Por: Aldo Civico

Cauca, entre percepción y realidad

Durante una cena en el norte de Bogotá, un empresario me comunicó su asombro ante las imágenes que llegan desde el departamento del Cauca. Su percepción es que las Farc están ganando terreno y desconfiaba de las declaraciones del presidente Santos según las cuales la situación está bajo control.

La percepción es realidad y el asombro de mi amigo es compartido por muchos con los que hablé en estos días en Bogotá. Los comentarios que oí son un eco de aquellos divulgados por los medios de comunicación y que cuestionan el liderazgo del presidente, y de aquellos martillados por sectores políticos radicales interesados en el fracaso del gobierno Santos. Pero ¿cuál es la realidad detrás de la percepción?

En búsqueda de una respuesta, abrí en mi escritorio un mapa detallado de Colombia. Con un lápiz marqué el área donde la confrontación ha sido más intensa: los municipios de Miranda, Corinto, Caloto, Toribío y Jambaló, en el norte del Cauca.

Lo que el mapa destacó de inmediato es que esta área es un baluarte histórico y un área estratégica para las Farc. Se podría decir que es hoy el corazón de las Farc. De hecho, la zona se encuentra en la intersección de los departamentos de Cauca, Huila y Tolima. Perseguido por el Ejército, Alfonso Cano pasó por esta área cuando abandonó el Cañón de las Hermosas en el Tolima, antes de ser abatido en Suárez, Cauca.

Además, esta es el área donde convergen y se articulan tres principales bloques estratégicos de las Farc; el Comando Conjunto Central (Sur de Tolima, Marquetalia, Planadas Río Blanco); el Comando Conjunto Occidental (norte del Valle, Cauca y Nariño) dirigido por Pablo Catatumbo y Pacho Chino, y el Bloque Sur (Huila, Caquetá, Putumayo), al que pertenece la Teófilo Forero, la unidad élite de las Farc.

Posteriormente superpuse el mapa ONU de los cultivos de coca con el mapa de la zona que había marcado. Coincidencia perfecta. Desde aquí las Farc controlan las rutas del narcotráfico hacia los puertos de Buenaventura y Tumaco. De hecho, no es un secreto que la mayoría de los frentes del Comando Conjunto Occidental están dedicados a la producción y comercialización de cocaína, en alianza con los carteles de la droga de Los Machos y Los Rastrojos.

Y esta es el área que la Fuerza de Tarea Apolo penetró hace unos cuatro meses como parte de la nueva Operación Espada de Honor. Aquí, tres mil hombres de distintas fuerzas se coordinan de manera conjunta para desarticular a las Farc en su corazón. Esto también explica el aumento significativo de hostigamientos por parte de las Farc, los heridos, los muertos y, lamentablemente, las víctimas entre los civiles.

Así, ¿las Farc realmente tienen la ventaja, o más bien están reaccionando a la nueva estrategia militar del gobierno Santos? Me inclino a pensar lo segundo.

Sólo el tiempo dirá cuánto éxito tendrá la nueva estrategia militar. Pero lo que está sucediendo hoy en lo militar en el Cauca tendrá un efecto sobre el ambiente para un proceso de paz en Colombia. Porque, no importa cuán eficaz sea la estrategia militar, la completa aniquilación de las Farc no es una opción realista. Los generales lo saben. Y sólo una negociación podrá terminar este conflicto.

 

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