Opinión |27 Ago 2012 - 8:01 am

Julián Cubillos

La educación prohibida

Por: Julián Cubillos

Es de celebrar que La educación prohibida, una película que pretende cuestionar el modelo educativo predominante, cuente ya con más de dos millones de visitas en YouTube, a tan solo quince días desde su estreno mundial; aun cuando eso no sea garantía alguna de su acierto.

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Es de celebrarlo, en tanto que la película (un documental argumentado y dramatizado) tiene la gran virtud de volver a poner sobre el tapete el inconformismo de niños y adolescentes en las aulas de clase –que no es menor, valga decirlo, entre los universitarios–. No por leer ese inconformismo como producto de la pereza, ‘propia’ de los jóvenes, va a dejar de existir y de constituir uno de los mayores obstáculos para la educación; uno que, en consecuencia, todo educador tendría el deber de contrarrestar.

Por eso también es digno de celebrar el cuestionamiento a las lógicas de la escuela moderna, presente de principio a fin en la producción. Esas lógicas que entendieron que ‘contrarrestar’ significaba reprimir o vigilar, para premiar o castigar; esas posturas conductistas fundamentadas en el miedo y que los docentes suelen asumir con facilismo. Nada gratuito que en los colegios aún exista la nefasta figura del ‘coordinador de disciplina’, camuflada, ahora, como ‘coordinador de convivencia’; esa misma que en la universidad vuelve a degradarse, por completo, a la figura del ‘profesor lambón’.

Es de celebrar que los realizadores defiendan, así, “el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje”. Desarrollo del que valga rescatar el difícil e irrenunciable reto de una educación cada vez más lúdica –que no requiere que el profesor se convierta en un payaso, que más bien implica poner en práctica las bondades pedagógicas de la compleja y seria noción de juego–.

No es de celebrar, sin embargo, que en la defensa de esa propuesta los realizadores pequen de unilaterales. Que su mayor esfuerzo argumentativo apunte a que debería ser el estudiante, no el educador, el que decidiera los contenidos dignos de aprender; que descuiden, así, el examen crítico de los requerimientos de semejante propuesta. Es cierto que en el modelo tradicional, bajo la enseñanza de contenidos jerarquizados, poco o nada pareciera importar la calidad, en tanto que persona, y la libre elección del estudiante. Pero una vez fuera de las instituciones educativas, él mismo tendrá que enfrentarse a un sistema en el que, quiéralo o no, tan solo valdrá lo que pueda demostrar mediante títulos; él mismo entenderá que el anhelado cambio del modelo educativo requeriría de un cambio del sistema en general. Nada menos que una utopía.
Tal vez sea preferible reflexionar, entonces, sobre otro de los inconformismos que también señala la película, que no solo es subsanable sino que, a su vez, podría mitigar el de los estudiantes: el inconformismo del profesor. Pues “El que sabe, sabe, y el que no, enseña”. Así reza el dicho popular. Uno que apunta a desacreditar la docencia, pero que, en esencia, también se dice de todas las profesiones que no producen resultados de una manera directa y lucrativa. Un dicho agudo e insultante, que por más desconcertante que pueda parecer, encierra una creencia generalizada, incluso, entre los mismos profesores. Profesores infelices. Profesores vergonzantes.

Una causa del subdesarrollo es que la educación no sea prioritaria para los gobiernos; una consecuencia, que la docencia sea una de las profesiones más desagradecidas en cuanto a proporción entre inversión y remuneración. No por eso, sin embargo, dejará de ser una de las más nobles y esforzadas. No por eso el subdesarrollo será menos una cuestión de mentalidad. En contraste con las tesis de la película, bien podría ser que ese cambio de mentalidad fuera mucho más importante que el del modelo educativo como tal.

Con todo, sigue siendo objeto de celebración que La educación prohibida se presente como un aprendizaje continuo y nada concluyente. Mucho más, dada su insistencia en la imposibilidad de educar cuando no se es feliz; esa sí, una verdadera educación prohibida.

Twitter: @Julian_Cubillos 

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alvaroposse

Lun, 09/24/2012 - 18:10
Perls, el mayor innovador en terapias psicológicas, era expulsado de todos los colegios en sus años de escolar. Un día encontró una escuela diferente. El rector lo recibió con estas palabras: "No temas mi pequeño. En esta escuela importan las personas más que los contenidos". La educación de hoy está diseñada para perpetuar la crisis de la sociedad... Si bien es cierto que se debe cambiar la educación, también la sociedad. Es evidente que no funciona bien y no lo hará porque el modelo no sirve, sobretodo en Colombia: uno de los países con las mayores desigualdades del mundo.
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Toribio

Lun, 08/27/2012 - 18:44
Este análisis nos lleva a pensar que lo primero que debiera hacerse es educar al educador, para que este pueda impartir educación e instrruir a otros a la medida de sus conocimientos. Y analizando que los presupuestos siempre están muy por debajo de otros como el de la guerra, jamás podremos salir del subdesarrollo, porque existen intereses en mantener una población ignorante que no se dé cuenta del acontecer de cada día, así, es manejable y fácil de esplotar que es lo que muchos apetecen para su propio beneficio.
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ibcaen

Lun, 08/27/2012 - 15:55
Mientras la educacion y la ciencia no se nos haga carne y pasion a cada uno de los seres humanos seguira siendo la cenicienta en los programas gubernamentales con honrosas excepciones. Buena parte de esa desidia se debe al accionar interesado de las clases dirigentes actuales. Mucho lagarto por ahi, mucha carreta y pocos presupuestos y acciones ejecutivas. Es vergonzoso lo invertido en Colombia en educacion, ciencia y tecnologia, muy por detras de paises de similares caracteristicas y muy pero muy atras de lo invertido por Brasil y Argentina. Asi no se detendra ni siquiera la sangria de gente capacitada que busca fuera lo que nuestras clases dirigentes no le brindan en casa. Ademas la exageracion con el tema de los "dotores" es lamentable, muchos profesionales dejan mucho que desear
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paisacoraje

Lun, 08/27/2012 - 10:57
Excelente artículo. Esta película La educación prohibida y el libro Summerhill de A. S. Neill deberían ser textos y lecturas de análisis, obligatorias en todas las instituciones pedagógicas, aquellas en las que se capacitan a los docentes.
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Motleydude

Lun, 08/27/2012 - 09:24
El modelo educativo es producto del Modelo Social, sin embargo al película propone un esquema de revolución a lo Freire "bottom to top" de abajo hacia arriba. el cual es el orden más lógico aunque mas dispendioso de cambiar algo establecido.

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