Opinión |15 Jul 2012 - 1:00 am

William Ospina

En tiempos de peligro

Por: William Ospina

Cierto poeta norteamericano dijo con sabia ironía que él defendía los valores más altos de la especie: los valores del Paleolítico superior.

  • 27Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-359788-tiempos-de-peligro
    http://www.is.gd/tJlHR4
  • 0

Tendemos a pensar que los grandes inventos de la humanidad son los de nuestra época; por eso está bien que alguien nos recuerde que las edades de los grandes inventos fueron aquellas en que inventamos el lenguaje, domesticamos el fuego y las semillas, convertimos en compañeros de aventura al caballo y al perro, la vaca y la oveja, inventamos el amor y la amistad, el hogar y la cocción de los alimentos, en que adivinamos o presentimos a los dioses y alzamos nuestros primeros templos, cuando descubrimos el consuelo y la felicidad del arte tallando gruesas venus de piedra, pintando bisontes y toros y nuestras propias manos en las entrañas de las grutas.

Los grandes inventos no son los artefactos, ni las cosas que nos hacen más eficaces, más veloces, más capaces de destrucción y de intimidación, de acumulación y de egoísmo. Los grandes inventos son los que nos hicieron humanos en el sentido más silvestre del término: el que utilizamos para decir que alguien es generoso, compasivo, cordial, capaz de inteligencia serena y de solidaridad. Todos advertimos que hay en el proceso de humanización, no como una conquista plena sino como una tendencia, la búsqueda de la lucidez, de la cordialidad, de la responsabilidad, de la gratitud, de la generosidad, de la celebración de los dones del mundo.

¿En qué consiste hoy la crisis histórica si no en el colapso al que parece llevarnos nuestra propia soberbia? Una doctrina del crecimiento económico que encumbra a unos países en el derroche, el saqueo de recursos y la producción de basuras, y abisma a los otros en la precariedad, mientras precipita crisis cada vez más absurdas sobre las propias naciones opulentas. Un modelo de producción y comercio que convierte el planeta en una vulgar bodega de recursos para la irracionalidad de la industria; cuyo frenesí de velocidad y de consumo altera los ciclos del clima, transforma el planeta en un organismo impredecible, crea un desequilibrio creciente del acceso a los recursos y al conocimiento, y convierte la sociedad en escenario del terror y la arbitrariedad, del tráfico de todo lo prohibido y de corrupción de todo lo permitido. Asistimos al fracaso de los valores históricos que fundamentaron toda moral y toda ética; y vemos desplomarse todo lo que fue respetable y sagrado.

Es inquietante saber que no es tanto la ignorancia sino el conocimiento lo que nos va volviendo tan peligrosos. Los arsenales que fabricó nuestra ciencia pueden hacer saltar este sueño en minutos. Nunca hubo tanto miedo como ahora, cuando estamos en manos de la razón. Y sin embargo no podemos intentar volver a la irracionalidad: una vez que encontramos la razón, encontramos un camino del que difícilmente podemos apartarnos.

Pero si hoy la cultura diseña el colapso, traza indolentemente bocetos de la aniquilación, la cultura tiene el deber de responder, desconfiar de la velocidad y de la opulencia como modelo de existencia, del desperdicio y el envilecimiento del entorno como manera de habitar en el mundo. Se diría que sólo podemos aprobar las innovaciones, las fuerzas transformadoras con la única condición de que no alteren lo que es esencial. Es preciso mantener inalterados los fundamentos de la vida y del mundo, y todos sabemos cuáles son, porque para eso nos han servido veinticinco siglos de conocimiento. El agua, el oxígeno, el equilibrio del clima, la salud de las selvas y de los mares: lo que nosotros no hicimos ni podemos hacer.

Entre el agua y la extracción codiciosa del oro de la tierra, yo prefiero el agua. Entre el aire puro y el arrasamiento de la selva por la economía del lucro, yo prefiero el aire. Entre el equilibrio del clima y el crecimiento industrial yo prefiero el clima. Entre la antigua virtud de las semillas y su modificación impredecible para la fabricación de organismos estériles favoreciendo la codicia de los que privatizan todo lo sagrado, yo no sólo prefiero las semillas, la prodigalidad de la naturaleza, sino que considero un crimen la apropiación privada de los más antiguos bienes colectivos.

Toda transformación tiene que ser justificada. El universo es a la vez tan prodigioso y tan frágil, que no tenemos el derecho de modificarlo abusivamente, de alterar, por intereses privados, los bienes de todos. En lo fundamental ya no pertenecemos a una tribu, a una raza, a una nación, a un credo, pertenecemos a un planeta.

Para eso sirvió la edad de las transformaciones, para conocer los límites de la transformación. Para eso sirvió la globalización: para que se encontraran los intereses del todo con los intereses de cada parte, el sentido del globo con el sentido profundo de cada lugar. Ya cada individuo tiene el deber de ser la conciencia del planeta.

La batalla definitiva será por los glaciares y por los pelícanos, por los helechos y por las medusas, por selvas y océanos, por las artes y por los muchos sentidos de la belleza, por la razón y por el mito. La supervivencia del mundo exige una urgente redefinición de los límites del hombre y de su industria.

“Allí donde crece el peligro crece también la salvación”, dijo Hölderlin. Entonces estos tiempos son los mejores: porque llaman a la renovación de la historia. Y si es en la cultura donde surge el peligro, es allí donde tenemos que buscar la salvación.

 

*(Leído en el aula máxima de la Universidad de Antioquia). 

  • Elespectador.com| Elespectador.com

  • Imprimir
  • Enviar
  • 27
27

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

preocupadoporcolombia

Vie, 07/20/2012 - 23:34
He leido la respuesta de Jaramillo y voto por el poeta Ospina...no es ke estemos en contra de la tecnologia ke ha traido salud, bienestar, mejor alimentación pero para muy pocos ...de lo ke estamos en contra es de la apropiacion de los productos de la ciencia por parte de muy pocos...muy pocos son los ke viajan en avion o tienen derecho a una salud digna en Colombia...mientras tanto los pocos ke tienen esos derechos los obtienen gracias a la depredacion ke hacen del ambiente y de la creacion de un ambiente antihumano en la sociedad en su afan de proteger sus "propiedades" mal habidas
Opinión por:

novecientoscuatro

Vie, 07/20/2012 - 09:36
La solución, William, no es "vender el sofá". Claro es que salir a hacerse el "verde" genera muchos "excelente Maestro", de lectores ingenuos. Parece que William añora tiempos bucólicos en los que no había sino curas, hogueras, pestes, oscuridad, aislamiento, fanatismo, ignorancia, y pájaros volando en el aire puro. El discurso ecológico hoy es mas político que honesto. Recomiendo el excelente ensayo de Juan Manuel Jaramillo sobre este articulo políticamente correcto pero inocuo y lleno de perogrulladas. Claro que es mejor al agua pura que la contaminada, como lo es mejor ser rico que pobre algo que descubrió Pambele. Pero nada tiene que ver eso con los celulares, los computadores, la ciencia.
Opinión por:

NTCGRA

Jue, 07/19/2012 - 07:58
Sugerimos ver y navegar: "En tiempos de peligro. Comentario a William Ospina", por Juan Manuel Jaramillo, Manizales, Jul. 18, 2012, en: http://ntc-documentos.blogspot.com/2012_07_18_archive.html
Opinión por:

siquen

Mar, 07/17/2012 - 16:17
Doy gracias al señor porque me ha permitido dirigirme a una persona tan grande como william ospina... no es del tema actual ....espero que me respondas y me colabores con información de el maestro Estanislao Zuleta con el fin de poder tener contacto y ayudarme a elaborar mi tesina de este gran maestro...agradezco mucho su colaboración y espero me colabores en todo lo que se encuentre a tu alcance...bendiciones....
Opinión por:

Montag.Libre

Mie, 07/18/2012 - 00:58
Llevo algunos años leyendo a Zuleta y tratando de aproximarme a su obra, tal vez podríamos establecer contacto y así entablar un sano intercambio acerca del señor Estanislao Zuleta. Mi correo es montag.libre@gmail.com
Opinión por:

Atläs-Mercury

Mar, 07/17/2012 - 11:51
muchas gracias por deleitarnos con este estupendo articulo.
Opinión por:

Escéptica II

Lun, 07/16/2012 - 09:00
"Nosotros", los ombligueros, el centro de la creación. Y si no, el hombre del paleolítico. Qué exótico. Pero nada sobre los grupos indígenas, que son los que saben, a pesar de todos los atropellos. Ellos no hacen parte del "nosotros".
Opinión por:

lety85

Dom, 07/15/2012 - 23:40
QUE ARTICULO MAS HERMOSO, PUES NOS MUESTRA LA PERDIDA DE LA VERDADERA CONSTRUCCION HUMANA, LOS VALORES, LA TOLERANCIA EL RESPETO POR EL OTRO, POR LA MADRE NATURALEZA, A FAVOR DE LOS GRANDES INTERESES DEL MERCADO LA DESTRUCCION DE NUESTRO PLANETA Y POR DECIRLO DE ALGUNA MANERA EL APOCALIPSIS DE NUESTRA ESPECIE, UNA ESPECIE QUE HA CREADO UNA GRAN BRECHA ENTRE LOS QUE TIENE Y LOS QUE NO, LOS PRIMEROS SE APROVECHAN DE LAS NECESIDADES DE LOS OTROS,CREANDO QUE LAS COSAS QUE REALMENTE IMPORTAN PASEN A UN SEGUNDO PLANO, YA QUE LAS PERSONAS SOBREVIVEN EL DIA A DIA .
Opinión por:

victorianolorenzo

Dom, 07/15/2012 - 22:35
Do adjetivos caben para calificar esta columna y a su autor: Lúcido y maravilloso. Gracias, fue un delicioso "bocatto" para reflexionar una vez más sobre la insensatez de nuestra especie. Ojalá busquemos la perdida esperanza en lo sublime de la Cultura y que cuando la encontremos no sea demasiado tarde. Ojalá.
Opinión por:

nicolhaz

Dom, 07/15/2012 - 16:54
¡¡¡YA CADA INDIVIDUO TIENE EL DEBER DE SER LA CONSCIENCIA DEL PLANETA!!!!. Bien dicho, Poeta.
Opinión por:

Petrovna

Dom, 07/15/2012 - 16:16
Leído en el Teatro "Comandante Camilo Torres"
Opinión por:

quetzal2008

Dom, 07/15/2012 - 15:58
Con todo respecto: A esto se le llama Sabiduría de Bolsillo. La misma 'cursilería' de siempre. Planteamientos vagos y etéreos que no aportan reflexiones de fondo a una situación que obviamente no tiene nada que ver con la razón o con el conocimiento adquirido durante milenios. Sr. William, Ud. es un escritor reconocido y espero lea mi comentario: la razón es inherente al ser humano, y no quiero ni imaginar como 'se revolveran en la tumba' aquellos que en el ocaso de la razon que representó la epoca de la inquisición, perdieron su vida en la hoguera o en las maquinas de tortura.
Opinión por:

quetzal2008

Dom, 07/15/2012 - 16:13
PD: 'respeto'
Opinión por:

Roma1811

Dom, 07/15/2012 - 15:15
Solo excelente, brillante maestro William Ospina. Contradicciones del ser humano. Mis respetos.
Opinión por:

Desarraigado2007

Dom, 07/15/2012 - 12:26
Aceptable artículo, muy bueno su escrito anterior sobre el actual presidente del Uruguay, y su obra literaria, excepcional. Me pregunto, en eso del dicho "de dientes para afuera..." y el siempre remitirnos a lo mejor de la humanidad, al arte (A la poesía), ¿habré recobrado la confianza en su palabra periodística después de los artículos sobre Él (auv) y sobre el Dr. Ternura (lcr)? Francamente vislumbro en su pensamiento contradicciones. ¿Acaso el modelo neo liberal impuesto en Colombia desde los años 70 y más por el gobierno de ÉL (auv) y su sucesor, no trajo y lleva consigo momentos difíciles, sombríos, que usted denomina Tiempos de peligro.
Opinión por:

magistro

Dom, 07/15/2012 - 11:37
Mire maestro lo planteado en este artículo es cierto. o sea brillante, como todos sus aportes. Creo faltó advertir que es la confirmación de aquella frase antigua de que el "hombre es el lobo del hombre",lo importante es que hoy que somos conscientes de ello, debemos dominarnos (al lobo). Otra cosa, que esta columna, es fruto de los expuesto por Pepe Mujica en Río
Opinión por:

koyac

Dom, 07/15/2012 - 11:06
Para que los seres humanos nos convirtamos en cuidadores de esta mansión planetaria se requiere una cosa: la instauración de un verdadero régimen democrático, ¿y por qué un régimen democrático? Porque hasta este momento es el único que se autolimita; que pone freno a la hybris, a la desmesura, la extravagancia, la insensatez, la perversidad. Los otros regímenes que se han dado no tienen límites: el capitalismo, las monarquías, los totalitarismo, etc. De entrada, aquí se dice que el capitalismo que vivimos no tiene nada de democrático, que es perverso, compulsivo a la acumulación, fetichista, y su tecno-ciencia no contribuye a la solución de los problemas que Ud menciona. La democracia es incompatible con la pobreza, con la degradación de la vida del planeta.
Opinión por:

JDNA

Dom, 07/15/2012 - 10:01
Excelentes observaciones profe. Esa es la verdad absoluta, pero ya poco podemos hacer por librarnos de este destino.
Opinión por:

barryvons

Dom, 07/15/2012 - 09:40
Otro más de RHM.
Opinión por:

elquetieneojosve

Dom, 07/15/2012 - 08:30
Aclaración maestro: siempre ha sido la razón. Para domesticar semillas, animales o fuego se necesita usar la razón. Para pintar animales en cuevas se necesita observación y síntesis mental convertida en destreza manual, es decir, razón. Para construir armas también se usa la razón. Para salir de este mar de barbarie se necesitaría la razón. No culpe a la razón, maestro, que ella es el más humano de los atributos. La culpa es de la ambición, del egoísmo, del capitalismo, del privilegio convertido en credo y sinrazón.
Opinión por:

leftright

Dom, 07/15/2012 - 07:34
cuando este escribidor escribe estos escritos magnificos y contundentes, saca la cara por este pasquin especulador, caterva de calumnista profesionales .
Opinión por:

Contradictor

Dom, 07/15/2012 - 10:28
Lefgtrina, depredador treinta hijueputa. Usted de qué habla?
Opinión por:

JDNA

Dom, 07/15/2012 - 10:03
Ingnorante entre ignorantes es ud. pues desconoce que el mayor degradador del medio ambiente y de las mentes de estos pobres engendros que se hacen llamar colombianos es su ídolo: don Varito.
Opinión por:

polista

Dom, 07/15/2012 - 07:23
La tragedia actual es q sabemos como especie q actuamos mal y hay la sensibilidad y el conocimiento del alto costo q la modernidad y el consumismo acaban o deterioran nuestra ùnica nave sideral: la tierra. Claro q son los valores los q nos dan lo q de humanos tenemos y valoramos , pero ese sentimiento de vivir el momento , de creernos lo ùnico bello y valioso , ese narcisismo q nos afea y nos mata. Somos con el planeta y la humanidad , sin ellos , somos la nada.
Opinión por:

hernando rosado

Dom, 07/15/2012 - 06:38
Bello Poema.....lo grave es que la imbecilidad y ceguera de la especie humana , pareceria no tener limites.........
Opinión por:

OZcvrvm

Dom, 07/15/2012 - 05:20
que grandeza la que hay en sus palabras. gracias

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013