Opinión |4 Ago 2012 - 11:00 pm

William Ospina

Memoria y futuro

Por: William Ospina

¿ES POSIBLE LA RECONSTRUCCIÓN DE un país a través de los oficios, las artes y las técnicas?

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¿ES POSIBLE LA RECONSTRUCCIÓN DE un país a través de los oficios, las artes y las técnicas?

Toda enseñanza es un diálogo de la memoria con la creatividad: transmite saberes de la tradición y se abre a la aventura de crear nuevas formas y procedimientos. Es importante pensar en un aprendizaje que vaya más allá del adiestramiento y de la formación de operarios: que transmita técnicas y destrezas pero a la vez nos permita alcanzar una conciencia nueva de nosotros y de nuestro mundo, como individuos y como ciudadanos, que se convierta sin violencia en una reconstrucción de la comunidad.

Uno de los principales problemas de nuestro país es la falta de un saber vinculado a la tierra y a la memoria. Basta ver la antigua red de canales de los zenúes para recordar la admirable ingeniería hidráulica que abandonamos por prejuicios; un sistema que resolvía problemas de irrigación de suelos, nutrición de las terrazas de cultivo, manejo del régimen de las inundaciones y provisión de productos agrícolas para la sociedad.

Si algo valdría la pena emprender hoy, ante la admiración del mundo, sería la reinvención de ese sistema de riego y de cultivo, quinientas mil hectáreas de sabiduría en el manejo de los recursos en la mayor provincia del agua, donde se juntan los dos grandes caudales que corren hacia el norte, a donde fluye el agua que destilan nuestros climas, alterada y enrarecida hoy por nuestra manera de vivir.

Como en un organismo, basta hacer un examen de las aguas que confluyen allí para saber de qué estamos enfermos: qué efectos obran sobre la vida de los ríos y la salud de los habitantes los desechos de millones de hogares, comercios y fábricas, que se vierten al agua desde el Cauca, cruzando el Valle y Antioquia, y desde el Huila, cruzando el Tolima, Caldas, Boyacá, Antioquia, Santander y Bolívar. Ya va siendo hora de aprender a curar a la tierra con el mismo cuidado y diligencia con que curamos nuestros cuerpos.

El país está lleno de sitios de la memoria que requieren ser restaurados y reinterpretados. Pienso, por ejemplo, en la Casa de los Ingleses de Ambalema, que guarda memorias de toda una época de nuestro país. Cualquier funcionario entusiasta podría pensar hoy en convertirla en un centro comercial o en un hotel, pero estaría olvidando que ciertos lugares son cifras complejas de lo que fuimos y de lo que podemos ser.

Hubo una época en que la economía colombiana giraba alrededor del tabaco de las llanuras del Magdalena; las casas de prensado y de distribución del tabaco son también el recuerdo de ese país que se comunicaba con el mundo a través del río, en tiempos en que las selvas de la orilla estaban vivas, en que la fauna silvestre saltaba y cantaba en sus ramas, en que el agua era algo más que energía hidráulica y detritus.

Como la de los individuos, la memoria de un país está hecha de asociaciones y enlaces: no consiste tanto en recuerdos particulares cuanto en la articulación de todos ellos. Para que el país esté vivo realmente necesita que la energía circule por todos sus centros de significación. Y en esa región luminosa, junto al camposanto de Armero, la memoria tiene que aprender por fin, como en todo el país, a ser un diálogo entre el río y los hielos de la montaña, un diálogo de tecnologías entre la tierra fría y la tierra caliente, un pensamiento sobre las relaciones entre economía y cultura, entre el pasado y el presente, entre naturaleza y sociedad.

Reconstruir por todo el país cada casa de la memoria sería reconstruir en nosotros mismos la conciencia perdida, mediante un apasionante diálogo de saberes, artes y oficios. Albañilería, mampostería, carpintería, cantería, artesonado y jardinería, son finalmente tan vitales como hidrografía, orografía, historia de los cultivos y las navegaciones, estudios y procesos ambientales, artes aplicadas, música, literatura, fotografía y cine.

Esas casas y espacios que durante su proceso de reconstrucción pueden ser talleres de trabajo y estudio, para miles de jóvenes, una vez restaurados podrían convertirse a su vez en centros dinamizadores de las regiones, escuelas taller, museos, centros de acogida para estudiantes e investigadores, poderosas atracciones turísticas.

Así se aliarían mediante un enlace físico y virtual la Casa de la Expedición Botánica de Mariquita o el Museo del Río de Honda, a su vez reconstruidos y redefinidos como puntos sensibles de la nación, con los muchos centros de la memoria a lo largo del río, desde San Agustín y Neiva, pasando por Barrancabermeja, Mompox, Magangué y El Banco, hasta el hermoso y vivo Museo del Caribe de Barranquilla, y aún más allá, hasta los últimos lugares donde se recibe, para mal y ojalá para bien, el influjo del río Magdalena: las costas de Jamaica.

Esa reconstrucción mediante la integración de saberes, no sólo permitiría formar excelentes técnicos y profesionales, sino sabios conocedores del territorio y de la memoria compartida, comprometidos con la historia de un país y con sus sueños. La memoria así recuperada, hecha de información y conocimiento, de compromiso con la tierra y diálogo con el entorno, sí podrá convertirse realmente en un lazo de solidaridad entre las comunidades, y espacio para la acción y el disfrute, para la investigación y la imaginación.

Es lo mismo que habría que hacer con la gastronomía, hasta formar una excelente red de restaurantes populares en Colombia; con la hotelería, los muebles, la artesanía: redes de memoria y futuro que rescaten millones de manos y de talentos, no para un mero proyecto productivo, sino para el proyecto de reconstrucción de una nación solidaria y orgullosa de su riqueza.

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Opiniones

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ArteagaA97

Mie, 08/15/2012 - 17:41
Excelente artículo. También pienso lo mismo que tu. La verdad si a cada uno le inculcasen buenos valores desde el hogar y la sociedad no lo corrompiese entonces la vida sería menor, la comunidad entraría a ser más participativa en el desarrollo del país...
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inspiron

Lun, 08/06/2012 - 11:02
Gran columna. Edificante saber que en medio de tanto estruendo marcial hay mentes claras y portadoras de mensajes de esperanza.
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yeimi cante toro

Lun, 08/06/2012 - 00:04
me gustan los escritos de william estan muy enfocados con la educacion y la formacion, ser un joven organico es muy bonito trascenter los escenarios de las aulas y convertirnos en sujetos y no objetos historicos, sabemos de tierras y situaciones sociales ajenas a la nuestra, no estamos aconstumbrados a apropiarnos y generar proceso en nuestro territorio
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HAROLDSALGADO

Dom, 08/05/2012 - 23:55
Este tipo es un genio....votaría por el para el cargo de importancia Nacional que se lanzara.
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unomas_conelminimo

Dom, 08/05/2012 - 23:07
Señor Ospina, muy buena la columna, que bueno el hecho de que es un escrito que plantea soluciones y no pequeñas soluciones, si no gruesas soliciones, que nos darían la materalización de lugares de memoria y construir un mejor vividero, porque a este paso nos la pasaremos dando bala toda la vida, matandonos entre hermanos.
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suesse

Dom, 08/05/2012 - 20:24
Independentemente de la viabilidad de lo propuesto por Ospina siempre me ha parecido triste comprobar que las artes y oficios a las que se refiere el columnista valen lo que la ética y la honestidad entre gentes que juran que "hacer cosas" es igual sólo a producir "dinero", "riquezas", patrimonios, fincas, cuentas bancarias y que lo manual, lo artesanal no pasa de ser algo "hippie", atrasado, de poca valía social y económica. Estamos llenos de aspirantes a ser "empresarios" sin haber sido jamás operarios, obreros, constructores, campesinos ni siquiera investigadores o buenos estudiantes o peor, solo empleados, dejando en las manos de quienes solo por necesidad, no por vocación o formación, se dedican desde a cocinar hasta a hacer ropa y casas con las consecuencias nefastas en su calidad.
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Ocossa

Dom, 08/05/2012 - 13:30
Como es usual, reciclando líricamente lugares comunes. Hay quien se deja descrestar por este ardid.
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oscarsat

Dom, 08/05/2012 - 12:17
Identificarse con la geografía patria es un conflicto para muchos colombianos. A partir de la llegada de los invasores españoles, el suelo pasó de ser la madre tierra (Mamapacha) a ser un bien objeto de compraventa. Una parte de nuestro ADN ve la tierra como a la madre, mientras que la otra parte la trata como una propiedad. De modo que no parece extraño que la inmensa mayoría de los colombianos "educados" se sientan como en casa viviendo en Miami. Mi voto es a favor de rescatar valores ancestrales y dejar el esnob empeño de imitar valores "nortacas" excluyentes.
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novecientoscuatro

Dom, 08/05/2012 - 11:40
William: como nostalgico llamado a la memoria, las raíces, el bucólico pasado, me parece válido artículo, mas aún saliendo de la pluma de un poeta. Dejémoslo así. Un país subdesarrollado como Colombia tiene que mirar primero en otra dirección, de manera mas realista. La casa de Ambalema no resuelve nada. Los sistemas de riego del Sinú ya no nos sirven. El tabaco ya no se cultiva así, y eso no nos va a sacar de la pobreza. Nuestros problemas son otros. Reconstruir un pais empieza por la educación desde los principios éticos, mas que por los artes y oficios. Hora de darnos cuenta que no estamos en el siglo 19 sino en el 21 y que el mundo es otro. Con estas invitaciones a "mirarnos el ombligo!" poco ayudas!, cree "novecientoscuatro"
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paperez50

Dom, 08/05/2012 - 10:35
¿Este se volvió hippie o siempre lo ha sido? Yo me sueño con un país con grandes y competitivas fábricas, con excelentes vías de ocmunicación, con hospitales y centros de salud cercanos a la gente, con eficiencia administrativa, etc... Lo que este sueña como país, lo sueño yo como parques culturales o temáticos
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suesse

Dom, 08/05/2012 - 20:18
Y qué o quien dice que ambas ideas son excluyentes? O contrarias?
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unamunemonos

Dom, 08/05/2012 - 09:52
Medallas de Oro para los tres ultimos alcaldes de Medellin por los golpes mortales que la han propinado al patrimonio.
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Gildán Brunesky

Dom, 08/05/2012 - 09:09
Ospina prsidente!
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CEVILL

Dom, 08/05/2012 - 08:21
Que gran columna .... pensar en grande pero creo que nuestros mandatarios no dan para tanto, debemos empezar por las escuelas, colegios y universidades .... solo la educación cambiaria este pais.... LA EDUCACION es nuestra esperanza.
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hernando rosado

Dom, 08/05/2012 - 08:19
Apreciado William , a pesar de lo sensato y viable que sea su pensamiento , en este pais de Cafres , viene a ser una Utopia.......Excelente pensamiento!!!
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luispuyana

Dom, 08/05/2012 - 07:36
LA TIERRA Y CULTIVARLA ES EL FUTURO DE LA HUMANIDAD así lo sostenía Marx, agregando que la clase social que garantizará tal loable misión es la de los trabajadores, pues las demás clases sólo tienen como misión la de acaparar tierras en pocas manos. Indicando que los trabajadores deben apoyar a las clases sociales que en las naciones industrializadas requieren abolir el latifundio, misión que quedó concluida con la revolución francesa al aniquilar el régimen feudal. Pero que en las naciones donde persiste el latifundio ocioso lo que hay que seguir por la liberación nacional para desarrollar la industria, aquí no se puede hablar de socialismo sino se liquida el latifundio. DOS TAREAS DISTINTAS CON UN MISMO OBJETIVO: QUE CADA NACIÓN PRODUZCA ALIMENTOS PARA SUS PUEBLOS.
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paperez50

Dom, 08/05/2012 - 12:18
Oye hay un Carlos Marx y un Groucho Marx... Me temo que leiste mal a Groucho Marx
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JDNA

Dom, 08/05/2012 - 07:33
Excelente columna, Maestro. Muchas gracias.

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