Opinión |15 Ago 2012 - 12:07 am

Aldo Cívico

La Cosa Nostra y los paramilitares

Por: Aldo Cívico

Hace unos días, las Naciones Unidas nombraron al fiscal antimafia italiano Antonio Ingroia para dirigir la unidad investigativa de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.

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Es una elección excelente. De hecho, Ingroia es uno de los mayores conocedores del fenómeno mafioso. Unos días antes de su nombramiento entrevisté a Ingroia en su oficina en Palermo, para hablar de la mafia y de Colombia.

Detrás de su escritorio hay una gran imagen de Paolo Borsellino y Giovanni Falcone, los fiscales que lideraron los procesos contra la cúpula de la Cosa Nostra y que fueron asesinados en dos atentados hace 20 años. Desde el comienzo de su carrera, Antonio Ingroia trabajó al lado de Borsellino y Falcone. Hoy, Ingroia sigue sus pasos y con gran coraje ha investigado a jefes de Cosa Nostra, así como de dirigentes políticos con estrechos vínculos con Silvio Berlusconi.

Toqué a su puerta por mi interés en validar la intuición que a lo largo de los años surgió durante mi trabajo de campo en Colombia de una analogía entre la mafia siciliana y los paramilitares. De hecho, lo que caracteriza a la mafia y a los paramilitares no son sólo los ejércitos de asesinos, sino una realidad mucho más profunda y turbia. La mafia y los paramilitares no son delincuencia organizada ordinaria.

La articulación de la mafia con los poderes legítimos del Estado, así como con la economía legal, es lo que distingue a la mafia como fenómeno, me dijo Ingroia, destacando así algo que caracteriza también a los paramilitares. A través de la acumulación de riqueza, la mafia pretende extender su poder, lo cual es su principal objetivo. En otras palabras, la mafia es un sistema de poder criminal caracterizado en un territorio por sus múltiples articulaciones con otros poderes. A través del control territorial, la mafia logra ventajas económicas, controla la asignación de obras públicas, ejerce con eficacia la intimidación y orienta las decisiones políticas.

Ya que la mafia, Ingroia resaltó, es un sistema de poder que administra poder, la mafia, con el fin de aumentar su poder, necesariamente está interesada en colaborar con otros sistemas de poder. La mafia, por lo tanto, no es una organización antiestatal, sino que está a la vez a favor y en contra del Estado. Es esta duplicidad ambigua la que relaciona la Cosa Nostra a los paramilitares en Colombia. “No somos gobernativos pero estamos a favor del Estado”, me dijo una vez en una entrevista el líder paramilitar del Cacique Nutibara, Job.

El fenómeno de la mafia, entendido en los términos de la conversación con el fiscal Ingroia, sigue siendo una presencia influyente hoy en Colombia. La actividad de las llamadas bandas criminales o del narcotráfico no se puede ver como una realidad confinada al submundo de la delincuencia. Lo que debe entenderse es la totalidad de las articulaciones de grupos criminales con los mercados legales, con otros poderes legítimos y con sus padrinos políticos. Sólo comprendiendo con exactitud la complejidad del fenómeno mafioso se pueden entender dinámicas fundamentales de hoy en Colombia, inclusive de su actual coyuntura política.

  • Aldo Civico | Elespectador.com

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Opiniones

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luis eduardo garces orozco

Mie, 08/15/2012 - 23:22
Como que estamos descubriendo que el agua moja
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emmaflood

Mie, 08/15/2012 - 14:49
Esa conclusión ubica a los paramilitares como grupos de delincuencia criminal que al no estar en contra del estado se diferencian claramente de la guerrilla que aunque se financie del narcotráfico son delincuentes políticos que se levantan contra el estado con el objetivo-eventualmente-de sustituirlo. Aclaro esto porq Uribe gusta de confundir ambos fenómenos en beneficio propio.
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albasilva

Mie, 08/15/2012 - 11:52
Señor columnista, no nos dejemos llevar por espejismos: En Italia la mafia subsiste, a pesar del Fiscal antimafia, de haber llevado a los grades capos ante la justicia. Allí también hay grupos de jovenes vinculados a la cosa nostra, que actúan parecido a los paramilitares de la oficina de envigado y otras oficinas del país, con los mismos métodos. El poder está hasta en el Vaticano, cuando los dineros los han manejado por años los bancos mafiosos. Basta saber que Berlusconi estuvo varios años al mando del poder. De ahí, que si este señor ni siquiera ha sido juzgado, no podemos decir nada de la efectividad de la Fiscalía. Es igual que en Colombia: Salió Uribe, no ha sido vinculado ninguno de los 12 apóstoles y ahora apuesta para un tercer período detrás del mando principal.
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durero

Mie, 08/15/2012 - 10:29
Es acertada la columna y habia que agregar que aqui en Colombia cuando la mafia accedio totalmente al poder, se ventilaron diferencias, rupturas y se fracciono en dos estructuras; el primero: el paramilitarismo ilegal, aquel que ha sido extraditado y que tambien permanece en carceles colombianas, ese que fue usado como medio de combate y que garantizaba que esos votos que se necesitaban para tal fin se constituyeran en ese acceso total al poder. El segundo: el paramilitarismo "legal" aquel que uso a los primeros y luego los denuncio, y que creyo que su permanencia en el poder seria largamentte impuesta y diseño para ello esa politica nefasta que casi fractura totalmente la institucionalidad de la nacion y que desesperadamente esta buscando el retorno al poder.
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Contradictor

Mie, 08/15/2012 - 09:53
Eso es mâs o menos lo que lidera Uribe en Colombia.
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Amonoi

Mie, 08/15/2012 - 08:58
Muy precisa la columna de Aldo Civico. Cuando "la mafia" se consolidó en el estado que dirigía el Sr. Uribe, ya no se necesita la fuerza de los grupos ilegales, en ese momento la política ya tenía el control, por lo tanto urgía una desmovilización. La política continúa y las pataletas del "ejecutivo uribe" se deben a que la sintonía no está tan fina como eél quisiera. ¿cómo desbaratar este engendro?, solamente sé que le llegara su hora y que de una manera u otra esta persversión pasará a la historia, Dios quiera que no lleguemos a "amnesia colectiva" que tienen los españoles con Franco.
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Julio Herrera

Mie, 08/15/2012 - 08:16
De acuerdo con JDNA. Durante el octenio de Uribe el conflicto armado entre narcoparamilitares y narcoguerrilleros fué solo una rivalidad de narcotraficantes empeñados cada uno en conseguir el monopolio del narcotrafico. Los narcoparas tuvieron mas ventajas porque no solo ocupaban altos puestos en el congreso y en todo el pais, sino que tenían al jefe máximo en la presidencia. La extradición fué solo una omerta destinada a silenciar a quienes pudieran delatar al jefe máximo.
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JDNA

Mie, 08/15/2012 - 07:24
En Colombia llegaron hasta a poner al Presidente... dos veces, y casi tres, por si fuera poco. Esa mafia sigue siendo muy poderosa.

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