Opinión |24 Ago 2012 - 10:59 pm

Julio César Londoño

En el país de Gaudí

Por: Julio César Londoño

A pesar de la crisis, las terrazas de España están atestadas. Los españoles andan preocupados, por supuesto, pero los adultos reniegan más que los jóvenes a pesar de que su tasa de desempleo es sólo la mitad de la que afecta a los jóvenes.

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Los españoles están viajando menos pero el turismo internacional aumentó con relación al año pasado. El turista atento puede admirar la austeridad que le imprimió Felipe II a la arquitectura española en el siglo XVI. La piedra gris, las líneas rectas, las superficies lisas y los volúmenes nítidos del Monasterio del Escorial se repiten por todas partes, como en el Museo del Prado, y equilibran el frenesí barroco que se apoderó de la arquitectura europea a partir del siglo XVII.

Claro que en cualquier nicho acechan los cupidos, las musas, los dioses, los sátiros, las cornucopias y toda la peste alegórica que infesta la arquitectura neoclásica, pero en España los estragos fueron menos calamitosos que en Italia o en Francia.

El edificio más potente de Madrid es la Estación del Ferrocarril de Atocha, construido en 1851 con hierro negro y ladrillo a la vista. La cubierta, el primer techo curvo de largo vuelo de la historia, es un alarde estructural y estético de perfecta resolución, y le da al edificio gracia y levedad.

Barcelona está hecha a escala humana. Es austera y minimalista, en parte gracias al legado de Mies van der Rohe (“menos es más”), el arquitecto que construyó el pabellón de Alemania para la Expo Barcelona 1929, aligeró para siempre las estructuras y eliminó los ornamentos.

Hay que visitar las casas de Gaudí, el antónimo de Rohe. Hay que ver la Casa Batlló, subir a la terraza de La Pedrera y tocar esas chimeneas en forma de beduinos intergalácticos, y admirar las siempre plásticas soluciones que Gaudí encontraba para los problemas de luz, aire y espacio, y su obsesivo afán por los detalles y por diseñarlo todo: el pasamanos de la escalera, los muebles, las fallebas, las rejas de los jardines y los balcones, los grifos de los baños...

Hay que ver la obra que lo enloqueció, el templo de la Sagrada Familia, un proyecto de 3 fachadas y 18 torres de Babel en el que se trabaja desde hace 120 años. Allí vivió Gaudí durante los últimos años de su vida hasta el día que salió expresamente a cumplir la cita con el tranvía que lo atropelló.

Usted puede descansar de museos y ciudades y fugarse a Mallorca, por ejemplo, y sumergir la mirada en las aguas turquí profundo que rompen contra las rocas de esas costas áridas y escarpadas en cuyas cornisas vacilan mansiones blancas.

Los que saben aconsejan perderse por los caminos de un caserío antiguo, acercarse a una de esas casas bajitas de piedra sin labrar y techo a dos aguas, preguntar cualquier cosa, demorarse, soportar el recelo y la descortesía iniciales, volver a preguntar...

Entonces, si la suerte es propicia, podremos sentarnos a una mesa rústica, bajo la sombra de los olivos y frente al Mediterráneo, a saborear un vaso de vino tinto y un trozo de pan con queso de cabra (todo de la casa) con un viejo campesino mallorquí que desgrana verdades eternas en palabras sencillas.

En la desgracia ajena hay algo que no nos molesta, dijo un cínico, es decir, un moralista retorcido. Yo estoy sintiendo algo así en esta España quebrada. Qué bueno, pensé, ¡ahora todos vamos a ser pobres! Que Dios me perdone. Lo cierto es que los españoles son ahora más simpáticos. Se parecen a una parienta mía, una millonaria que era asaz antipática y culifruncida hasta que se quebró. Hoy es un amor, come de todo y hasta raja de la economía de mercado.

  • Julio César Londoño | Elespectador.com

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Opiniones

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suesse

Sab, 08/25/2012 - 14:26
Todo es cíclico...en el resto del mundo, pues por estos lados sobrevivimos en crisis permanente...Cada vez que como sociedad, se medio saca la cabeza para intentar salir del circulo vicioso eterno en que nos movemos, tome para que lleve!! Por lo menos ahi nos queda Madrid, y Mallorca, ah Madre Patria, que en todo caso, algo más digna si se revela en medio de las metidas de pata y manos que cometieron en las últimas décadas de la mano de demagogos y oportunistas como Aznar y co...
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leftright

Sab, 08/25/2012 - 13:32
excelente siga asi,gusta mas.que cuando se las da de politologo o vilentologo chimbo
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Dolores Edelmyra

Sab, 08/25/2012 - 13:29
De los chapetones heredamos la pereza, la quejadera, la mendicidad y el deseo de despertar lástima para recostarse en los demás. Con tanto turismo, de española, ya estaría vendiendo buenas tortillas y sus delicias caseras donde me acomode el chiringuito. Que chupen su lulo como lo chuparán los cocombianos si no se ponen las pilas y se disponen a ser buenos plomeros, choferes, electricistas, técnicos de computadores, todos los servicios que a diario se requieren y no se encuentra quien lo haga bien, pues bien chambones y tramposos son. Herencia chapetona.
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Requeñeque

Sab, 08/25/2012 - 19:25
Y que no vayan a cometer la estupidez de elegir otra vez al culibajito...
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Xembrador

Sab, 08/25/2012 - 09:57
Julio César se rebusca temas muy buenos. El de hoy es chávere. Lo tengo en la lista de candidatos que tienen la posibilidad de ganar un premio periodístico.
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epifanio

Sab, 08/25/2012 - 14:18
HÀGASE UNA ESCANOGRAFÌA URGENTE ! EL TUMOR LE ESTÀ TRANSFORMANDO LA ENVIDIA ...
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Xembrador

Sab, 08/25/2012 - 09:56
Perdón ... chévere ...
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jose chamiza

Sab, 08/25/2012 - 08:57
Don J C L siempre escribe como a "pedacitos", con parrafos pequeños. Mirando de lejos la columna se ve como un sartal de "versitos". O, huesitos.
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anaviky

Sab, 08/25/2012 - 07:39
Don Julio...qué rico Ud, paseando. Y una acá, moliendo. Me gustaba más cuando creía que era pobre como yo, y de todo se enteraba en don Gló.
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LFCHEE

Sab, 08/25/2012 - 07:35
Cierto, es hora de que los españoles se barnicen con un poco de humildad.

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