiva frente al resto de la comunidad.

Por más que se quiera suavizar el tema diciendo que la castración no es asimilable a una pena (como lo hizo un editorial de El Tiempo), lo cierto es que sí lo es porque la propuesta es que ella sea impuesta por orden judicial a quien se le ha comprobado no sólo la comisión de un delito contra la libertad sexual, sino su carácter de reincidente.

Salvo que se esté pensando en que su aplicación no sea ordenada por un juez al término de un proceso penal, sino que sea “recetada” por un psicólogo a quien considere mentalmente propenso a la comisión de esa clase de delitos. En este sentido es igualmente preocupante que el mismo editorialista se queje de la incapacidad del sistema jurisdiccional colombiano para identificar “tempranamente” a esos violadores y “confinarlos”. Si por identificación temprana se entiende la realizada antes de que delincan, entonces estamos ante un escenario aun más aterrador que es el de la castración a quien sin haber cometido el delito pueda ser identificado médicamente como proclive a éste. Esa idea tampoco es nueva, al amparo de ella el mundo ha contemplado horrorizado muchas campañas de “limpieza social”.

Tampoco se deben confundir los casos de quien en pleno uso de sus facultades mentales y disponiendo de la posibilidad de escoger entre delinquir o no hacerlo, opta por la primera alternativa, con el de quien por inmadurez o enfermedad mental carece de esas capacidades. Aquéllos deben recibir las sanciones que el Código Penal prevé, y éstos deben ser sometidos por el Estado a los tratamientos médicos, psicológicos o psiquiátricos que les permitan superar sus deficiencias cognitivas o volitivas. Tenemos que dejar de crear normas que nos ponen a pensar, y pensar un poco más antes de legislar.

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Opiniones

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qwerty12

Sab, 06/23/2012 - 10:46
JAIME GRANADOS TODO AFANADITO PIDIENDO LIBERTADES. JAJAJA
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pombo

Vie, 06/22/2012 - 20:08
Excelente artículo. Lamentablemente una mente tan brillante como la del doctor Reyes no ha llegado a la Corte Suprema o al Minjusticia, mientras aquella está llena de mediocres y al de justicia llega un "jurista" que acaba de salir por la puerta de atrás,
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PelloXX

Vie, 06/22/2012 - 15:58
En la dialéctica de la "diarrea legislativa", El senador Armando Benedetti, en ocasión del escándalo de Dania con el servicio secreto gringo, propuso seguridad social para las putas.
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maris40

Vie, 06/22/2012 - 14:27
Dedicado, con todo respeto, a Gilma Jiménez y Aura Lucía Mera. A ver si algún día aprenden a pensar.
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frecan

Vie, 06/22/2012 - 11:34
Que ignorancia la tuya. No tienes ni idea de Psicologìa o Psiquiatrìa. Empezando porque el primero no puede recetar uin medicamento. Sòlo el Psiquiatra puede hacerlo. El violador reincidente es un enfermo mental, que no puede controlar su comportamiento ni siquiera con el Psicoanàlisis se puede curar. Lo ùnico acertado que dijiste, es que para ordenar la castracciòn quimica, se necesita concepto del Psiquiatra.
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ivan varios

Vie, 06/22/2012 - 11:28
OJO POR GÜEVA, GÜEVA POR OJO.
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HOLARUNCHOS

Vie, 06/22/2012 - 11:07
Esa es la Propuesta para los violadores........CASTRACION....... y para las violadoras??????....... SOLDADURA
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suesse

Vie, 06/22/2012 - 10:11
El problema es de salud pública, mental, emocional. De educación sexual seria, de educación que promueva la "inteligencia emocional" en una sociedad que no sabe convivir a su interior (porque no se reconoce, no se acepta y por lo tanto, no se quiere ni se respeta) ni con otras. Se trata de educar a hombres y mujeres, desde niños, acerca del valor que sus cuerpos tienen, que el cuerpo (y todo lo demás) de los otros, representa, y del respeto que se debería tener por la vida. Prevenir, educar, como diria la frase de cartilla, al niño/a para no tener que luego castigar al hombre/mujer. Pero hasta para ello, para pensar en prevención, se requiere rehacer a nuestra gente.
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FILANDIALALO

Vie, 06/22/2012 - 08:10
TIENE TODA LA RAZON EL SEÑOR COLUMNISTA, EN COLOMBIA TODO LO QUIEREN RESOLVER SACANDO LEYES NUEVAS PARA CADA PROBLEMA. EL PROBLEMA EN COLOMBIA ES DE CULTURA.
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El de la H

Vie, 06/22/2012 - 06:08
La castración química SOLO produce disfunción eréctil, no elimina el deseo de maltratar (o matar) a alguien antes, durante o después de un acto sexual que es lo que hacen los violadores. Yo no termino de entender qué clase de médico es Roy Barreras para proponer disparates como este.
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epifanio

Lun, 06/25/2012 - 19:25
medico?? se graduò en universidad de garage y en su vida ha tocado un paciente..
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suesse

Vie, 06/22/2012 - 10:14
Uno de los que defiende la Ley 100, sospecho....
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Boyancio

Vie, 06/22/2012 - 04:55
¡Ay Mamá! ya no se para dónde coger, todo es enredo, todo es sexo, y lo mejor, para evitar tanto coge coge, deben castrar a los curas, namá. En Pensilvania, por ejemplo, el que quiera tener relaciones con menores de edad, tiene que tener la misma edad. jejeje
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cierto

Vie, 06/22/2012 - 01:52
Aunque el planteamiento es aparentemente académico y bien fundamentado, es evidentemente contradictorio. Si las leyes no se cumplen jamás, como bien afirma el columnista, cualquiera nueva que se dicte, por criticable que sea, es inocua. Punto. De manera que el problema va más allá de la calidad de las leyes, es un fenómeno institucional. Lo primero, y en eso estoy de acuerdo, es hacerlas cumplir, para luego examinar su pertinencia. Lo demás es elucubrar en vano sobre soluciones ficticias. Caparlos, matarlos, encarcelarlos, todas podrían ser aceptables, siempre y cuando se cumplan, claro. Enfoquémonos en eso primero: En la impunidad.

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