Opinión |12 Ago 2012 - 11:00 pm

Julián Cubillos

Plagio

Por: Julián Cubillos

No recuerdo quién fue el que dijo que todo intento de innovación no vendría siendo más que una repetición, una nota al pie, o (en el mejor de los casos) una actualización del pensamiento pasado. Todo está dicho, sintetizaba –reduccionista y pesimista– aquel autor.

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Un autor a quien de seguro leí en alguna parte, pero que no logro recordar. Una frase que, si se la examina con atención, no parece del todo negativa ni errada. Fue Heráclito el que dijo que todo estaba en constante cambio; fue Einstein el que agregó que la única constante en el universo, justamente, era el cambio; fue Julio Numhauser el compositor de la letra de Todo cambia –la que Mercedes Sosa inmortalizó–. Pero también podría ser que Parménides tuviera razón al defender la unidad e inmutabilidad del ser. La misma razón que asistiría a Borges al sugerir que un solo hombre habría nacido en esta tierra. Bien podría ser que tan grandes pensamientos, excluyentes entre sí, apoyaran el acierto de nuestra frase. Todo está dicho.

No resulta extraño, sin embargo, que jamás se nos ocurriera acusar a Einstein o a Numhauser de plagiar a Heráclito –incriminando a Mercedes Sosa, de paso, por tan flagrante complicidad–. Pues si bien nada quedaría fuera del ‘todo’, Einstein se refería a la materia y Numhauser a la vida misma. Como tampoco es extraño que aquel monismo reduccionista, el de Borges y Parménides, ni invite a la inacción ni anule la diversidad. Si somos uno, en un solo espacio, qué más da, tenemos múltiple personalidad.

Desde perspectivas tan abstractas, pareciera cierto, entonces, que nada quedaría por decir. Que “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”, plagiar, sería en verdad el más mínimo de los “descuidos”. Pero lejos de semejante falacia reduccionista, si algo subyace tras el pensamiento de los contrarios absolutos es, justamente, la afirmación del pensar. Un pensar que, en esencia, engendra la diferencia; que por tanto es forma, más que contenido. Y que hace que ‘lo sustancial’, de lo cual habla la definición de plagio, no se refiera a las ideas en sí mismas, sino al modo en que sean expresadas.

No recuerdo quién lo dijo, pero estoy de acuerdo en que todo está dicho ya; solo que nunca lo estará de todas las formas posibles. Podría tratarse de sabiduría popular, o de un gran y enigmático autor, incluso, ya mencionado. Con todo, cuando la memoria nos falle, que más valga recurrir a la nobleza del nombre Anónimo, antes que a la deshonestidad. Que más valga ser como uno de esos autores a los que un buen día les sonó la flauta, que encontraron fórmulas para expresarse y que las repiten hasta la saciedad. Que, muertos en vida, ya hicieron empresa; que pueden ser malos en su oficio, pero plagiarios jamás.

Que más valga eso, o no renunciar a pensar. Plagiar es atentar contra el pensamiento del otro y, en consecuencia, de la humanidad. Es un apague y vámonos, o quedémonos a oscuras, en medio del subdesarrollo. Un plagiario es un parásito; un cobarde y perezoso.

P.D. Después de revisar los párrafos idénticos que el Auditor General de la República, Jaime Ardila, incluyó en sus columnas, sin citar debidamente a sus autores, sí que resultó desconcertante que se defendiera diciendo que se trataba de una persecución política. A la espera del juicio de las autoridades competentes (juicio que suponemos en curso), si tal evidencia no constituyera un plagio, tendríamos que revaluar esa misma noción con la que se controlan los derechos de autor en las instituciones de educación superior.

@Julian_Cubillos 

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Pepe Godoy

Lun, 08/13/2012 - 08:28
El plagio es una plaga. Gracias por su columna. Pe Go
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hernando rosado

Lun, 08/13/2012 - 06:55
el plagiario (asi llaman tambien a los secuestradores) esta apoderandose sin permiso (secuestrando) del talento , ese si original , del plagiado . en este pais estan los campeones mundiales del robo de IDEAS ., sobretodo en los negocios cuando ud le lleva una idea a un empresario , este ladinamente le dice que lo va a pensar y al cabo de un tiempo , aplica su idea y no le da ni siquiera las gracias , incluso tiene el descaro , de alegar , que a la empresa ya le estaba rondando la idea . en rigor , son delincuentes como el mas avezado hampon.....Buen articulo!!
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Boyancio

Lun, 08/13/2012 - 03:14
Ve, Julián, te digo una cosa para que la tengas en cuenta. Copiar ideas no es delito ni mala educación, pues a la larga todos tenemos ideas, lo que si es grave, y que saca la piedra, es que publiquen cosas escritas, sea pintadas, sea elaboradas con patente y no se le pase un billete al autor en plasmada astucia. Si no es así, es lo contrario, jejeje
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Alfredo O

Lun, 08/13/2012 - 01:03
Es muy fácil irse por las ramas, y no abordar el cuestionamiento de la práctica recurrente del plagio, observado en algunos funcionarios públicos, varios de ellos docentes universiarios, quienes deben dar ejemplo a la sociedad. El derecho de autor, más que un aspecto legal, es un aspecto ético, de respeto con el trabajo intelectual ajeno. Debido a los beneficios sociales y económicos de las publicaciones universitarias, grupos de docentes encontraron en el plagio y las publicaciones fraudulentas una forma rápida de ascender en el escalafón y aumentar sus salarios. Es la verdad, el conocimiento y las ciencias, como bienes superiores de la sociedad, son las sacrificadas, además de los lectores, por un beneficio personal de mediocres que ocupan altos cargos. Visite el portal www.plagiosos.or

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