Opinión |25 Jul 2012 - 11:36 pm

Tatiana Acevedo

¿Todos somos?

Por: Tatiana Acevedo

"Todas somos Rosa Elvira", se leyó en artículos y columnas de prensa tras el asesinato de Rosa Elvira Cely. “Todos somos indios”, afirmaron algunos durante la semana de protesta y choques entre la comunidad indígena y las Fuerzas Militares en el norte del Cauca. Frente a hechos atroces e injustos se usa, por estos días, la consigna “todos somos” (indígenas segregados, en el caso caucano, o mujeres indefensas, en su variante feminista).

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Pese a su contundencia, la fórmula tiende a oscurecer matices de las historias y a eclipsar rasgos de los personajes que pretende defender. El “todos somos” supone, por ejemplo, que como la señora Cely fue atacada por ser mujer, las mujeres colombianas podemos ponernos en sus zapatos. Sin embargo, la explicación de su muerte no recae exclusivamente en el género. La víctima no sólo era una mujer: era una mujer pobre. Validaba el bachillerato con un violador y homicida que se paseaba tranquilo por el colegio, pese a tener orden de captura, y se ha documentado cómo, al no tener carné de EPS, fue mal atendida. En el caso de la comunidad nasa se asume que en “nuestra” sangre corre sangre indígena y todos somos “como ellos”. Como si la situación de esta población se debiera sólo a su “sangre”, y no a su historia y ubicación geográfica particular.

Por otra parte, la consigna propone un razonamiento delicado: todos somos indígenas (o mujeres sin distingos de clase), luego todos somos iguales. Como no hay diferencias, “lo que es con ella (o con los nasa) es conmigo”. Y como somos una masa homogénea, un “país mestizo”, debemos gozar de los mismos derechos. Un discurso pegajoso, una postura loable, que trae su propia violencia: la historia ha demostrado hasta la saciedad que en el anhelo de igualdad y homogeneidad nacional, unos siempre fueron más iguales que otros.

  • Tatiana Acevedo | Elespectador.com

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Opiniones

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Exiliado

Dom, 07/29/2012 - 11:20
Como todas las opiniones que he leido de esta columnista, densas, llenas de aluciones historicas intelectuales y cultas, cesudas. Que bueno que volvió a habilitar los comentarios. Pues no soy mujer ni indigena. Soy colombiano como ellos y, por eso, espero un trato ajustado a la ley. Gracias por esa opinión.
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Exiliado

Dom, 07/29/2012 - 11:24
"All animals are equal but some animals are more equal than others"
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Sybill P. Trelawney

Jue, 07/26/2012 - 21:37
Estos días, una historiadora colombiana señalaba el distinto -distíntisimo- acento con el que sendas generaciones de compatriotas celebraron el centenario y el bicentenario de la Independencia nacional. Mientras que en 1910 se enfatizó la indivisible identidad del pueblo colombiano, ponderando acríticamente las similitudes de todos los colombianos por el hecho de compartir la misma nacionalidad, homogeneidad reconocida y garantizada por la Carta Magna. La celebración de 2010, inspirada en la Carta del '91, dió un giro de casi 180º al sentido jurídico de la inclusión ciudadana: definiendo con mayor discernimiento la índole de la nacionalidad, se buscó rescatar de ciertos abusos civilistas las irreductibles diferencias históricas que marcan características únicas de cada comunidad.
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Sybill P. Trelawney

Jue, 07/26/2012 - 22:03
Este deslizamemiento de los sentidos (interpretación) de 'inclusión forzada e indiferenciada' de todos los colombianos dentro de las reglas de juego (todos somos iguales) supone, quizás, un estancamiento del imaginario de los ciudadanos envenenados por los noticieros. Esclerosis que parece dejar en claro la falta de un debate público suficiente al rededor de la sustantiva evolución de las interpretaciones acerca del sentido de la nacionalidad experimentada entre ambas celebraciones (1910 - 2010). Deficiencia acompasada con los mezquinos criterios de educación con que los sucesivos gobiernos han afrentado la educación pública y con las necesidades del globalizado Estado-nación que exigen relaciones verticales de poder, definidas precisamente por la necesidad de clonar conciencias sumisas.
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Sanpacho

Jue, 07/26/2012 - 21:09
Qué horror de columna: sí, mijita, todos somos, y se llama compasión, y todo parece indicar que es lo que nos hace humanos. Y se sabe desde Lao-Tsé.
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Exiliado

Dom, 07/29/2012 - 11:29
Todos somos humanos y colombianos. Muchos sentimos compasión y es loable sentirla, lo escribió también la autora, pero no somos iguales. El concepto de "igualdad" y la alusión a Orwell no le llegaron a usted. Lástima!
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rabil

Jue, 07/26/2012 - 19:49
Para Andrés Felipe ArIaS, todos sus amigos eran campesinos, para Uribe todos sus oponentes y contradictores eran terroristas. La simplificación, muy útil men matemáticas, es perjudicial y encubridora en lo sociopoloítico. Lo raro, inducido por los medios, es que ahora la mayoría de colombianos se pusieron el camuflado y se armaron de los peores epítetos para referirse a los nasa, emberas, katíos...El asunto, como usted lo afirma señorita Acevedo, es más largo, más ancho y más profundo y se ha prolongado por un tiempo insoportable para cualquier ser humano.
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rabil

Jue, 07/26/2012 - 20:10
Pero se equivoca Tatiana cuando vemos al Sargento lloroso como símbolo de los últimos sucesos sin contrastar con el llanto del padre del indígena de 21 años asesinado por el ejército, uno de cuyos comandantes se refirió al hecho como un error, como si se tratara de una palabra mal escrita. Diría, para ser consecuente con su discurso, que sargento e indígena pertenecen al mismo sustrato social: a los pobres, a la carne de cañón, a quienes libran una guerra ajena. Recordemos que alguien dijo que guerra es un evento en donde quienes no se conocen se masacran por cuenta de quienes sí se conocen y nunca se masacran. Los responsables son los beneficiarios de la guerra: militares de alto rango, banqueros, fabricantes y traficantes de armas e insumos para la guerra. Y los pescadores de río revuelt
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edotom

Jue, 07/26/2012 - 18:25
Yo invito a todos los colombianos que dicen que somos iguales a que digan que hacen cuando se cruzan con un indigena en la calle o en un medio de transporte, a ver si lo voltean a mirar. O cuando hay una persona caida en desgracia? A cuantas personas ayudamos? Con darle una moneda ya queda limpia la conciencia? La verdad es que somos demasiado egoistas y es algo dificil de cambiar.
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Ingridho

Jue, 07/26/2012 - 13:01
Que lo digan si no los nasas, con quien ahora todos los colombianos "de bien" (los "de mal" en cambio practican el racismo) se dicen identificados. Q cómo así que los indígenas son esto y lo otro si es que toditicos todos somos indíjenas... pamplinas, en Colombia nadie quiere ser indígena. No por nada se habla de "mucho indio"como si ese fuese en realidad un insulto válido. País racista como pocos. Y además hipócrita. LOS COLOMBIANOS, TRAS DE LADRONES BUFONES.
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pachozal

Jue, 07/26/2012 - 19:56
Yo si quisiera pertenecer a una comunidad indígena, con los sacrificios que eso supondría debido a mi formación social, ademas eso de "mucho indio" es una expresión basada en la falta de conocimiento... porque los indios son de la India, hay gente que no aprende ni de la historia, ni de la geografía, DE NADA!
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Ingridho

Jue, 07/26/2012 - 12:56
Uno mas iguales que otros.... exacto, así es la cosa. Con los indigenas o con las mujeres. De milagro no hay quien diga: "todos somos negros". Sol falta eso, porque a eso ha llegado tanta falsa indignación.
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Exiliado

Dom, 07/29/2012 - 11:43
O en poco tiempo van a decir muchos: Todos somos gay. Pensandólo bien, en Colombia, donde no hay raza (a no ser que mestizo sea una raza), casi "todos somos imbéciles". La autora de la columna es una bella e ilustre excepción.

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