Opinión |3 Jul 2012 - 11:00 pm

Andrés Hoyos

DePRImidos

Por: Andrés Hoyos

Cuando los mexicanos despertaron este lunes, el dinosaurio otra vez estaba ahí.

Creo que la microfábula de Monterroso cae de perlas para describir el regreso del PRI al poder sin, por fortuna, una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Y ya que no tenemos mayor idea de qué va a hacer el dinosaurio una vez asuma en diciembre —algo se sabrá al conocerse el gabinete—, vale la pena resaltar algunas de las razones por las que volvió.

Fue esencial la ayuda de Felipe Calderón y de Vicente Fox —este último, de folclórico, votó por Peña Nieto—, porque el fracaso secuencial de los dos gobiernos del PAN dejó a la ciudadanía mexicana sin otra opción que la del cambio. El viraje obvio era hacia la izquierda, pero cuando todas las señales del tránsito político apuntaban a la posible victoria de una socialdemocracia moderna, resurgió del pasado otro dinosaurio, Andrés Manuel López Obrador, el inefable AMLO. El arte de la política empieza con la activación de los propios simpatizantes, y eso él lo hace bien. Sin embargo, la etapa crucial consiste en atraer a los independientes y a los indecisos, y ya en 2006 AMLO se dedicó a espantarlos a ambos, sobre todo después de las elecciones, cuando se demoró 48 días para medio aceptar su derrota, durante los cuales puso patas arriba a la Ciudad de México. Incluso cabe presumir que la guerra improvisada que emprendió Calderón contra el narco partió en realidad de la necesidad de quitarse de encima la campaña de AMLO, dañina, según esto, tanto para el Gobierno como para la oposición.

El espectáculo del ego martirizado de López Obrador, que los mexicanos no pueden haber olvidado, hacía de él un mal candidato para 2012, pese a lo cual se empeñó en repetir, desbancando a la brava la opción mucho mejor que encarnaba Marcelo Ebrard. Durante la campaña, AMLO trató de maquillar su viejo radicalismo populista, pero aquí y allá asomaron las orejas y la gente supo que seguía siendo el mismo. Ahora, por si hacía falta evidencia, anda alborotado negándose a aceptar los resultados y diciendo que sus contrincantes ganaron con votos comprados. El hombre es sencillamente un pésimo perdedor y un megalómano, pues presumir una compra de más de tres millones de votos raya en lo inverosímil. Daña, además, la imagen de la izquierda como un todo al ratificar la sensación de que en este cuadrante político las elecciones y la democracia sólo sirven cuando son para ganar.

El PRI ganó por puntos, no por nocaut, y eso es significativo. El DF, en particular, no le fue favorable. Por lo mismo, el verdadero talante de Peña Nieto se verá pronto, cuando se sepa cómo va a responder a los estudiantes del #YoSoy132 que lo retaron y a la propia capital. El estadista respondería tratando de ganárselos o de neutralizarlos con políticas imaginativas, el dinosaurio vengándose de ellos.

El regreso del PRI al poder es sin duda una prueba de fuego para la democracia mexicana: o se consolida o se debilita durante décadas. Yo espero lo primero. Es imposible en todo caso congelar al país como hacía el PRI en el pasado. A estas alturas hay redes sociales, televisiones alternativas, internet y medios potentes de oposición, y en consecuencia los resultados de las políticas son más visibles más rápido.

En fin, lo que México necesita no es que canten arias de despecho los egos de los perdedores adoloridos, sino que aparezca una oposición lúcida, sin histeria y sin estridencias, al PRI. Ojalá así suceda.

 

andreshoyos@elmalpensante.com@andrewholes

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Amonoi

Mie, 07/04/2012 - 11:28
Me parece que es un imposible que alguien ubicado en "la derecha" pueda pensar "la izquierda" como es debido. Y esto no solamente es válido para méxico, sino para toda la américa latina. "La izquierda" en latinoamérica no es lo mismo que "la izquierda" en USA o en europa, de la misma manera que "las derechas" no son iguales. Mi opinión es que el autor de esta columna ve la izquierda mexicana con los ojos de un derechista criollo educado con folletos norteamericanos.
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durero

Mie, 07/04/2012 - 11:20
Esta pretendida columna tenia como base analizar el retorno al poder del PRI en la sociedad mexicana, pero solo fue tangencial, lo que verdaderamente se nota en la columna es la disposicion de Hoyos para expeler su odio visceral al candidato perdedor, y con argumentos muy livianos pretende hacer una radiografia del escenario electoral que concluyo en el pais del norte. pero se cuida de estar en la onda de aquellos que ven en el PRI lo retrogrado de la politica mexicana. una vision nada diferente de los comentarios que uno le nota cuando traslada ese resentimiento enfermizo que parece que lo atormenta, y pretente aliviarlo con una medicina que le resulta mas letal; su miserable arribismo.
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paisacoraje

Mie, 07/04/2012 - 10:06
Una columna bien lograda.
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sganarelle

Mie, 07/04/2012 - 09:46
¿Y quién era el candidato del "Chapo Guzmán? ¿O no tenía? Como aquí nunca los tuvieron Pablo Escobar o los Rodríguez Orejuela.
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luispuyana

Mie, 07/04/2012 - 04:06
BIEN Y MAL don Andrés, al fin y al cabo sus columnas hoy son más objetivas y menos neoliberales, aunque aun quedan rezagos de lo último. En efecto, lo de dinosaurios en economía es estancamiento de la economía en cuanto a que la capacidad de compra de trabajadores y desempleo afectan al gruesode los trabajadores y clase media. Y EL PRI SIGUE ESA TENDENCIA DE DAR MAYORES BENEFICIOS CON SU LIBRE COMERCIO Y EL TLC A LAS MULTINACIONALES, lo que existe en México son maquilas o fábricas ensambladoras explotando la mano de obra barata y la educación privatizada seguirá a la cola del atraso, pues sólo se dedica a preparar mano de obra barata PERO NO HA CONSTRUIR UNA INVESTIGACIÓN PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA ECONOMÍA. Y ello lo ofrece la izquierda democrática. allá también hay igual trampas

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