Opinión |1 Ago 2012 - 11:52 pm

Fernando Araújo Vélez

Réquiem por un iconoclasta

Por: Fernando Araújo Vélez

Cuando Gore Vidal se enteró de que Truman Capote había fallecido, agosto del 84, dijo: “Ese fue un buen paso en su carrera”.

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Tiempo atrás, se había agarrado a trompadas con Norman Mailer, y tiempo después diría que la familia Kennedy “era una familia criminal, empezando por el abuelo del presidente, que se encargaba, desde la alcaldía de Boston, de controlar el mundo del hampa en la ciudad. Su hija se casa con John Kennedy, quien hereda las relaciones de su suegro con Frank Costello, jefe de la mafia de la Costa Este de Estados Unidos. John Kennedy, hasta que su hijo llegó a presidente, comía una vez a la semana con Frank Costello en Central Park South de Nueva York: una comida entre criminales”.

Fue censurado por The New York Times, según él por haber escrito La ciudad y el pilar de sal, la primera novela homosexual de los Estados Unidos, y perseguido por su crítico más importante, Orville Prescott, quien le advirtió a su editor: “Yo nunca más volveré a leer y mucho menos reseñar algún libro de Gore Vidal. Si yo fuese usted, lo despediría como autor”. Criticó al periodismo por corrupto: “Los estadounidenses no saben nada de política, nada de geografía y nada de historia. El problema de fondo es que nuestros medios de comunicación están totalmente corrompidos, y transmiten una visión del mundo completamente desquiciada. Así, nuestra gente no puede formarse un juicio”. Acusó a George W. Bush de haber robado las elecciones que lo llevaron dos veces a ser presidente de los Estados Unidos. Escribió, hirió, desenmascaró. Relató “su” historia norteamericana en la trilogía Washington D.C. (1967), Burr (1973) y 1876 (1976), una historia en la que eran más importantes las razones de los hechos, las motivaciones de los protagonistas, que los hechos mismos, y contó “su” propia historia de amores y odios en Palimpsesto (1996).

Quiso ser político, “La única cosa que siempre he querido hacer en mi vida es ser presidente”, e incluso se inscribió en un par de elecciones para la Cámara de Representantes de Nueva York, pero sus verdades, su mordacidad y su rebeldía contra el sistema y los famosos de papel lo alejaron del baile de los profesionales de la política. Ayer, en las páginas de obituarios, The New York Times volvió a escribir sobre él después de más de medio siglo. “Al final de su vida, Vidal (...) se consideraba el último representante de una especie y sin duda tenía razón”.

  • Fernando Araújo Vélez | Elespectador.com

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hernando rosado

Dom, 08/19/2012 - 10:49
Tambien dijo una Verdad evidente pero imperceptible para los "redneck" : "George W Bush , es el estadounidense mas estupido que hay en este momento" , lo que era de una obviedad aplastante....
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hernando rosado

Dom, 08/19/2012 - 10:38
este Genio de la Verdad , no era un "levantado" sino un Adelantado......................
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suesse

Dom, 08/05/2012 - 20:06
Don Gore Vidal se equivocó de sitio al nacer: en Europa, sospecho, si hubiera podido ser político. Ser claro, directo, amigo de la verdad y enemigo de las mafias no es propiamente un buen inicio "político" a este lado del charco....ni en el norte, ni menos aún en el sur.
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anton chigurn

Dom, 08/05/2012 - 10:43
Historias como las de G Vidal son las que necesita el periodismo aquí: en este artículo, ni más ni menos se desenmascara parte de la actividad criminal de los Kennedy, quienes al decir de JFK mismo, hablando en 3ª persona del plural: "Los Kennedy no son demócratas, ni republicanos, conforman una clase política aparte." Es decir, unos farsantes que supieron vender su imagen de 'demócratas' (por republicanos; no por demócratas, que en EE.UU son los conservadores), pro-negros, sensibles: el libro sobre Marilyn Monroe: Investigación sobre un asesinato, de Donald Wolfe desmiente todo eso en el capítulo 'La Pandilla de Jack', apodo de JFK. Felicito a FAV por sus notas que tienen todo que ver con este país en el que también los medios son corrompidos y transmiten una visión desquiciada del mundo.

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