Opinión |24 Jul 2012 - 11:00 pm

Andrés Hoyos

Dilemas caucanos

Por: Andrés Hoyos

La conmoción que ahora vive el Cauca es dolorosa e intrincada, pero todo empeora cuando gente muy docta y muy graduada da rienda suelta a su imaginación y formula explicaciones u ofrece soluciones absurdas.

Se dice que el problema es histórico, que la culpa empieza con Sebastián de Belalcázar. Hombre, hablar de siglos no deja de ser tentador, pero ¿de qué sirve? Así un problema tenga siglos —¿y cuál problema serio no tiene raíces centenarias?— su tratamiento y posible solución deben ser presentes y, por ello mismo, tienen que ir en contravía de la historia. A la historia en estos casos hay que consultarla primero e ignorarla después.

Los dirigentes nasa y muchos de sus amigos aseguran que la guerra que viven es ajena. Pues bien, toda guerra es ajena hasta que deja de serlo. Dicho de otro modo, si la guerra se libra en tu territorio, si para ella reclutan a tu gente, a tus niños, y matan a tus amigos, esa guerra te involucra. Los gitanos sin duda pensaron que la guerra de los nazis les era ajena hasta que empezaron a exportarlos en masa a los campos de concentración.

Con la misma lógica se podría decir que la guerra que hoy vivimos en Colombia no es colombiana, pues tiene su origen en la degeneración criminal de la utopía de un filósofo alemán decimonónico y se financia desde hace un cuarto de siglo con los réditos que produce una prohibición justificada por una ideología cripto-racista hoy vigente en Estados Unidos. Igual, esta guerra hay que pelearla mientras dura.

Si no existieran las Farc, el conflicto del Cauca —departamento en el que la mayoría de la gente no es nasa— sería un ejemplo clásico de presión popular para que el Estado cumpla con lo suyo y deje vivir. Pero ahí están las Farc, presentes en el departamento no de ayer sino desde hace más de 40 años, y ahí está el maldito narcotráfico. Con esas dos realidades adicionales, todo cambia. Para las Farc, el Cauca es sobre todo un gran negocio, además de un santuario estratégico y de salida al mar de unas rutas del narco, y no van a irse a menos que alguien los obligue por la fuerza de las armas.

El orden de los factores en este caso sí altera el producto. Cuando las Farc se vayan del Cauca, el Ejército no tendrá razones para hacer mayor presencia allí. La dura realidad, sin embargo, es que los nasa han intentado infructuosamente expulsar a las Farc de sus territorios, con actos y con cartas como la que le enviaron por estos días a Timochenko. Piénsese en el dilema que enfrenta un guerrillero indígena: de un lado le prometen azotes; del otro, fusilarlo por desertor. ¿Cuál ley va acatar? Aunque los nasa tienen una historia de lucha muy respetable, el quid del asunto es que los colombianos tenemos que tomar partido en nuestro conflicto, así sea un partido crítico, no incondicional. Pretender equiparar a todos los “actores armados”, como hacen ellos, desvirtúa sus reivindicaciones, y pedir la expulsión del Ejército del Cauca equivale a pedir una capitulación.

La matriz DOFA sugiere que se puede hacer de una amenaza una oportunidad. Simplifiquemos al extremo esta posibilidad: si la inmensa mayoría de los colombianos, empezando por los indígenas, queremos un Cauca libre de violencia, tenemos que expulsar a la guerrilla del departamento y del país. Para hacerlo es preciso secar sus fuentes de financiación acabando con la inmoral guerra contra las drogas. Cualquier otra cosa equivale a pensar peligrosamente con el deseo.

andreshoyos@elmalpensante.com @andrewholes

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Opiniones

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mejiaco

Lun, 07/30/2012 - 09:24
El columnista parte de un error que lo lleva a terminar en otro. Desconocer el valor de la historia de cara a la problemática de cualquier tiempo y lugar, fuera algo así como perder la memoria intencionalmente. Peor aún es su amañada forma de simplificar el problema de los Nasa en el Cauca, creyendo que se saca de allí (y de Colombia) a las FARC, y ya. Señor Hoyos, la vida es a color y en 3D. Conviene mejor pensar en cuales son los orígenes históricos del conflicto, para que de ese modo se pueda ir en contravía de la historia, que es lo que reclamamos muchos colombianos.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 01:59
Proviniendo de la incontenible y globalizada entronización del mercado como el último de los "big brother" que todo lo determina en el nuevo orden munidal, la relevancia política y social de lo imaginario reside en que al establecer definiciones de lo real -necesariamente sesgadas por la clara intencionalidad de sus intereses económicos- impide desvelar otras posibilidades que están vivitas y coleando en la ralidad social. Del mismo modo, la apertura a posibilidades de lo real alternativas a la realidad socialmente dominante descansa también en el imaginario como fuente de ensoñación capaz de subvertir la realidad institucionalizada. Pero es importante destacar que esta doble vertiente no es algo inherente al propio imaginario, sino a la utilización que en un sentido u otro de él se haga.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:24
En la actual fase de la imperante globalización planetaria, un Estado que pretende consolidarse muestra progresivamente su incompatibilidad con una sociedad polisegmentaria como aquella que conforman las culturas populares regionales, locales. Esto es, una sociedad organizada sobre un sistema (una Constitución) compuesto de multiplicidad de grupos y subgrupos -clases, linajes, corporaciones, fraternidades, grupos de edad- y cuyas relaciones y equilibrio internos están regidos por complejos rituales y sistemas de normas.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:35
Los fueros y particularidades regionales, en que se expresan las diferencias culturales, se convierten en obstáculos a la “unidad nacional” que sustenta al poder nacional. Este es el dispositivo estratégico de centralización Horizontal que justifica la consiguiente táctica de disolución de estas comunidades: “¡Están infiltradas por la subversión o hacen parte de ellas!”, “¡Acolitan el narcotráfico!”, “¡En Colombia no pueden haber zonas vedadas para las FFMM!”, “¡Son inconcebibles Estados dentro del Estado!”. "¡¿Qué se han creido estos indios?!"
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:33
El dispositivo de centralización Vertical también se desprende de esta cartilla neoliberal: la implantación de unas relaciones sociales nuevas mediante las cuales cada sujeto es desligado de la solidaridad grupal y religado a la autoridad central. Desligamiento que al romper la sujeción al grupo va “liberando” a cada individuo, convirtiéndolo en mano de obra libre, esto es, disponible para el mercado laboral (ítem donde obviamente se rajan los últimos 5 gobiernos).
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:32
De antemano, la Iglesia ha cumplido su rol: con o sin éxito evangelizador/apostólico su labor pionera proclamó una fe que integró el individualismo –en la doctrina del libre albedrío- con una sumisión ciega a la jerarquía.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:31
En este sentido, para el caso colombiano, el continuo desprestigio de lo pastoral católico no ha sido óbice para el logro de este objetivo, pues la tradicional cruzada de los abnegados mensajeros de la palabra ha sido reemplazada o relevada por el credo secular propagado eficazmente por los medios masivos de comunicación al servicio de los intereses del capital criollo y una que otra ONG afecta al voracidad de los inversionistas extranjeros del primer mundo.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:37
Dicha sumisión ciega a la jerarquía es una concepción con la que se minan las solidaridades tradicionales en que se basa la cultura popular, las solidaridades de clan, familia, etcétera (el cautivo televidente desatento de la masa urbana, al mirar las seleccionadas imágenes de indígenas sacando de sus territorios a los pobres soldados, siente hervir en sus venas, bajo su piel blanca, cómo no, su sangre azul). En otras palabras, las viejas relaciones van siendo sustituidas por una "relación vertical": la que une a cada cristiano (a cada colombiano cosmopolita) a la divinidad por intermedio de las jerarquías respectivas, eclesiales o ‘onegeras’.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:27
Frente a la compleja res de asociaciones de que está(ba) tejida la vida de los individuos (indígenas), a las que estaba sujeto, y de las que recibía -o recibe aun- seguridad, se viene alzando el Estado y la ley del soberano como una institución-providencia que “garantiza la seguridad de todos”. Hoy más que nunca, el neoliberalismo y el aplastante proceso de globalización de los mercados, exige que el Estado sea el único aparato jurídico de cohesión social.
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Alberto V. Velasquez

Jue, 07/26/2012 - 00:25
Este Estado-Nación es el que racionalizan columnistas ilustrados como el de la presente columna. Su objetivo principal es, claramente, la “realización” de ese tipo de Estado que se apuntala en una “adaptación libre” de los principios generales de la Revolución francesa, expresados en un incontenible axioma: para los ilustrados “Nación” significa a un mismo tiempo la soberanía del Estado y la unidad económica y social.
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CARLOS ABDUL

Mie, 07/25/2012 - 21:20
VER A SUS FAMILIAS MORIR A CAMBIO DE QUE? O DE QUIENES?...PARA MANTENER EL STATUS QUO DE UNAS POCAS FAMILIAS SUPER ACOMODADAS Y LOS INTERESES DE MULTINACIONALES.........
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CARLOS ABDUL

Mie, 07/25/2012 - 21:17
TOCARÍA VER QUE PARTIDO TOMARÍA SI A SUS HIJOS LOS MANDARAN AL EJERCITO A LA PRIMERA LINEA EN LA LUCHA CON LAS FARC.
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Enzo Mountain

Mie, 07/25/2012 - 21:07
Un enfoque ahistórico que desnuda una basta intrepretación y un ligero apoyo de la historia (la res gestae). Por supuesto no se niega la historia ni el provecho del oficio historiador. No se nos invita desfachatadamente a olvidar el pasado como cosa válida, legítima, pertinente. No, solo que como se lo presenta este texto, el pasado es cosa YA DICHA: la historia ya dijo lo que tenía que decir, agotó su cuarto de hora en el orden del día del debate. Ahora, señores, llegó el tiempo de la acción, manos a la obra. Ojo, porque indirectamente se alude a la pusilanimidad de algunos intelectuales que se solazan en quedarse manicruzados, esperando indefinidamente la “historia total” (que historiográficamente se considera como una ilusa quimera).
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Enzo Mountain

Mie, 07/25/2012 - 21:31
Correción al tercer párrafo: "La historia NO nos dice que fue lo qué pasó, sino lo que juzgamos que pudo haber sido."
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Enzo Mountain

Mie, 07/25/2012 - 21:25
Más valdría omitir la disertación historiográfica con la que el columnista intenta darle justificación política al plan de acción con el que se resolverá el ‘dossier caucano’. Esta presentación luce, me parece, como un esfuerzo para hacer coherente el hacer (político) con el saber (histórico). No obstante, aquí se da un peligroso brinco.
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Enzo Mountain

Mie, 07/25/2012 - 21:15
Peligroso porque pretende hacernos creer que nada nuevo hay qué decir. Arriesgado porque alude a la peregrina idea de que todos los enfoques han sido ya presentados. Ante esta prisa positivista, ante este pragmatismo posmoderno –que en Colombia se justificaría recordándonos un nefasto avatar del santanderismo, en esta ocasión un santanderismo historicista- , los historiadores, tercos ellos, nos previenen: la historia nos dice -primero- que fue lo qué pasó, sino lo que juzgamos que pudo haber sido.
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Enzo Mountain

Mie, 07/25/2012 - 21:10
Por lo tanto, las “versiones acabadas, redondas y completas” inducen un escenario de indiscutibilidad de lo "ya escrito", de lo ya narrado y por lo tanto –yéndonos o no hasta Belalcázar- no están cerradas las puertas a nuevas interpretaciones que arrojen nueva luz sobre los acontecimientos del pasado, gracias a nuevos (o represados) documentos que se aporten, a hechos esclarecidos desde otra perspectiva (menos oficial) y, en especial, a embozadas conexiones que hoy puedan descubrirse.
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Dudo

Mie, 07/25/2012 - 19:10
señor Andrés Hoyos : dijo tanto que nada dijo; ¿qué paz hay en un país donde su presupuesto para la guerra cuadruplica al de educación y salud juntos ? por sino sabe cuadruplica significa cuatro veces mayor
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carlos mendoza

Mie, 07/25/2012 - 19:03
Quizás es mejor acercarnos a la historia reciente y para opinar sobre el Cauca observar con objetividad la calidad de los congresistas y los gobernantes del departamento y de Popayán para no remontarnos a Belalcázar. Por ejemplo, uno de los conciliadores de la Reforma a la Justicia, Jesús Ignacio García, es uno de ellos.
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chubz

Mie, 07/25/2012 - 17:36
usted opina desde la distopia, osea el cinismo amigo Si es peridodista desde el corazon, dejeme decirle OPINE
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chubz

Mie, 07/25/2012 - 17:35
si andres, pero el problema es un perro que se muerde la cola, un ejercito con falsos positivos no es un ejercito de honor, es una pandilla de matones y un congreso con narco-paramilitares no pertenece para nada a ningun ámbito de lo llamado democracia en la historia de occidente ni de latinoamerica desde donde habla usted que ciritca a Marx por utopico?

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