Opinión |20 Jul 2012 - 11:00 pm

Julio César Londoño

Los sofismas de la esfera

Por: Julio César Londoño

Si se desea que las bolas de marfil no sigan trayectorias previsibles sobre la mesa del billar, y que el lanzamiento del pitcher o el del futbolista se aparte de la juiciosa parábola que la ley de la gravedad prescribe, hay que imponer a estas esferas un giro capcioso que los billaristas llaman efecto, los beisbolistas curva y los futbolistas chanfle.

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Son pequeños milagros que alguien resumió, con un punto de pedancia y humor, “los sofismas de la esfera”.

El billarista imprime efecto a la bola golpeándola a la izquierda o a la derecha del centro. Tacando arriba de este punto se produce el “recorrido”, que tiene la facultad de arrollar la bola receptora; es como si la bola tacadora pasara a través de la receptora ignorándola. El taco abajo produce el “retro”, un efecto que hace que la tacadora choque con la receptora ¡y retroceda de inmediato, como espantada! Tacando la bola por arriba, con el taco perpendicular a la superficie de la mesa, se logra el ‘macé’, jugada que sólo domina el billarista virtuoso, por lo general un bohemio de buen pulso (ave rara), aficionado a las tabernas y los crucigramas y muy mal visto por sus vecinos.

El profesional del billar es siempre empírico, como todo artista que se respete. Los que andan con tratados repletos de diagramas y trigonometría, son chambones irredimibles, incapaces del más elemental “bola-bola”. El buen billarista es un consumado geómetra, claro, pero resuelve sus teoremas por procedimientos que involucran el razonamiento espacial y la motricidad fina, no con operaciones matemáticas.

En el billar de exhibición hay actos absolutamente fantásticos. Un matemático que conozca bien los secretos de la cinética puede explicar estos prodigios en dos o tres páginas de cálculos, pero es preferible ver la solución en un café.

La bola de béisbol traza, como cualquier proyectil no autónomo, un segmento de parábola. Dada la gran velocidad que le imprime a la bola un pitcher profesional (130 km/h) y la corta distancia que lo separa del bateador (18,44 m), podemos asumir que la trayectoria de la bola es una recta. Sólo que esta recta inerte se anima de pronto —encima ya del bateador— y se curva hacia adentro, afuera, arriba o abajo a velocidad de ovni, haciendo inútil el barrido del bate. La posición de la bola en la oscura manilla, las argucias de las falanges de los dedos del pitcher y los dictados aerodinámicos de Bernoulli son los factores físicos de estas travesuras.

Generalmente los futbolistas patean el balón con el empeine, pero cuando quieren imprimirle chanfle lo hacen con un golpe tangencial de los bordes del guayo. Esto genera una curva capaz de burlar la “barrera” de los tiros libres o producir el prodigio del gol olímpico.

Waldir Pereira, Didí, el legendario 8 de la selección Brasil, inventó en 1956 la “hoja seca”, un chanfle especial que hace que el balón se encumbre describiendo una curva amplia, descienda lentamente con un vaivén semejante al de las hojas secas y se embale de pronto (como animado por un ventarrón de macumba) en un picado mortal que con frecuencia termina en la red. La “hoja seca” es un fenómeno sobre el que las explicaciones de los físicos y los técnicos no coinciden.

Otro efecto extraordinario es el del bumerán, un pesado ángulo recto de madera que los aborígenes australianos usan como arma de cacería. El bumerán se coge por uno de sus brazos y se lanza contra el blanco (generalmente aves). El arma vuela girando sobre un eje perpendicular a su plano y regresa, si el tiro es fallido, a las manos del cazador como un halcón bien entrenado. Si da en el blanco, pierde su memoria de rotación y ya no puede encontrar el camino de regreso.

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Opiniones

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tindaro

Jue, 07/26/2012 - 21:54
Que le pasaría al Gran Pendejo de Xembrador que hoy no salió a echar veneno contra Julito. ¿Sería que al fin le dieron en la torre al saco de plome ese?
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segurind

Mar, 07/24/2012 - 15:04
Muy agradable este paréntesis que de cuando en cuando abre en su espacio de opinión, es como un poco de ocio después de una larga jornada de trabajo. Gracias, me divertí
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jakemate

Lun, 07/23/2012 - 18:49
Le faltó hablar del tas-tas en billar, golpeteo que hace perder el chico y es capaz de desbaratar un baile de policías, según decían los galafardos de mi pueblo.
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Sebastián Felipe

Sab, 07/21/2012 - 23:29
(1) Hace décadas que el billar no se juega con bolas de marfil, sino de materiales sintéticos. (2) No se justifica el uso de anglicismos, que debió escribir en cursiva o entre comillas simples. (3) La palabra correcta es "pedantería", no "pedancia". Y marros más (solo tengo tiempo para comentar hasta el segundo párrafo de la columna).
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eradelhielo

Sab, 07/21/2012 - 19:54
Para mí, hubiera sido interesante leer su mirada sobre lo que están viviendo los indigenas en este momento.
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Ocossa

Sab, 07/21/2012 - 18:04
¡Qué vaina que un buen escritor -Germán Patiño, autor de "Fogón de negros", finalista de los premios Internacionales "Gourmand" al mejor libro de cocina del mundo- tenga un homónimo tan perrata!
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German Patiño

Sab, 07/21/2012 - 16:19
Por lo demás no me estoy inventando nada, revisen el facebook de Londoño y se darán cuenta de que el extraterrestre pone COLUMNISTA como su trabajo, claro que de EL ESPECTADOR, no menciona EL PAIS ¿le dará más caché el primero?Ser columnista NO ES UN TRABAJO lo que implicaría una dependencia hacia un jefe. Se supone que se llega a ser columnista porque se cuenta con una trayectoria y un prestigio que otorga licencia para dinamizar opinión pública. Es lo que hay detrás de mi crítica. Debo aclarar que no pertenezco al gremio de los profesores universitarios como insinúa el sr GPO. Sus acusaciones me dejan con una gran preocupación frente a una cacería de brujas pero son un excelente ejemplo de lo que cuestiono: los columnistas a sueldo y ahora los capos del periodismo.
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German Patiño

Sab, 07/21/2012 - 16:02
El 11de julio comenté la columna de JCL en EL PAIS. Un homónino (GPO) que resulto ser columnista y claramente miembro del club de mutuos elogios de Londoño sale histérico a denunciar el uso de su nombre para hacer comentarios en el foro. La pataleta lo llevó a publicar mi comentario en su columna, cosa que le agradezco (para ser mi primer comentario no está mal). Eso sí, lamento la pobreza de la discusión pues nada dice frente al contenido del texto. Quiero expresar abiertamente que no gusto del estilo de Londoño, su formulita ya conocida de ironías y lenguaje en doble sentido ya se agotó y es hora de que empiece a hacer periodismo de verdad, no más chapucerías y patrañas.
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Loco R€_Çuerdo

Sab, 07/21/2012 - 15:55
Bién joven , en épocas remotas , que hablaban de Elipse , curvas y pelotas, sentía vértigo; excentricidad y constante de Elipse había que fugarse de clase de ¨Trigo¨ y a veces el refugio era el billar, pero te encontrabas un letrero que decía¨PROHIBIDO TACAR MASSÉ ¨¡ Cuantos paños rotos! Había que aprender ¨El Corbatín¨,¨Retro¨ , buchácaras y trampitas.En pelota caliente el lanzamiento de ¨Tirabuzón¨la bola la metés entre el dedo cordial 4 y 5 siendo el dedo cordial( centro)y la muñeca la que dan la rotación, pero acorta la vida deportiva, un acabadero de tendonesFernando Valenzuela el segundo mejor exponente.Pero quién se lleva todos los honores fué sin duda Manuel Dos Santos:Pensaban sus marcadores que bola y jugador iban para un lado y salía por otro.Garrincha merece capitulo aparte.
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andresito

Sab, 07/21/2012 - 12:05
Me gustó mucho ésta columna, muchas gracias señor...
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anaviky

Sab, 07/21/2012 - 10:04
"La posición de la bola en la oscura manilla, las argucias de las falanges de los dedos del pitcher y los dictados aerodinámicos de Bernoulli son los factores físicos de estas travesuras." ¿Cómo sera, respetado profesor don Julio, para que una vez se tire la bola del amor, esta retorne? Osea, que vuelva...que realice una parabólica, una elíptica, la que sea y...¡HOME RUN !!!
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lapatri

Sab, 07/21/2012 - 19:06
Querida como así que ¡Home Run! si lo que queremos es que se quede, no que corra (huya)!
Opinión por:

JDNA

Sab, 07/21/2012 - 09:19
Muchas gracias por su entretenida columna Profe Londoño.

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