Opinión |26 Jun 2012 - 11:00 pm
Río de promesas y voluntades
Por: Juan Pablo Ruiz Soto
La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20, a diferencia de otras reuniones convocadas por Naciones Unidas no llevó a un acuerdo legal que obligara a los países a ir en una u otra dirección.
Fue una reunión de amigos de alto y medio nivel que se encontraron para contarse historias de logros y hacer promesas, que no llevaron a compromisos de forzoso cumplimiento. El documento final es un manifiesto de buena voluntad con 59 páginas de extensión, que demuestra que se habló de lo divino y lo humano, pero con efectos muy inciertos.
Los temas más importantes tratados en Río+20 incluyeron: crecimiento verde e inclusivo, contabilidad nacional —tomando en cuenta las variaciones en el capital natural—, principios para el manejo global de los océanos, manejo del paisaje y producción agropecuaria, desarrollo urbano, energía sostenible y desarrollo.
Por nuestra cultura, Colombia se manifestó solidaria con todas las propuestas de desarrollo sostenible. Hacer posibles esas propuestas requiere incluir en nuestras cuentas nacionales las variaciones en el capital natural, lo que lleva al compromiso de realizar juiciosas evaluaciones al decidir sobre las actividades productivas; es decir, tener muy claro qué se conserva y qué se destruye de nuestros recursos naturales. Se debe planificar el desarrollo económico partiendo de una visión holística que comprenda desarrollo urbano, agricultura, sector privado, ecosistemas, recursos naturales renovables y no renovables, creación de trabajo y desarrollo social e intergeneracional.
Si vamos a hechos concretos, Colombia tiene pocos ejemplos exitosos. En un documento preparatorio para Río+20, el Banco Mundial mencionó, entre los referentes de producción agropecuaria sostenible y manejo de paisaje en el mundo, el caso de los sistemas silvopastoriles en Colombia. Este proyecto piloto mejora el manejo de aguas, suelos y bosques para alcanzar metas de seguridad alimentaria y crecimiento verde; también optimiza la producción agropecuaria, usando menos tierra, produciendo más y de manera sostenible. El documento dice que en las laderas de las montañas colombianas la aproximación al manejo del paisaje busca integrar ganadería, árboles y algunos cultivos, considerando las pendientes y otras condiciones locales, e incrementando el ingreso del productor y al mismo tiempo conservando la base de recursos naturales. El proyecto, inicialmente financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Global, ahora ha recibido el apoyo del gobierno de Inglaterra y busca la participación mayoritaria de pequeños productores. Esta es una iniciativa piloto, pues de 40 millones de hectáreas bajo uso ganadero, los silvopastoriles cubren menos de 100.000 hectáreas.
En otros dos temas, Colombia se propone hacer algo asociado a las conversaciones de Río. Uno, la propuesta del alcalde de Bogotá de densificar el uso del suelo urbano en el centro de la ciudad. Otro, el compromiso del presidente Santos de evitar la expansión de la minería en la Amazonia y el Pacífico. Vamos a ver si todo esto se hace realidad.
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alarico
Mie, 06/27/2012 - 01:51
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exURIBISTA muy arrepentida
Mie, 06/27/2012 - 00:50