Opinión |5 Ago 2012 - 11:00 pm

Lorenzo Madrigal

Es mucho aguante

Por: Lorenzo Madrigal

DOS AÑOS DE GOBIERNO SON UN tiempo respetable.

  • 0Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-365452-mucho-aguante
    http://www.tinyurl.com/8qjbd22
  • 0

DOS AÑOS DE GOBIERNO SON UN tiempo respetable. Juan Manuel Santos se ha ganado bien el título de expresidente para cuando ocurra su dejación del cargo. No será un expresidente de ocho días, aunque para mí cualquiera que haya llegado al más alto puesto que ofrece la democracia, bien merece el grande honor y, para no ser mezquinos, también la pensión.

Le correspondió a este Santos pagar el precio de su moderación en materia política, de la serenidad con la que se ha revestido, una vez llegado al poder. Precio que ha consistido en la cantaleta permanente de su antecesor, quien se creyó destronado por el hecho democrático de haber sido sucedido en el puesto de mando.

Es de imaginar el esfuerzo interior que le habrá representado seguirse considerando amigo de Uribe y en lo externo decirse, y creérselo, “el nuevo mejor amigo” del dictador vecino, quien es la antítesis de su estilo, pero a quien debe aceptar por aquello de la libre determinación de los pueblos y por la paz de las fronteras.

El país mira a Santos con gran desgano, hay que decirlo, y no es por falta de comunicación de sus logros —no hay que culpar al ministro Molano, quien anda con un TIC nervioso—, sino porque una mayoría se acostumbró al estilo guerrerista de quien gobernó abusivamente por más tiempo del que le correspondía y pareció enfrentar con firmeza la guerra, que tampoco solucionó.

La imagen del presidente se vino abajo en popularidad, como pretendía su antecesor, enfurecido porque no gobernó al antojo suyo. Ningún sucesor de Uribe hubiera podido gobernar sin dificultades, pues el muy sumiso habría tenido las manos atadas y el muy rebelde, ya se ve cómo puede hacerlo, abriéndose camino o trocha por entre un matorral de improperios.

La comisión facilitadora del arreglo entre los dos presidentes, que hoy son el eje de la política, peca, a mi juicio, de ingenuidad. No será fácil dominar la soberbia de un hombre enfermo de poder, el antecesor, como tampoco las entretelas santistas darán para desentrañar los verdaderos sentimientos del presidente, “felizmente” reinante.

Dejar los santos quietos y que el pueblo decida, cuando lleguen elecciones, el gobernante o gobernantes que se merece. Algunos hablan, en los salones, de bala y de guerra, pero elevarán el grito al cielo si se desabastecen los supermercados, si el trancón de los autos civiles se transforma en el ruido inclemente de las ambulancias o en el paso tenebroso de los vehículos de guerra.

De otro lado, los que tanto pregonan la conquista del poder, según dicen, para reivindicar al pueblo, no parecen ver la demostración de los países vecinos, donde se han perdido las libertades públicas y las carencias de los más pobres no se solucionan, sino en los discursos altisonantes.

  • Lorenzo Madrigal | Elespectador.com

  • Imprimir
  • Enviar
  • 0
Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013