Por: José Roberto Acosta

Abuso ministerial

Nuestro ministro de Hacienda parece creer que nadie se da cuenta de sus abusos, como el de proponer la emisión masiva de más dinero para subir el precio del dólar y así esconder su ineficiencia fiscal, que es la principal causante de la dañina revaluación.

En efecto, la insistencia de este administrador de las finanzas públicas al Banco de la República para que aumente sus compras desde US$20 millones diarios a US$40 millones, fue desarmada por el juicioso análisis de esta última entidad en un valioso acto de independencia y seriedad. En lo corrido del año hasta hoy nuestro Banco Central ya ha comprado US$2.400 millones, con la chequera que le da su atribución constitucional de ser el único Banco Emisor de billetes legales. Lo anterior significa que en ese mismo período se han introducido en la economía $4,5 billones y que a ese ritmo habrá al final del año $8 billones adicionales a los existentes el año pasado.

Emitir es peligroso, pues como es tan fácil, cualquier gobierno puede abusar de esta fórmula para darle casa, carro y beca a sus electores. Tener el monopolio en la emisión de billetes implica responsabilidad y por ello nuestra Constitución Política en su artículo 373 limita esta valiosa herramienta económica y aboga por la independencia del Banco Emisor del Gobierno.

El ministro está en derecho a proponer y presionar sus puntos de vista, pero también está en la obligación de decir la verdad y miente cuando pone de ejemplo a Perú como país que ha controlado su tipo de cambio con compras de dólares más agresivas y masivas que en Colombia, pues oculta que dichas compras las hacen con cargo a los recursos fiscales del Gobierno Central y no con emisión primaria como él cínicamente pide. También miente al ufanarse de una reducción del déficit fiscal al equivalente a $13,3 billones, pero calla que por sólo utilidades e impuestos de Ecopetrol le entraron casi $16 billones en ese mismo período fiscal. Tampoco informa que las pérdidas operativas del Banco de la República, estimadas para el presente año en medio billón de pesos, se verían agravadas con su insostenible propuesta. El problema de sus verdades a medias es que todos las pagamos.

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