Opinión |26 Ago 2012 - 1:00 am

Alejandro Gaviria

La guerra y la paz

Por: Alejandro Gaviria

El asunto es grave. Mucho más de lo que se ha reconocido. Tumaco completó dos semanas sin electricidad.

Varios municipios del departamento de Arauca llevan varios días en la misma situación. Una de las líneas de transmisión que conectan el interior del país con la Costa Caribe fue dinamitada esta semana. En el mes de agosto, quince torres han sido derribadas en el departamento del Cauca. Otras siete han sido gravemente averiadas. En lo que va corrido del año, los atentados al sistema de interconexión nacional ya suman más de 60. En 2010 sumaron 24; en 2011, 58. “Si el país ha progresado en materia de seguridad… es porque la labor de las Fuerzas Militares está teniendo un excelente resultado”, dijo esta semana el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, sin intención irónica.

Los ataques son cada vez más sofisticados. Y más cruentos. La guerrilla siembra minas en los alrededores de las torres. Entierra los explosivos a un metro de profundidad para impedir su detección. Ataca a las cuadrillas de reparación con francotiradores ubicados a kilómetros de distancia. En zona rural del municipio de Tumaco, dos obreros de la empresa Central Eléctrica de Nariño y un guía indígena murieron la semana anterior en un campo minado. Algunos ministros lamentaron el hecho con mensajes lacónicos, de menos de 140 caracteres. La prensa nacional reportó la tragedia escuetamente. La indignación es centralista. Muy pocas veces llega hasta tan lejos.

Los ataques terroristas no solo han afectado las torres de energía. Este mes, en los alrededores de los municipios de Buga y Tuluá, la guerrillera dinamitó dos microcentrales hidroeléctricas. El mismo día, en el municipio de Caloto, destruyó una subestación. Unos días más tarde, en Tumaco, voló el oleoducto transandino. La misma semana, en La Guajira, dinamitó el ferrocarril del Cerrejón. Las empresas afectadas se quejan en voz baja de la indiferencia oficial. El Gobierno parece resignado, como si los ataques terroristas fueran una tormenta pasajera, un desastre transitorio e inevitable.

La oleada terrorista coincide con los crecientes rumores sobre el inicio de una nueva negociación de paz. La guerrilla parece haber aumentado los ataques con el propósito velado de ganar una ventaja estratégica. El Gobierno quisiera seguir aplazando el inicio formal de las conversaciones. Pero el aplazamiento crea un problema (ético digamos). Podría provocar aún más ataques y convertiría por lo tanto las vidas de policías, soldados y trabajadores en simples instrumentos, en medios intercambiables para el logro de un fin político. Si el Gobierno decidió sacar la llave de la paz, debería anunciar la decisión cuanto antes. Ninguna consideración estratégica justifica el sacrificio (calculado) de vidas humanas.

Finalmente cabe una advertencia obvia. Las Farc son una organización de franquicias más o menos independientes. Algunas de ellas, las más ricas, difícilmente abandonarán el negocio de la droga y el ejercicio de la violencia. “La paz es la victoria”, dijo el presidente Santos esta semana. Pero la realidad es mucho más complicada. Las expectativas de una negociación parecen haber multiplicado los ataques terroristas y un acuerdo con la guerrilla no implica necesariamente el fin de la violencia. La paz, conviene reconocerlo de antemano para no tener que disculpar ilusiones, tampoco traerá la anhelada victoria.

 

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Opiniones

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Builder

Dom, 08/26/2012 - 14:28
Muy bien. Excelente su análisis. Santos, representante de esa "rancia oligarquía colombiana" de la que hablaba Chávez, quien ahora es su nuevo mejor amigo, cree que una ley boba llamada "marco para la paz" es la llave para la paz, cuando le falta la chapa, la puerta y quien vaya a entrar por ella. Queremos una paz que sea una victoria para la sociedad colombiana y no un trofeo para la reelección de Santos y una entrega a los violentos.
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Tetricaloctus

Dom, 08/26/2012 - 13:47
En simpatía política del pueblo, las farc se dinamitan a sí mismas. El comandante Timochenko parece que se imagina bombardeando al Berlín nazi. Pero del otro lado, creen que la paz llegaría sin arreglar el problema con la mamma coca. Ilusión.
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Ubuesco Santisucio

Dom, 08/26/2012 - 11:17
Leo todos los domingos la columna de este señor, y es la primera vez que estoy de acuerdo con una frase dicha por él: "La indignación es centralista. Muy pocas veces llega hasta tan lejos." Pero en el resto de columna y de columnas, que venga el diablo y escoja.
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Parodi54

Dom, 08/26/2012 - 11:05
Hay que tener en cuenta que además de esta guerrlla, a la que se le supone tanto poder, existen otros actores que están interesados en la guerra (es un buen negocio, lo mismo que la droga). Hay que ver las demostraciones de poder de la "derecha extrema" al principio del gobierno de Santos con sus Bancrim a discreción de las órdenes que se emitan desde Twiter. Con una personalidad tan complicada como la denominada "colombiano" es una contradicción hablar de paz cuando hasta con los vecinos queremos guerra. Para estas vidas tan aburridas y monótonas que llevamos con sólo noticieros y novelas que nos reflejan, es necesaria una válvula de escape, contrlada por un loco como el paisita de Twiter.
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suesse

Dom, 08/26/2012 - 12:42
Bien dicho! El gran problema de fondo, y sobre el que poco se habla ( porque no es ni cómodo ni "patriótico" para muchos) es el carácter del "locombiano": nadie está dispuesto a "perder", a ceder, a siquiera, hablar con quien no quiere, no le gusta, no le hace lo que se quiere y como quiere, o no se acomoda a los gustos propios o de unos cuantos. Hablar, dialogar, debatir, discutir, aceptar conflictos, es algo que aquí, no existe. La bala, el sicario, el anónimo, el chantaje, el abuso, la amenaza, el insulto, la humillación... y por el otro lado, la resignación, la amarga aceptación de "y qué le vamos a hacer?", la acumulación de frustraciones, dolores, heridas heredadas, etc, lo único a que nos ha llevado es a eso: a querer acabar hasta con el vecino! Paz? Aqui? Vaya camino a recorrer!
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jaramo

Dom, 08/26/2012 - 10:45
"Es que están desesperados porque los hemos sacado de sus madrigueras y andan por ahí mostrando que están desesperados, que ya no pueden más, esperemos que la victoria nos de la paz": esos serán los términos de nuestros gobernantes y jefes militares de los próximos días. Y es que ahí tenemos unos soldaditos que necesitan de una platica para poder sobrevivir sin hambre en sus casas, que nos sirven de carne de cañón a los que condecoraremos con todos los honores de la retórica y cubriremos su féretro con banderas de Colombia para que se sigan haciendo matar, pura carne de cañón y nosotros seguimos en las mismas, opinando duro desde nuestros escritorios. y el presidente desde los micrófonos en los consejos para la prosperidad y desde el atril de la casa de Nariño.
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Gonzalvo

Dom, 08/26/2012 - 09:57
Excelente columna y análisis de la situación de orden público que enfrenta el país, aumentada por la actitud de un melifluo que solo piensa en hacer su historia personal y para el efecto recurre a subterfugios como negociar a escondidas y haciendo aprobar un marco jurídico que de impunidad a los terroristas; tarea condenada al fracaso ya que a los subversivos solo les interesa el poder , no compartir la torta.
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Eduardo Saenz Rovner.

Dom, 08/26/2012 - 09:45
En los años 90, Joe Tofts, encargado de la DEA en Colombia, dió una entrevista a Semana en la que señaló que no había mucho que hacer; según él, Colombia era una "narcodemocracia". En mi opinión, Tofts, que sabía de qué estaba hablando, se quedó corto en sus declaraciones. Por supuesto los guerrilleros de las FARC son unos salvajes y unos cínicos que no tienen problema en negociar con el crimen y el dolor, pero también lo son las élites colombianas (su contracara), apoyadas en el paramilitarismo y alimentadas por el flujo de los dineros del narcotráfico desde hace décadas. A finales de los años 70, Fabio Echeverri Correa, el entonces presidente de la ANDI, pidió que se legalizaran los dineros del narcotráfico para abaratar el crédito y poner a los narcos a pagar impuestos (lo cual bajaría las exigencias tributarias a los empresarios de "bien"). A ciencia y conciencia millones de colombianos votan por presidentes y congresistas corruptos, matones y apoyados por los narcoparamilitares. Así suene paradójico, si no es por la presión gringa Colombia sería una republiqueta aún más corrupta de lo que es. Y lo digo no solo como una opinión sino como resultado de mis investigaciones históricas en archivos colombianos y norteamericanos. Sé que mis artículos y libros, develando el accionar de las élites colombianas le molestan a los cortesanos del poder como Melo, Deas, etc., así como a los renegados de su pasado, estilo Kalmanovitz, pero ahí está la evidencia histórica. Ver, por ejemplo: (1) Entre Carlos Lehder y los vaqueros de la cocaína. La consolidación de las redes de narcotraficantes colombianos en Miami en los años 70, pp. 105-126: http://www.fce.unal.edu.co/index.php?option=com_content&task=view&id=1098&Itemid=251; (2) Estudio de caso de la diplomacia antinarcóticos entre Colombia y Estados Unidos (Gobierno de Alfonso López Michelsen, 1974-1978): http://www.fce.unal.edu.co/publicaciones/index.php?option=com_content&view=article&id=194:13-estudio-de-caso-de-la-diplomacia-antinarcoticos-entre-colombia-y-los-estados-unidos-gobierno-de-alfonso-lopez-michelsen-1974-1978&catid=41:documentos-eaecp-fce-cid&Itemid=55
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Eduardo Saenz Rovner.

Lun, 08/27/2012 - 08:22
Cuchuflo, estoy hablando del tema del narcotráfico. Colombia se volvió un país traqueto no por culpa de los gringos ni porque los colombianos se crean muy "verraquitos". Previamente y durante décadas, los colombianos (tanto en las elites como en las diferentes capas sociales) desarrollaron la trampa y el crimen como parte de su modus operandi. Durante la Violencia se mataron por el café cuando el precio del grano se disparó (los brasileños y centroamericanos no se mataron por eso). Incluso en el narcotráfico los colombianos se matan como moscas; en el pasado los chilenos, los ecuatorianos y los cubanos eran los "duros" y no se mataban entre ellos. Culpar a otros es muy fácil, tan fácil como mamar de la teta pública toda la vida, jubilarse e irse a la Tadeo (¿quizás su Alma Mater?)
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cuchuflo

Dom, 08/26/2012 - 23:01
Al parecer a Eduardo le falta por investigar la historia del soborno de las multinacionales gringas a las autoridades colombianas. Por ejemplo, lo invito a que conozca el nacimiento, auge y declive de la Flota Mercante Grancolombiana, para solo mencionarle un caso. Ignorar estas relaciones corruptas es lo que le permite a Eduardo afirmar "si no es por la presión gringa Colombia sería una republiqueta aún más corrupta de lo que es", cuando es por la influencia y presión gringa que Colombia es más corrupta sin esta presión. No obstante, el titánico esfuerzo investigativo de Eduardo merece un título honorífico de la Tadeo.
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suesse

Dom, 08/26/2012 - 14:43
Gracias por la recomendación, de nuevo. Y si, para corrupta, cínica, arrogante y descarada, nada como nuestra mal llamada "clase dirigente", sea de la rancia o de la recién llegada....en eso, usted tiene toda la razón. Ojalá siga aportando desde estos espacios al entendimiento de lo que durante décadas, se ha tratado solo de tapar para favorecer, sobre todo en las "urnas" a los mismos de siempre, que ahora se lavan las manos como siempre....
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Eduardo Saenz Rovner.

Dom, 08/26/2012 - 13:01
Suesse, por supuesto la política exterior norteamericana no se hace por simples "condicionantes éticos". Le recomiendo el trabajo de Carlos Escudé, un politólogo argentino, que habla del "imperialismo moral", especialmente en el gobierno de Jimmy Carter (el trabajo lo cito en mi segundo artículo). Lo que también es claro, en mi opinión, es la corrupción y cinismo en todos los niveles de la sociedad colombiana, las conductas similares de las élites y de quienes los combates (hasta cierto punto, caras de la misma moneda), y el espíritu cortesano de la supuesta "intelligentsia" colombiana, más interesada en la aprobación y las gracias de las élites (y en proteger su imagen y fechorías) que en cualquier otra cosa.
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suesse

Dom, 08/26/2012 - 12:52
Leeré, como siempre, sus publicaciones. Es hora de desmitificar la "bondad" de élites como las nuestras (y las de otros países), en un tema sobre el cual, no hay "buenos y malos" solamente, y solo ahora, es que algunos están aceptando que los males son de fondo, ya hacen parte del "ser colombiano" y que todo lo que se ha hecho hasta ahora,es distraer la atención de la gente del común, mientras los capitales así creados, siguen haciendo de las suyas con bienes, vidas y destinos. Pero hay que ver que los gringos tampoco han hecho lo que hacen por condicionantes "éticos" solamente: seguro que el haberse tragado a un Uribe en el poder no hubiera ocurrido de no haber existido un Chávez al lado....no sé, opino.
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sganarelle

Dom, 08/26/2012 - 09:37
El gran problema de Colombia es, ha sido y será siempre el mismo: querer solucionar los problemas de ochenta años en ocho días. Por eso en veinte, o treinta vamos a seguir hablando de lo mismo: guerrilla, narcotráfico, corrupción, etc. Así que, pierda cuidado, que lo que tiene su columna es futuro.
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ajim708569

Dom, 08/26/2012 - 09:33
Lo veo muy Uribista esto le va traer problemas con los Verdes y no estoy hablando del Nacional!
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Zaquita

Dom, 08/26/2012 - 09:28
Eso es lo que se oye entre las poblaciones directamente afectadas por los siniestros ataques de los bandoleros: Nos aprestamos a ver una andanada de actos criminales, dizque con el absurdo propósito de fortalecerse para cuando se llegue a la mesa de negociaciones!!! Ahí nos tienen los comunistas: abogando por la negociación en sus términos de violencia y desolación. Rogándole a los bandoleros que se sienten a negociar. Y arrinconando cada vez mas a las instituciones que nos deberían estar defendiendo. Presidente Santos: la paz es el arrinconamiento militar de los bandoleros!!!!!!!!!!!!!!
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arocam

Dom, 08/26/2012 - 08:51
La desigualdad, la injusticia, no es disculpa para la violencia ni debe serlo nunca. Ese es el refugio detrás del cual se ocultan los que quieren que la guerrilla cree el caos suficiente para tumbar al estado --y en 50 años que solo han resultado en un gran número de muertos y en su colaboración a crear la podredumbre mental de considerar justificable el homicidio en masa. Solo en las minas han caído más de 10.000 personas en los últimos años; 2.500 niños; ¿esto no es peor y más ruin que luchar democráticamente, con votos, y que ganar espacios en la opinión? Ahora dicen que la culpa es "de la guerra", no de los terroristas... Esta guerra va a durar mientras haya quien alabe y excuse impunemente el matar a otros como protesta máxima.
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andaje

Dom, 08/26/2012 - 08:12
Entonces no se pueden por ningun motivo explorar otras posibilidades para el pais por que siempre se sabe que va a suceder, lo que necesita el pais es dirigentes que tengan sentido de pertenencia por el y por su pueblo, que los contratos amañados como el del cerrejon no se puedan realizar solo con lobbys a ministros y funcionarios deshonestos, que las multinacionales paguen sus impuestos correctamente, que los entes de control funcionen sin partidos religiosos como sucede ahora.
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Lola cortes

Dom, 08/26/2012 - 06:44
En Colombia nunca va haber paz total, este es un país violento por idiosincrasia. Pero que se acabe con uno solo de los elementos generadores de violencia ya es mucho. Cómo estaríamos si tuviesemos al M-19, al cartel de Medellín, a las AUC de Mancuso, Jorge 40 y los Castaños,además, de las farc, el ELN y todas las bandas narcocriminales? Los assinatos han disminuído.
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Exiliado

Dom, 08/26/2012 - 02:32
Ni la paz es la victoria, ni se está cerca de victoria militar, ni conviene plantearlo como un asunto personal. En materia de desorden público ni Santos ni Uribe. Al primero no le interesa el orden público ni el público. El segundo no quiere admitir que el camino al cese al fuego, al restablecimiento de la autoridad, está minado por la desigualdad de la distribución de la riqueza. Los economistas en Bogotá saben que no podrá haber solución militar mientras no se mire sino la tasa de crecimiento y se olvide el coeficiente de distribución. Colombia es un país inmenso y de caracteristicas geográficas aptas para la lucha de los terroristas. Lo que debe hacer el columnista, desde la tranquilidad de la Universidad de los Andes, en vez de insinuar vuelta atrás, es mostrar la gran desigualdad.

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