Opinión |20 Jul 2012 - 11:00 pm

Nicolás Uribe Rueda

Fortalecer es mejorar

Por: Nicolás Uribe Rueda

No deja de sorprender la superficialidad con la cual analizamos las falencias institucionales que padecemos.

En ausencia de debate profundo sobre las causas de nuestros infortunios, terminamos sustituyendo los argumentos por insultos y las razones por prejuicios. Con frecuencia confundimos la fuerza de los argumentos con la cantidad de los aplausos y nos inclinamos por impulsar las soluciones que entusiasman a la galería pero que poco o nada aportan en la salida definitiva a las dificultades.

La actual discusión sobre el Congreso y su funcionamiento es tal vez el más elocuente y triste ejemplo de aquello a lo que me refiero. Tenemos una ciudadanía indignada, una institución postrada y unos actores políticos haciendo cuanto está a su alcance para evitar que el desprestigio institucional les contamine. Sin embargo, al mismo tiempo, y luego de un mes largo de manifestaciones ciudadanas y reacciones políticas desde todos los puntos cardinales de la opinión, no hemos logrado siquiera delinear una serie de propuestas que abran el debate y planteen soluciones a un problema que no se resuelve con revocatorias ni renuncias.

Para reformar el Congreso debemos pensar en el mejoramiento de nuestro sistema de partidos. Y ello pasa necesariamente por volver a temas sobre los cuales se ha discutido ampliamente en el pasado, como por ejemplo la democracia interna de las colectividades, la preselección de candidatos, la financiación transparente, la eliminación de las listas con voto preferente, la creación obligatoria de escuelas de formación política, la consolidación de la identidad ideológica y hasta la opción del voto obligatorio.

Sin embargo, si lo que queremos es en serio resolver los problemas que tiene nuestro Congreso, debemos ponernos de acuerdo en impulsar la idea de su fortalecimiento y abandonar definitivamente la contraria, según la cual para que funcione bien hay que limitarlo, desacreditar sus integrantes y eliminar algunas de sus competencias. Habiendo vivido desde adentro lo que en el Congreso acontece y conociendo de cerca sus angustias, desviaciones y posibilidades, la conclusión que parece más acertada es que sus dificultades no surgen del exceso de poder, sino precisamente como consecuencia de su debilidad y del impacto negativo que ello tiene en las relaciones con los demás poderes públicos. Hoy, por ejemplo, el Congreso no tiene iniciativa de gasto ni puede motivar inversiones regionales. Es incapaz de juzgar funcionarios sobre los cuales tiene competencia, al mismo tiempo que es investigado por el Consejo de Estado, la Procuraduría y la Corte Suprema de Justicia. La dependencia casi absoluta del ejecutivo hace del Congreso un instrumento ineficaz para el control político y para la generación de ideas y alternativas de gobierno. Sus miembros están desprestigiados y no generan solidaridad de cuerpo para la defensa de las causas institucionales y mucho menos para reafirmar la importancia de sus competencias.

Pongámonos de acuerdo: a nadie le sirve un Congreso postrado, reducido e inútil. Recuperemos el lugar que se merece en democracia e inmediatamente después pongámonos a la tarea de introducirle las reformas que se consideren pertinentes.

@NicolasUribe

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Marco Aurelio Uribe Garcia

Sab, 07/21/2012 - 16:42
El problema no son las instituciones, èstas estàn fortalecidas, lo que se debe de hacer sin titubeos es desfortalecer a sus miembros en su modo de actuar omnimodo y omnipotente y de mala fe buscando atajos para su provecho personal. Ninguna instituciòn sobra ni es mala, los que sobran y son malos y perjudiciales son las personas que la conforman cuando obran como delincuentes, lacras humanas, belitres que se infiltran en ellas y contaminan y pudren con su corrupciòn a los demàs, asì sew trate de las Altas Cortes, del Congreso, de la Fiscalìa o Procuraduria o cualquiera otra del orden nacional, departamental o municipal.
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Marco Aurelio Uribe Garcia

Sab, 07/21/2012 - 16:33
El problema no son las instituciones, estas estàn fortalecidas, lo que se tiene que pensar sin titubeos es desfortalecer a sus integrantes en los desafueros omnimodos y omnipotentes con que actùan. Ninguna instituciòn sobra ni es mala, los que sobran y son malos y perjudiciales son aquellas personas indeseables, lacras humanas, belitres que se infiltran en ellas y contaminan o pudren con su corrupciòn a los demàs, asì se trate de las Altas Cortes, Congreso, Fiscalia o Procuraduria o de otra del orden nacional, departamental o municipal
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leftright

Sab, 07/21/2012 - 12:38
Completamente de acuerdo,la C91 hecha por bandidos y el presidente de bolsillo del jefe de los bandidos,cumplio su promesa cuando lo sacaron a patadas de la institucion que quizo manipular ,desde adentro,en su C91 los redujo a la minima expresion ,y a toda sus cortes que dias antes habia sustituido por unas aconductadas y aleccionadas,les dio el poder que nunca debieron tener y que tienen hoy ,de coolegislar y coogobernar,por eso estamos en LA DICTADURA DE LOS JUECES del cartel de la justicia,los botines y las pensiones,donde no hay justicia y el crimen es el que manda.ironica y cinicamente,en la fallida reforma de justicia del bolivariano presidente Santos,los que mas comieron mermelada fue jueces y magistarados,y el congreso solo le daban a lo que tienen derecho.
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JAIMEBAL

Sab, 07/21/2012 - 11:25
"Fortalecer es mejorar". Lema inmejorable!. Y bien por la mejora de los partidos políticos de donde sale el bosque de los "padres de la patria". Pienso que antes de todo hay que poner cuidado a la educación y formación de familias y ciudadanos. La realidad no va a cambiar, mientras la política, para la gran mayoría de los colombianos, sea medrar: para unos, arribismo, puestos y poder hacer las leyes a su amaño (Pablo Escobar!); para otros, un contrato, unos bultos de cemento, una beca o, simplemente, unos pesos. Naturalmente, que antes hay que acabar con la iniquidad social, que, hasta el gobierno reconoce.
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firecracker

Vie, 07/20/2012 - 23:50
"Para reformar el congreso debemos pensar en mejorar nuestro sistema de partidos", dice al principio de la columna. Luego enumera funciones que le han sido eliminadas al parlamento por causa de sus abusos. Para sintetizar yo agrego que para "mejorar nuestro sistema de partidos" hay que mejorar la sociedad. El analfabetismo, el todo vale, la avilantez, la desvergüenza, la codicia, etc., aupados por la impunidad reinante, tornan en IMPOSIBLE que un electorado lumpenizado haga una elección cabal. De tal palo tal astilla. O, la frase que no por manida deja de ser certera: Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
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eradelhielo

Sab, 07/21/2012 - 16:50
Muy cierto, por algo hay gente que se identifica con un psicópata asesino, ladrón y malhablado como uribe, se sienten identificados con él, porque para muchos el todo vale y el fin justifica los medios.

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