Opinión |12 Ago 2012 - 11:00 pm

Roberto Esguerra Gutiérrez

Voluntad anticipada

Por: Roberto Esguerra Gutiérrez

Poder decidir sobre la manera en que queremos que transcurra el final de nuestras vidas despierta un interés creciente, especialmente en la gente joven.

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En la medida en que la autonomía para tomar las decisiones concernientes a nuestra vida, a nuestra salud y a nuestra muerte, es un derecho reconocido por la sociedad e incorporado en la organización legal de las naciones, las personas piensan más en estos temas, pues preocupa a muchos la posibilidad de que se les realicen procedimientos o intervenciones que pueden prolongar su existencia en condiciones en las cuales bajo ninguna circunstancia quisieran vivir.

Desde la segunda mitad del siglo pasado, y en particular desde los años 70, apareció el documento conocido en inglés como living willing o testamento vital, en el cual las personas consignan su voluntad sobre la atención médica que quisieran o no recibir, en caso de que llegado el momento no estén en condiciones de tomar la decisión por estar inconscientes o por incapacidad absoluta. Desde entonces mucha gente en Norteamérica y en Europa comenzó a conocer y a usar el documento, a tal punto que algunos calculan que cerca de 25% de los norteamericanos lo han hecho, en particular desde que el presidente Obama afirmara públicamente en julio de 2009 que tanto él como su esposa lo tenían.

Por su parte, en su 54 Asamblea, realizada en Helsinki en septiembre de 2003, la Asociación Médica Mundial avaló su plena validez e instó a respetar los deseos del paciente en ellos expresados. En Colombia la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente (DMD), desde hace más de treinta años, tiene su documento “Esta es mi voluntad” y ha trabajado en forma permanente para difundirlo y lograr que se conozca esta opción. Más recientemente otras entidades se han preocupado por el mismo tema y tienen sus propias versiones, como es el caso de la Fundación Santa Fe de Bogotá con su documento “Voluntad anticipada”. En varios países de Europa se consiguen incluso en lugares públicos, como las farmacias, para que la gente pueda tener un acceso fácil a ellos.

Idealmente el mejor momento para llenar estos documentos es cuando se goza de plena salud y se tiene muy claro cómo quiere uno que sea el final de su vida. Sin embargo, también es útil cuando ya se está enfrentando una enfermedad, especialmente si es progresiva e incurable, o cuando se va a someter a un procedimiento o tratamiento de riesgo alto. Para que tenga validez deberá diligenciarse cuando la persona está en su plena capacidad intelectual. Los documentos deben ser firmados con la presencia de dos testigos y contener la indicación de la persona a la cual el equipo médico puede acudir en caso de dudas. Es conveniente que el médico, familiares y amigos cercanos conserven copias y, si es posible, debe incorporarse en la historia clínica de la institución de salud a la que suele acudir.

Con frecuencia se pregunta qué sucede si uno cambia de opinión sobre algún aspecto o si la medicina alcanza un avance inesperado en alguna situación de las previstas en el documento. La respuesta es que puede modificarse o anularse en cualquier momento. No sobra también recordar que únicamente tiene validez cuando la persona está en imposibilidad de decidir, pues en cuanto pueda hacerlo tomará sus decisiones en el momento en que se requiera. Sin duda habrá algunas personas que querrán que se les haga todo lo que esté disponible, pero habrá otras muchas que quieren tomar el camino contrario y asegurarse de que así será, consignando sus instrucciones en el documento.

 

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luis eduardo garces orozco

Sab, 08/18/2012 - 07:37
A mi me procupa mas, de momento, el derecho a vivir dignamente(que no ha sido promovido en beneficio de la pobrecia), pues el derecho a morir como sea lo tenemos asegurado, Lo de la dignidad para morir lo podremos discutir cuando tengamos garantizado, por parte del Estado y la sociedad, el primero. Aqui hay una logica con principio filosofico que reza: para morir, hay que vivir.
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paperez50

Lun, 08/13/2012 - 13:06
Totalmente de acuerdo con el documento “Esta es mi voluntad”, pero todavía nos falta el más importante el de la eutanacia. No hay derecho a que se someta a una persona a sufrimientos inútiles para preservar vivo un organismo
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paperez50

Lun, 08/13/2012 - 14:07
Perdón: eutanasia
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krankrank

Lun, 08/13/2012 - 09:25
Los médicos que aquí hablan sin empacho de la "voluntad del paciente" para conseguir un documento que les permita a los médicos matar con impunidad, son los mismos médicos que promovieron y promueven leyes que permiten la extracción de órganos sin consentimiento expreso del paciente, tal como está permitido legalmente en Colombia, en España, en Argentina, y en quién sabe qué otros lugares más. http://www.spkpfh.de/Los_medicos_andan_a_la_caza_de_organos_corporales.htm
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krankrank

Lun, 08/13/2012 - 09:19
Denuncia penal contra el moderno eutaNAZIsmo primigeniamente médico. ----------------------------------------------------------------------------------------------------http://www.spkpfh.de/Denuncia_penal_contra_el_moderno_eutaNAZismo_primigeniamente_medico.htm
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Boyancio

Lun, 08/13/2012 - 03:28
Si un ser no pude trabajar después de los 65 años, deben jubilarlo, cueste lo que cueste...¿o es que no va primero la dignidad de los gerontes? ¿Entonces, qué?. ¿Qué de qué? pues no sequé la ropa, porque se me olvidó...
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Boyancio

Lun, 08/13/2012 - 03:21
Se le pide a los desempleados, con el visto bueno de la Iglesia Católica y su eminente procurador, que firmen un documento que les facilite acabar de una tan indignanate situacion. Tristeza me da ver a tanto viejo en la calle vendiendo maricadas, deben practicarse la eutanancia económica, a no ser que el ministro Pardo les arregle el vaciao. Sería la obra más grande realizada por un gobierno, y así las cosas, no la llamaría republiqueta excreta, sino: ¡ay cosita linda, namá!

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