Opinión |5 Jul 2012 - 10:38 pm

Ricardo Bada

YO SOY COMO EL PICAFLOR

Faulkner († 6.7.1962)

Por: Ricardo Bada

"Una pequeña aldea aislada, sin nombre y sin gracia, abandonada, que sin embargo había acogido un día, por casualidad y por suerte, una semilla ciega de la pródiga eyaculación olímpica, y que ni siquiera lo sabía".

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Eso es Yoknapatawpha, el antecedente de Macondo, el escenario de las novelas de William Faulkner. He abierto mi viejo archivo de citas y releído las que fui anotando durante mis primeras lecturas de su obra. Cómo definía un cadáver: “Lo que restaba de su participación en la dignidad humana”. Y en otro lugar añadió: “La muerte carece de dignidad”. O bien: “La juventud no es inmortal. Gracias a Dios”. Ítem más él decía: “Tengo que pasar el tiempo de algún modo para poder tener alguna idea de cómo pasar la eternidad”. Y también que “ningún hombre puede causar más daño que aquél que se aferra ciegamente a los vicios de sus antepasados”. Y para él, los dictadores eran “callejones biológicos sin salida”. Y al recibir el Nobel: “Así pues, si este premio es mío, lo es tan sólo en calidad de depósito”.

Con todo, la frase suya que más me gusta es aquella que le dijo a su hija Jill cuando ella una vez le pidió que no se emborrachara durante su cumpleaños (el de ella): “¿Sabes qué? Nadie se acuerda de la hija de Shakespeare”. Hay autores sin los cuales la vida no se entiende. Yo al menos no entendería la mía de no haber leído tan pronto y tan mal a Faulkner. Tan mal porque era en traducciones, y todas eran malas (¡hasta algún título estaba mal traducido!), pero yo sentía cómo la fuerza seminal del creador se burlaba de las falencias de sus trujamanes, y eso me infundía fe: a pesar de todo podía darme cuenta de que era un grande, un Cervantes, un Shakespeare. Luego pude leerlo por segunda vez, en mejores traducciones, alemanas, y le fui sacando todo el jugo que pude a esa sabrosa baya del Sur gringo.

Escribo “gringo”, y lo escribo adrede, para reconocer una deuda. He sentido desde siempre una profunda, inerradicable antipatía hacia los Estados Unidos, y juré no pisar jamás su suelo. Pero si soy sincero, y para ser honesto, debo declararme acreedor de tres grandes aportes suyos a la cultura universal: Hollywood, el jazz y su literatura, y dentro de esta, sobre todo, le debo a Faulkner no poco de lo que sé y lo que soy. No exagero al decir que el temple moral de su conducta siempre fue un norte de la mía. Me basta como ejemplo su respuesta a la invitación de Kennedy, a cenar en la Casa Blanca: “Díganle que a mis años uno es demasiado viejo para viajar tan lejos sólo para comer con un extraño”. ¿Se imaginan esa misma frase suscrita por cualquier otro escritor de cualquier otra nacionalidad, incluyendo la colombiana?


Ricardo Bada

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Opiniones

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Edurne Maya

Lun, 07/09/2012 - 08:10
Buenas tardes, Ricardo: soy Edurne (del Ateneo Guipuzcoano). Te escribo para darte las gracias por tu artículo, que me ha emocionado muchísimo porque Faulkner es también para mí un grande de la Literatura y un referente. Quizá suene un tanto pretencioso, pero me parece que, tras él, uno ya nunca puede volver a leer del mismo modo a como lo hacía antes.
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Ricardo Bada

Lun, 07/09/2012 - 13:20
Eskerrik asko, Edurne. Pienso ahora en las muchas veces que me has llevado en tu coche del aeropuerto de Bilbao a San Sebastián, varias horas largas si se las suma, y todas ellas dedicadas a hablar de literatura. Nunca dejaste de pedirme consejo en materia de lecturas, pero creo recordar que nunca te hablé de Faulkner. Doble alegría, pues, al saber que ya lo habías descubierto por tu cuenta, y lo que piensas de él. Y para nada es pretencioso lo que dices: una vez que se ha leído a Faulkner, ya no se puede volver a leer como antes. (Ni a escribir, añadiría yo guiñándote el ojo y señalándote con el dedo una larga lista de autores "originales"). Un beso desde Colonia, vía Bogotá. Agur!
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darojas53

Vie, 07/06/2012 - 22:35
Don Ricardo, no comento su columna, sino su foro. Usted propone y los foristas intervienen con una altura que no se ve en ningún otro foro. El que usted responda a los comentarios le da una calidad a su foro que ningún otro articulista tiene. No he podido con Faulkner, ¡qué vergüenza!
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Ricardo Bada

Sab, 07/07/2012 - 05:59
Gracias por leerme, y gracias en nombre de los foristas que acuden a la cauda de mi columna: estoy realmente muy orgulloso de ellos. En cuanto a que no pudo con Faulkner, no desespere, puede ser problema de la edad a que lo leyó o del propio texto. Le sugiero que empiece por sus cuentos, estoy seguro de que "Una rosa para Emily" le encantará y le abrirá el apetito. Programe en la ventanilla de búsqueda de Google "faulkner a rose for emily text" y ahí lo tiene, tan lindo hoy como en 1930, cuando se escribió. Feliz fin de semana. Vale.
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Tauler

Vie, 07/06/2012 - 14:14
Excelente columna del señor Bada. En mi modesta opinión las mejores obras de Faulkner son en su orden: 1. Absalón Absalón 2. El sonido y la furia 3. Mientras agonizo. 4. Santuario (Malraux dijo que en ella Faulkner había puesto la novela negra al nivel de la tragedia griega)
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 19:09
Gracias por leerme, amigo Tauler, y bueno, cada cual tiene sus preferencias. Yo, por ejemplo, adoro La escapada, que es la única novela humorística de don William. Y en cuanto a Santuario, lo que Malraux dijo es que ella "significa la intromisión de la tragedia griega en la novela negra". Y tan buena como la novela de don William es la adaptación al teatro, Réquiem por una mujer, que hizo Albert Camus. Vale.
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durero

Vie, 07/06/2012 - 13:27
Don Ricardo: muy dificl que esa ultima frase que usted nos comenta pueda tener el signo o la catadura moral de algun intelectual colombiano, seguramente que para usted es muy notable el silencio de esa intelectualidad a la situacion tan compleja que vive actualmente el pais, su silencio los muestra tan de espaldas al pueblo y tan obsecuente con el poder. La columna, magnifica, como asi todas las que nos regala los viernes.
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 19:06
Gracias por leerme, pero en verdad no puedo seguir su razonamiento, a no ser que por una especie de reduccionismo atávico no se considere a los columnistas como parte irremisible de la intelectualidad. Y como yo sí los considero (a los columnistas pesos pesados, no a los peso pluma, como yo), entonces le retrucaría que en las páginas de opinión de este diario hay al menos una media docena de voces que no se callan ante la situación del país, y en el caso de El Tiempo pondré como ejemplo a mi tocayo Ricardo Silva Romero, y en el de El Colombiano a Ana Cristina Restrepo, Diego Aristizábal y Alberto Salcedo Ramos. Para sólo mencionar una decena. Vale.
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anaviky

Vie, 07/06/2012 - 11:42
…“Nuestra tragedia actual es un temor general en todo el mundo, sufrido por tan largo tiempo que ya hemos aprendido a soportarlo. Ya no existen problemas del espíritu; sólo queda esta interrogante: ¿Cuándo estallaré? A causa de ella, el escritor o escritora joven de hoy ha olvidado los problemas de los sentimientos contradictorios del corazón humano, que por sí solos pueden ser tema de buena literatura, ya que únicamente sobre ellos vale la pena de escribir y justifican la agonía y los afanes. Ese escritor joven debe compenetrarse nuevamente de ellos. Aprender que la máxima debilidad es sentirse temeroso; y después de aprenderlo olvidar ese temor para siempre, no dejar lugar en su arsenal de escritor sino para las antiguas verdades y realidades del corazón, las eternas verdades universales sin las cuales toda historia es efímera y predestinada al fracaso: amor y honor, piedad y orgullo, compasión y sacrificio. Mientras no lo haga así continuará trabajando bajo una maldición. No escribirá de amor sino de sensualidad, de derrotas en que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanzas y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Sus penas no serán penas universales y no dejarán huella. No escribirá acerca del corazón sino de las glándulas.”… (Del discurso de W.Faulkner en la entrega del Nobel)
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 11:56
Gracias por leerme y por recordar este texto maravilloso. Ese discurso es quizás el más grandioso --y al mismo tiempo tan sencillo, ¿no?-- que se haya pronunciado nunca en Estocolmo, en ocasión de la entrega de los Nobel. Fue, además, de alguna manera, la divisoria de aguas: marcó el paso del discurso protocolario al discurso programático; a partir de él los premiados supieron que esa era una tribuna formidable para expresar sus ideas más arraigadas. Ocho años después del discurso de Faulkner, el de Camus sería otra performance de primerísima categoría. Vale.
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swhelpley

Vie, 07/06/2012 - 10:53
Don Ricardo, ni idea que habia muerto hace 50 años don William. La herencia de Faulkner es inmensa, mas alla de la influencia sobre nuestro boom latinomericano (Vargas Llosa, Onetti, GGM) En mi opinion, Toni Morrison, Capote, Ralph Ellison, Cormac Mccarthy estan en deuda con el. Me encanta la frase a la hija. Por cierto las hijas de Shakespeare eran Judith y Susana.
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 11:50
Pues sí, murió un mes antes que Marilyn Monroe, don Samuel. Y coincido con usted en que su influencia ha sido enorme en la literatura mundial, pero yo diría, insisto, que es en América Latina donde más fructificó su semilla. Vale.
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 10:18
Gracias por leerme, y le diré que entretanto hay buenas traducciones de Faulkner al español. Los cuentos, en el volumen traducido por Jesús Zulaika (Bruguera) y en dos tomos por José María Valverde (Seix&Barral); y las novelas Banderas sobre el polvo (Seix & Barral), Una fábula y La escapada (ambas en Alfaguara), traducidas porJosé Luis López Muñoz; Mientras agonizo (Anagrama) en la traducción de Jesús Zulaika, y Pilón (Alfaguara) en la de Miguel Sáenz. Hablo solamente de las que conozco, si bien tengo entendido que hay algunas más. A ellas convendría añadir Las palmeras salvajes, en la traducción sui géneris de Borges. Y he visto que hay una edición moderna de Light in August, pero de nuevo traducido el título como Luz de agosto en vez de Alumbramiento (o Dar a luz) en agosto. (Sigue:)
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 10:26
(Sigue y termina la respuesta a oscarsat, que va aparte de su comentario porque soy una calamidad a la hora de insertar los míos:) Le aconsejo que, además, trate de encontrar Cuentos de fantasmas contados por William Faulkner (Destino 1992), un libro delicioso en el que Dean Faulkner Wells, sobrina de WF, reconstruyó los relatos de terror que su tío solía contarles a los niños del pueblo, sentado al anochecer en la escalera del porche de su casa. Debe ser difícil de conseguir porque en www.iberlibro.com sólo está en oferta un ejemplar del mismo, pero créame que vale la pena. Vale.
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Pepe Godoy

Vie, 07/06/2012 - 08:39
Señor Bada: sus columnas casi siempre me gustan. La de hoy me encantó. Faulkner es el papá de la literatura latinoamericana contemporánea. Gracias. PeGo
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Ricardo Bada

Vie, 07/06/2012 - 10:33
Gracias por leerme, y bueno, no es que yo no crea que Faulkner haya sido una lectura importante para los autores latinoamericanos; sí que lo ha sido, pero pasa con él como con las simientes: que hay campos donde germinan y otros donde no germinan. Faulkner fue leído y admirado en todo el mundo, y el hecho de que su influencia sea más visible en la literatura latinoamericana que en cualquier otra es algo que, a mi juicio, tiene más que ver con América Latina que con Faulkner. Vale.
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oscarsat

Vie, 07/06/2012 - 05:45
Herr Ricardo: Y entre las malas traducciones al español, ¿cuál considera menos mala? Me empezó a gustar Faulkner... Creo que fue fundamental para García Márquez, ¿cierto?

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