Opinión |4 Jul 2012 - 11:00 pm

Klaus Ziegler

Del sexto pecado capital

Por: Klaus Ziegler

Entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable, escribió Plutarco.

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Envidiar no es “desear aquello que no se posee”, porque “envidia de la buena” es solo una expresión engañosa para encubrir otro sentimiento: más que desear aquello que no se tiene, o sentir “tristeza del bien ajeno", la envidia es una amargura que se despierta con el éxito de los demás, una pasión mezquina que envilece el alma cada vez que nos enteramos del triunfo de un rival.

“Es tan fea la envidia que anda siempre disfrazada por el mundo”. Unas veces se camufla entre la admiración excesiva, entre la adulación melosa; y no pocas veces toma la odiosa forma de justicia o de condena moral. Las mujeres hermosas despiertan en las poco agraciadas una envidia venenosa, una que ha dado lugar a esa creencia falaz que se repite sin fundamento: “las bellas son frívolas y tontas”. Hombres y mujeres, cuanto más exitosos con el sexo opuesto, más susceptibles de ser tildados de libertinos o impúdicos por moralistas envidiosos. Con toda razón dijo alguna vez H. L. Mencken: “El puritanismo es ese molesto temor de que alguien en alguna parte sea feliz”. Y tal vez ni los santos escapen del mal de la envidia, cuando de rivalizar en santidad se trata: “Dudo mucho de que san Simeón el Estilita (aquel loco que, según cuenta la leyenda, permaneció treinta años en lo alto de una columna, imperturbable, rezando a Dios) se hubiera alegrado de saber que otro santo aguantara más tiempo sobre una columna aun más delgada”, comenta con su buen humor Bertrand Russell.

La envidia es inconfesable, pero sus síntomas son inequívocos. El envidioso se reconoce por su fingida indiferencia, por el silencio displicente con el cual pretende ignorar los éxitos de su rival. En su mente, cualquier reconocimiento, cualquier premio que se le otorgue a su adversario será siempre inmerecido, producto de intrigas, de favores, de amigos influyentes, de la buena suerte…, pero jamás debido a méritos propios.

La envidia, por regla general, es un sentimiento circunscrito. “El alfarero siente envidia de otros alfareros”, y más cuando son de su mismo pueblo o lugar, observó Aristóteles. Los escritores sienten envidia de sus colegas, pero no de los músicos ni de los atletas, ni tampoco de quienes se encuentran más allá de un abismo insalvable. Por el contrario, los escritores consagrados le sirven al envidioso para disminuir a quien envidia: “Al lado de Proust, usted y yo somos novelistas insignificantes”, se le oye decir, y lo propio en cada campo, porque solo despiertan envidia aquellos que consideramos rivales directos. De Einstein, dicen que era en extremo modesto. Pocos caen en la cuenta, sin embargo, de que ello no es gran mérito cuando se goza de semejante fama y talento.

Pero la envidia no solo es circunscrita, sino también relativa: si un empleado sabe que gozará de mejor salario, se alegrará hasta descubrir que él no es el único. Luego su satisfacción se transformará en envidia virulenta cuando se entere de que sus compañeros tendrán un salario aún mayor. Hay mucho de cierto cuando se afirma, “lo importante no es ganar sino que los otros pierdan”.

La historia de la cultura está permeada por la envidia. Antonio Salieri, el archirrival de Mozart, expresó con inusitada honestidad su alegría ante la muerte del envidiado colega: “Por supuesto que es una lástima su muerte, pero para nosotros es bueno que haya muerto. Porque si hubiera vivido más tiempo, lo cierto es que el mundo no hubiera dado un mendrugo por nuestras composiciones”. Leibniz y Huyghens derramaban lágrimas de cocodrilo ante los rumores de que Newton se había vuelto loco. “¿No es triste que el genio incomparable del señor Newton haya quedado nublado por la pérdida de la razón?”, se escribían uno a otro regodeándose en su desgracia. Lord Kelvin, que a pesar de su grandeza parecía sufrir de envidia crónica, llegó a expresar: “Los rayos X son una estafa”. Y ante los sorprendentes descubrimientos de Hertz, en lugar de mostrarse impresionado, comentó: “La radiodifusión no tiene futuro”.

Poco después del fantástico hallazgo de Roentgen, el físico francés Rene Blondlot anunció la existencia de una nueva radiación, los rayos N, en honor a Nancy, el nombre de su ciudad natal. Sin embargo, un poco más tarde se comprobó que tal radiación no existía más que en la mente de Blondlot. Después de todo, Francia no podía quedarse atrás, y si los alemanes tenían rayos X, los franceses tendrían otros aún más espectaculares, los “N”.

En “El origen de las especies”, Darwin observó que la envidia aparece desde la infancia y es un sentimiento universal. Dentro de la perversa lógica evolutiva, este pecado capital, como cualquier otro, constituye en realidad una “virtud”. Las principales características de la envidia, su persistencia, universalidad y el hecho de que cohabite con la vergüenza, sugieren que cumple un profundo rol social. El acicate de la envidia pudo haberse seleccionado durante nuestra historia evolutiva, pues responde a una lógica simple: el valor de un individuo no está determinado de manera absoluta, sino en comparación con los demás miembros de su grupo. Su eficacia reproductiva dependerá de poseer atributos por encima de aquellos de sus rivales.

Apenas ahora se empieza a comprender la neurofisiología de la envidia. En un artículo publicado en “Science”, un grupo de investigadores mostraron cómo algunas regiones cerebrales situadas en el córtex cingulado anterior dorsal, e involucradas en el registro del dolor físico, se activaban al evocar la imagen de individuos exitosos a quienes un grupo de pacientes envidiaban. Y a mayor envidia, más vigorosa era la respuesta neuronal. De otro lado, cuando los sujetos imaginaban que el envidiado caía en desgracia, se activaban de inmediato aquellos centros dopaminérgicos del placer relacionados con los circuitos de recompensa. No es casual que el idioma alemán tenga un vocablo exclusivo para describir este sentimiento: “Schadenfreude”; o que exista un dicho japonés que reza así: “Las desgracias de los otros saben a miel”.

Como diría alguna vez el gran biólogo J. B. S. Haldane, jamás podremos aspirar a ser ángeles, pues nuestra naturaleza no permite acomodar al mismo tiempo dos brazos y dos alas. De los siete pecados capitales, la envidia es uno de los más infames, aunque insignificante al lado de toda la sordidez que puede llegar a albergar el alma humana. 

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jakemate

Sab, 07/07/2012 - 21:10
El extraño mas difundido "Desiderata" nos da una magistral fórmula breve contra la envidia: nunca te compares con nadie, pues siempre habrá individuos más pequeños y más grandes que tu; en el primer caso, te volverás vano y engreído, y en el segundo, rencoroso y amargado. Lo que eres, eso eres.
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carimagua

Jue, 07/05/2012 - 15:24
Y AL QUE LE CAIGA EL GUANTE...no hacefalta mayor esfuerzo mental que la estupenda columna,aunque pase desapercibida para quién va, tiene nombre propio: ALVAROURIBE VELEZ, el megalómano falso mesías que creyó que sin él Colombia agonizaría. La encuesta, bien estudiada, que nos dice que URIBE es el encargado de producir el 42% de las malas noticias en el exterior; es una manera de paliar el sabor a vinagre de su alma envenenada,por todo lo que pudo haber realizado por el bien común pero su demagogia pérfida hizo que tirara a la alcantarilla ocho luctuosos años. URIBE sabe que su caja de pandora, la CORRUPCION,LO MAS TRANSPARENTE DE SU OMINOSO GOBIERNO, EL PRESIDENTE SANTOS LO MANEJA CON TINO. LA NAVE IBA AL GARETE, SIN RUMBO, Y EL ABISMO MORAL NOS SEPULTABA. LAENVIDIA DEURIBE ES INFINITA.
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SINOPIAN

Jue, 07/05/2012 - 10:54
Evidentemente es un pecado desear e intentar obtener lo que otros más "afortunados" tienen, de lo contrario al lado del viejo Gregorio habrían 200 papas. Pero no es el punto. Ahora, partamos del simple hecho de que "somos distintos", esto hace que hayan unos con un desarrollo superior en cualquier aspectos y otros no, unos intentarán acusando carácter y disciplina nivelar las cargas, pero el talento siempre dará la ventaja. Es la envidia, inevitable virtud, la que permite que la competencia animal -inclúyenos- siga dando sus frutos. El que envidia descalifica, propone, destruye,..., eso hace parte de nuestra conciencia, porque jamás veré una cebra envidiando las rayas más curvilíneas de otra.
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sganarelle

Jue, 07/05/2012 - 12:05
¿Ve la diferencia tan gigantesca que hay entre "pecado infame" e "inevitable virtud"? Ahí está el punto de la discusión -si es que acaso la hay-, y no creo que haya que sacar de su tumba al buen Aristóteles y a cincuenta filósofos más para plantear algo tan sencillo.
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tuvisionalogena

Jue, 07/05/2012 - 10:44
Envidia y egoísmo confirman que queremos que todo gire en torno a nosotros mismos. Referimos los logros de los demás a los nuestros o a nuestros fracasos. Nos sentimos frustrados cuando alguien logra lo que nosotros no. La raíz puede estar en una profunda auto insatisfacción. La desigualdad social de un país como Colombia no deja tiempo para que cada persona desarrolle lo que realmente quiere, ni siquiera para que lo descubra. La envidia es lo manifiesto, es una consecuencia de lo latente: la insatisfacción.
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jose chamiza

Jue, 07/05/2012 - 09:29
En mi concepto, la envidia ha sido por siempre el motor del progreso humano. Sin ese sentimiento, o pecado, es probable que el hombre aùn vegetara en las cavernas. Es muy conocida la historia de rivalidad y envidia entre Newton y Leibniz, de la cual se derivó lo que ya conocemos.
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sganarelle

Jue, 07/05/2012 - 09:23
Este "pecado" es una de las cosas más importantes que tenemos dentro de nuestra "alma" -me sorprende que todo un religioso de la ciencia como KZ use la palabra alma; ¿ahora es poeta?- Gracias a la envidia buscamos en todo momento destacarnos unos sobre otros, gracias a esta búsqueda continua descubrimos cosas nuevas, y gracias a las cosas nuevas somos más fanáticos que nunca. ¿Se da cuenta, KZ, que cada quien es un fanático a su modo?... Ah, y el exceso de lecturas embota. Ya parece a Plinio el Viejo, que hacía que le leyeran incluso cuando se estaba bañando.
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sganarelle

Jue, 07/05/2012 - 11:55
Un científico no tiene alma, Sinopian; un científico tiene sistema nervioso. Y al calificar algo como pecado evidentemente se establece algo que está bien y algo que está mal -como ocurre en el caso que nos ocupa-. Los dilemas morales como éste, y sus correspondientes divisiones, son la base fundamental del cristianismo que no deja dormir a KZ. Es decir, está recurriendo a las armas del enemigo para decir que... a propósito, ¿para decir qué? ¿que más de uno aquí le tiene envidia?
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perotanelgrande

Jue, 07/05/2012 - 11:34
No sé por qué este comentario me huele mal, ¿acaso no tiene su tifillo a ...¿envi...., envi....envi ...?
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SINOPIAN

Jue, 07/05/2012 - 11:00
¿Acaso el apreciado Ziegler no tiene alma?, incluso usted la tiene así no sepa dónde está. La cuestión es que este pecado, sin comillas, es fundamental para la vida, pero como el bípedo se ha encargado, por su flojera y ligereza, de que se convierta en un distorsionador de lo que usted alguna vez llamó la voluntad de poder.
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sicclon

Jue, 07/05/2012 - 10:11
Hay que tener cuidado, porque creo que en esa línea de ponerle nombres específicos a los "pecados", se tiende a confundir un poco lo que se hace por, o con envidia, con aquello que puede implicar tal vez soberbia. Muy a propósito, envidio el carácter cargado de soberbia del rey de la "foropatía" y su salida silenciosa, demostrando que nunca supo de qué le hablaba.
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anaviky

Jue, 07/05/2012 - 09:15
El profesos Posada tiene bastante razón. Leyendo en su opinión lo correspondiente al "resentimiento", caigo en cuenta que en no pocas ocasiones la envidia se eperimenta como un "dolor" (casi físico) parecido al de los celos. Pasa algún tiempo y un esfuerzo de autoconciencia para que uno comprenda ese dolor como autoconmiseración y tome conciencia que lo produce la envidia. Quien trabaje con adolescentes sabrá a lo que me refiero.
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Aracataka

Jue, 07/05/2012 - 10:47
..me encanta el termino "autoconciencia" es lo que marca la diferencia entre una envidia nociva y un impulsadora, es inevitable en el ser humano no sentir envidia pero la "autoconciencia" permite que muchos seres humanos sean cada vez mejores...la envidia es un motor, pero mal canalizada es destructiva..
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anaviky

Jue, 07/05/2012 - 09:27
eXperimenta!
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Ordep Adasop

Jue, 07/05/2012 - 08:58
La envidia no puede ser un pecado. Hace parte de la naturaleza humana y cumple la función de querer emular a los que sobresalen en algo. Se llama envidia cuando la padece un "genio" que no soporta que otros le hagan sombra; cuando la padece el pueblo se llama resentimiento.
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-shemp-bmx

Jue, 07/05/2012 - 08:18
Hay que ver la envidia que se derrama a veces en el espacio del columnista. Hoy, por ejemplo.
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gente común

Jue, 07/05/2012 - 07:59
En mercadeo y más concreto en técnicas de ventas, se emplea como argumentación con unos índices de eficiencia realmente sorprendentes el llamado "efecto de demostración". Que no es otra cosa que advertir al potencial comprador de las condiciones e innovaciones que estarán por imperar con el uso de este nuevo producto, esto con el objeto, no solo de despertar su vanidad al hacerse pionero y despertar envidia en los demás, sino que refuerza el sentimiento de frustración haciéndole sentir miserable el saber que su vecino ya adquirió el televisor plasma, el celular 4G, el Ipad, que redecoró su apartamento cambiando pisos, enchapes,acabados,...en fín, y por antonomasia, ¿que es la publicidad, si no eso precisamente?. La Envidia es la madre del Engaño eso lo saben quienes la manipulan.
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RILKE

Jue, 07/05/2012 - 07:09
Como para recordar la famosa frase de Martín Emilio Rodríguez... "En Colombia muere mas gente de envidia... que de cancer".
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karissa

Jue, 07/05/2012 - 06:40
El astrofísico británico Stephen Hawking, considera que Peter Higgs debería ganar el Premio Nobel de Física tras la comprobrobación en el CERN de su teoría sobre el bosón que lleva nombre, popularmente conocido como 'la partícula de Dios'. Ahí no hay envidia, se nota un reconocimiento justo de un sabio a otro. Envidia de la buena la de los santandereanos comenzando por los políticos que están llevando al Departamento a la ruína. En Santander si una persona pone un negocio donde jamás había habido nada, a la siguiente semana tiene por poco tres negocios iguales al lado con carteles y toda la propaganda habida y por haber. ¡Qué envidia tan rejijuepuerca la de los santandereanos! Claro que también el departamento está invadido de fóraneos.
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El de la H

Jue, 07/05/2012 - 06:38
Un tipo que trabaja en Victoria's Secret confesó alguna vez que la empresa se esforzaba por perpetuar la imagen de tontas de sus modelos. "¿Por qué?, porque si la gente supiera que además de bellas son inteligentes las odiaría en vez de admirarlas y eso es malo para la marca".
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anaviky

Jue, 07/05/2012 - 06:37
Envidio los abrazos de S. F. , luego leo.
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hernando rosado

Jue, 07/05/2012 - 05:46
excelente ensayo acerca de la dualidad que habita al ser humano.........
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usacabeza

Jue, 07/05/2012 - 04:50
Se está hablando del sexto pecado capital y debido a que ustedes se fueron por las ramas, a mí, me toca apelar al séptimo. Tengan buen día. 
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usacabeza

Jue, 07/05/2012 - 07:39
Por mí, puedes quitarla, SF. Salúdole del mismo modo.
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 05:59
Usacabeza (así, con mayúscula): Me alegra saludarlo y recomendarle, como a un cultor del idioma que sé que es, que cambie de lugar una coma... ¡Pero este abrazo no!
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 03:58
Sicclon: Usted se refiere a la Teoría de la Relatividad Especial, que también tiene de referente la máxima velocidad del Universo, que es dizque la de la luz. Vaya ingenuidad, así, pasito, para no alarmar.
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sicclon

Jue, 07/05/2012 - 04:06
No, no me refiero a la Relatividad Especial, que tiene todo para ser refutada, muy a pesar de que su interpretación es muy plana.
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sicclon

Jue, 07/05/2012 - 02:50
Este es el momento en el que le pregunto a nuestro amigo "Marrosmás" si es físico y si para él lo que se atribuye a Einstein se limita a los ejemplos que escribió en su apartado [II].
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sicclon

Jue, 07/05/2012 - 03:15
Hechos y razones. Bien, comencemos por mencionar que lo de la relatividad es todo un fenómeno mediático, del que se han sacado toda una serie de afirmaciones que nadie hizo nunca, pero como alguien que ha estado en contacto directo con todo ese asunto, encuentro siempre más interesante y valioso otro de sus enunciados en otro artículo de 1905. Si es entendido en la materia sabrá de qué hablo.
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 03:08
Sicclon (así, con mayúscula): La intervención en los foros es limitada, casi sucinta (Alberto Lleras Camargo escribió "suscinto" en su testamento político de una página, que "perfeccionó" durante más de veinte años). Afirmar, como lo hizo Einstein, que la máxima velocidad del Universo es la de la luz, no es más que una ingenuidad, una necedad, una insolencia... para no usar expresiones de grueso calibre. El resto es lo de menos (en apariencia, porque en el fondo es lo de más). Expuse hechos y razones, y debo ser rebatido con hechos y razones, no con especulaciones, y menos con 'foropatadas' al estilo de Perotanelgande, que no es Perotan, sino Perotín. Un abrazo.
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sicclon

Jue, 07/05/2012 - 03:01
Hay de paso una imprecisión en una de sus correcciones, ya que si bien "Perotín" encajaría mejor con la forma en que se tomaría para decirlo en español; al ver cómo lo escriben los franceses "Pérotin", y "surtout" por la fonética francesa, sería un poco más adecuada, a pesar del "marro", la forma en que lo escribió el otro forista.
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 02:37
Perotanelgrande (así, con mayúscula; y no es Perotan, sino Perotín): No se convierta en otro 'forópata'. Ya lo anticipé.
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 00:30
[III] Ah, espero que los contradictores, sobretodo (no "sobre todo", porque "sobre-" actúa como elemento compositivo o partícula que intensifica la palabra a la que se junta) los 'forópatas', argumenten más que despotricar, emponzoñar y envenenar. Por supuesto, disentir es legítimo e inalienable, a fortiori cuando se disiente con argumentos. Sea.
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Guardagujas

Vie, 07/06/2012 - 03:01
S. F.: Argumento 1: "sobretodo" es un abrigo. Argumento 2: a pesar de lo que digan algunos desprolijos personajes de la Academia, los acentos diacríticos son fundamentales para dar sentido preciso a algunas palabras que sin ellos son profundamente ambiguas, luego escribiré siempre "sólo" -adverbio de modo- con tilde, y no será un personajillo tragicómico como usted quien me hará cambiar de opinión. Argumento 3: "sobre", en este caso, no es un elemento compositivo, ni tiene relación alguna con el prefijo latino "super-"; es una preposición. Argumento 4: sus opiniones sobre física y astrofísica desnudan su verdadero talante: el de un fundamentalista ignorante de la diferencia entre análisis crítico y monserga oscurantista. Argumento 5: su muletilla "y marros más" es un pelín patética.
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karissa

Jue, 07/05/2012 - 11:41
Sobre todo: Locución adverbial y se escribe siempre en dos palabras. No debe confundirse con sobretodo, sustantivo masculino que significa 'prenda de vestir, larga y con mangas, que se lleva encima de las demás prendas' y que en América, se emplea como sinónimo de abrigo: «Albert Camus posa con el cuello del sobretodo levantado para protegerse del frío parisino»
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karissa

Jue, 07/05/2012 - 11:33
Sebastián Felipe: ¿Su sobretodo es de paño o de piel de camello? : Revise sobre todo la Nueva Gramática de la Lengua RAE
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SINOPIAN

Jue, 07/05/2012 - 11:13
¡Qué gran despliegue el día de hoy! A pesar de que sus observaciones de composición y ortografía rayan en ocasiones, el día de hoy se metió con el "chisme histórico" que hace sustanciosa una discusión. Asiento con usted el gran fraude de Einstein, porque lo que fue exitoso no fue propiamente producción de él, y lo que propuso fue efectivamente un fiasco. La envidia siempre estuvo presente con Bohr y los desarrollos teóricos de la mecánica cuántica. Entre Leibniz y Newton hubo competencia, inevitable por fama y reconocimiento, sin importar quién haya sido más grande (subjetivo en este contexto), la envidia debió estar presente.
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 05:14
Guardagujas: (1) Lamento que esté del lado de los 'forópatas': liviano de argumentos, cargado de yerros, abundante en vilezas. (2) Ponga una coma después de "inútiles". (3) No vuelva a tildar el adverbio "solo". (4) Revise el elemento compositivo o partícula "sobre-", en cuanto intensifica el significado de la palabra a la que se junta, que, en este caso, tendría significado polisémico. (5) Ah, le reitero, exponga argumentos, sustancia, no adjetivos, que poco, poquísimo, casi nada importan en los foros, pero, eso sí, distinguen a los 'forópatas'. (6) Y marros más.
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Guardagujas

Jue, 07/05/2012 - 03:18
Siempre me abstengo de comentar sus imbecilidades, Sebastián Felipe, pero hoy no puedo evitar reirme de la sarta de sandeces que ha escrito. Para no desgastarme en polémicas inútiles sólo le recuerdo que "sobretodo", así, unido, es un abrigo, y que en ningún lado aparece la fantasiosa acepción que su fértil imaginación se inventó. ¡De payasos como usted está lleno el mundo, lamentablemente!
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perotanelgrande

Jue, 07/05/2012 - 00:52
Y ahora no me vaya a salir con el "perotin" y otras sandeces... No contamine estos foros con su perversa manía de descalificar las columnas y a los foristas (lo mismo en la Gazapera) con opiniones que carecen de todo fundamento. ¿Quién emponzoña estos especios? ¿Dónde están sus argumentos? ¿DÓNDE LAS FUENTES HISTÓRICAS?
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perotanelgrande

Jue, 07/05/2012 - 00:42
!No joda!, no hay derecho que venga usted con la misma estupidez del "sobretodo". ¿Hasta cuándo con la misma bobería?
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Sebastián Felipe

Jue, 07/05/2012 - 00:23
[II] (...) atribuyen mucho más de lo que hizo. (4) En cuanto a Einstein: Es el mayor fraude científico de la historia, pero va siendo puesto en evidencia; perdió el examen para simple profesor de física de colegio, pero se volvió "genio" después de trabajar en la Oficina de Patentes de Berna, donde copió lo que pudo, que luego se atribuyó; su Teoría de la Relatividad no supera el margen de error; plagió la fórmula E=mc2; no entendió y se opuso a la mecánica cuántica; hizo el mayor ridículo histórico, con la complicidad de The New York Times, al publicitar y lanzar su Teoríca del Campo Unificado o Teoría del Todo, que fue (es) una verdadera vergüenza, y el rotundo fracaso lo sumió en depresión profunda (melancolía) hasta su muerte... Y hay quienes envidian a tal "genio". (5) Y marros más.
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perotanelgrande

Jue, 07/05/2012 - 00:39
Su desconocimiento de la historia de la ciencia, no tiene límites señor Sebastián Felipe, y solo se compara con la desfachatez con la que usted se atreve a afirmar que Einstein fue un fraude o que Newton sobornó a la Royal Society para que declarara que el cálculo infinitesimal fue creación suya.¿Dónde estan sus fuentes? ¿ A quién le plagió la fórmula? Hay límites de límites, pero lo suyo es hacer el oso de la manera más ridícula. !Verguenza es lo que debería sentir usted!, que cree que puede venir a estos foros, donde se dan debates argumentados y serios, con semejantes estupideces.
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Sebastián Felipe

Mie, 07/04/2012 - 23:56
[I] (1) Extraña que tome un referente religioso (cristiano) para la columna. (2) Primero fueron ocho pecados capitales, y el papa Gregorio Magno, que entonces no era santo, los reclasificó en siete, poniendo la envidia de quinto pecado, y Tomás de Aquino, que tampoco era santo, la puso de sexto pecado. (3) Leibniz no tenía por qué tener envidia de Newton, pues no solo fue (es) más grande que él (en profundidad y extensión), sino que no presionó ni sobornó a la Royal Society para que declarara que Newton fue el inventor del cálculo infinitesimal (ya saben quién lo hizo), su notación es la que persiste, y lo complementó con el sistema binario, sin el cual no existirían las computadoras, lo que no entendió Newton, quien creía en Yavé, en Jesús y en un código secreto de La Biblia, y le (...)
Opinión por:

Sebastián Felipe

Sab, 07/07/2012 - 02:08
Ovejanegra (así, con mayúscula): Omitió otra mayúscula y la apertura de signo de admiración. En cuanto a la "envidia", los tales pecados capitales, que lo son porque generan otros, no porque sean de capital importancia, a nadie preocupan hoy por hoy.
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ovejanegra

Vie, 07/06/2012 - 01:47
Una cosa sí les puedo asegurar con certeza: no envidio para nada a Sebastián Felipe!

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