Opinión |21 Ago 2012 - 11:56 pm

Juan Carlos Ortiz

Al mar llegan todos los ríos

Por: Juan Carlos Ortiz

Hace unos años me encontraba trabajando en Chicago, en una compañía de publicidad y mercadeo, y allí tuve la oportunidad de conocer a Tony Scott, director de cine inglés que se había catapultado a la fama con la película Top Gun.

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En ese momento estaba lanzando True Romance, para mi gusto su mejor filme, escrito por Quentin Tarantino y con la actuación de Patricia Arquette, Christian Slater, Gary Oldman, Dennis Hopper y Brad Pitt.

En una emocionante sesión privada en la oficina, Tony Scott nos mostró la película y tuvimos la oportunidad de compartir con él nuestras preguntas y curiosidades en una tertulia deliciosa. Además, ese año el director recién había terminado de filmar los nuevos comerciales de la última campaña de publicidad para nuestro cliente, la marca de cigarrillos Marlboro. Para esta campaña, que provenía desde los años cincuenta, Scott se había encargado de registrar las historia de cowboys al mejor estilo del hombre Marlboro, unas verdaderas joyas cinematográficas.

Nunca olvidaré que al final de la sesión me despedí de él y le pedí un autógrafo. Él sacó un billete de dos dólares, lo firmó y me lo regaló. Aún lo conservo como un amuleto cinematográfico.

Este fin de semana vi la noticia de que el gran Tony Scott se había suicidado en Los Ángeles, lanzándose de un puente. Un hombre muy exitoso, famoso, sin razones aparentes para tomar una decisión así. Sin embargo, pasó por mi mente aquella historia que nos recuerda a todos que somos como los ríos, unos más largos que otros, unos más caudalosos que otros, unos más ricos que otros, unos más pobres que otros, unos más transparentes que otros, unos más anchos que otros, pero todos tenemos algo en común: todos terminaremos tarde o temprano en el mar.

Sin importar el grado de riqueza o de pobreza, de fama o de anonimato, sin distinción de raza o de religión, con trabajo o sin él, todos en la noche nos acostamos con algún problema, con alguna preocupación por resolver. Es un factor humano que nos une y que nos recuerda que el mar siempre estará ahí, esperando por todos nosotros sin excepción, incluso por Tony Scott.

  • LA LICUADORA | Elespectador.com

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