Opinión |27 Ago 2012 - 11:00 pm

Rodrigo Uprimny

¿Perdió el juicio la Corte Suprema?

Por: Rodrigo Uprimny

El anuncio de denuncia de la Sala Penal de la Corte Suprema contra la periodista Cecilia Orozco por una columna de opinión es una peligrosa forma de censura y un atentado grave a la libertad de expresión.

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    http://www.is.gd/8NsJOq
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La columna critica el relevo del magistrado auxiliar Iván Velázquez como coordinador de la investigación de la parapolítica, sin que la Sala Penal explicara claramente las razones del cambio. Orozco califica igualmente a los magistrados de la Sala de clientelizados, burocratizados y lagartizados.

Es pues una columna dura. Pero plantea un interrogante importante sobre un asunto de relevancia pública. Si desde que se inició la investigación de la parapolítica nunca se había sustituido a Velázquez como coordinador, ¿no es justo que los colombianos sepamos las razones de ese cambio, que dista de ser rutinario y podría afectar el curso de esos procesos?

Uno puede compartir o no el análisis o el lenguaje de Orozco en este asunto, que es opinable. Pero por esa razón su escrito no puede ser objeto de investigación penal: porque es un ejercicio de la libertad de crítica en temas opinables.

No hay en la columna ninguna imputación de un hecho deshonroso o de un delito a los magistrados, sino a lo sumo expresiones fuertes, que algunos podrían considerar insultantes. Pero eso nunca ha sido, conforme a la propia jurisprudencia de la Corte Suprema, injuria o calumnia, cuya existencia requiere que se atribuya a alguien un hecho específico delictivo o deshonroso.

Pero además, toda democracia tiene que proteger la libertad de expresión y amparar no sólo los discursos inofensivos o que agradan, sino también, y especialmente, aquellos que chocan o irritan. En particular, debe preservarse la posibilidad de que los ciudadanos y la prensa puedan criticar severamente a los funcionarios, pues ese control al ejercicio del poder está en el corazón de la democracia. Quien asuma un cargo público acepta entonces someterse al escrutinio severo, incluso burlón y exagerado, de la ciudadanía y de los periodistas. Y eso incluye a los jueces, pues la independencia judicial no los exime de la crítica ciudadana.

La jurisprudencia constante de las más importantes cortes de derechos humanos, como el Tribunal Europeo (Caso Lingens), o la Corte Interamericana (Caso Kimmel), han reiterado esos criterios. Y lo mismo han hecho los mejores tribunales constitucionales, como nuestra Corte Constitucional, por ejemplo en la Sentencia C-010 de 2000 o la Relatoría Interamericana sobre Libertad de Expresión.

El uso del derecho penal para reprimir cualquier discurso debe entonces ser absolutamente excepcional, sobre todo si son críticas a funcionarios por asuntos de interés general. Debe estar reservado a situaciones extremas, como las incitaciones claras y directas a la violencia, como lo reiteró claramente la sentencia de este año del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Otegi Mondragón contra España.

La Sala Penal tenía todo el derecho de controvertir públicamente la columna, pero sin recurrir a una denuncia penal. Además, siendo la Corte Suprema el tribunal de casación y el superior funcional de los jueces penales, esa denuncia tendría un terrible impacto sobre la libertad de expresión, pues no sólo afectaría el juzgamiento imparcial de esos casos, sino que prejuzgaría negativamente los criterios jurisprudenciales de la Sala en materia de injuria y calumnia.

Esta intolerancia de la Sala Penal frente a las críticas es desafortunadamente semejante a la posición de otros funcionarios, como el procurador o el alcalde Petro, como lo mostré en una columna reciente. ¿Sería mucho pedir que todos reconsideraran su actitud y prefirieran “tener correa” frente a las críticas, en vez de comportarse como Correa, el presidente ecuatoriano, que no es el mejor ejemplo de respeto a la libertad de expresión?

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Alberto V. Velasquez

Mie, 08/29/2012 - 01:09
No caben muchas dudas acerca del valor civil de Cecilia Orozco. Tampoco es ya materia de duda un viejo síndrome de las mentes que reclaman buen trato cuando el suyo propio -a la luz de los hechos- carece de autoridad moral. Un ejemplo al canto: cierto expresidente habla de dignidad nacional cuando se refiere a determinados asuntos que comprometen la subrepticia influencia de un vecino país en asuntos nuestros:"La dignidad afrentada no puede venderse por un plato de lentejas... no son las conveniencias de las relaciones comerciales las que nos llevarán a olvidar la ofensa, por lo tanto quedan suspendidas nuestras relaciones diplomáticas... que por demás nunca se rebajarán a la farsa de una diplomacia cosmética". Todo un discurso de dignidad. De la dignidad al servicio de otros intreses su-
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Alberto V. Velasquez

Mie, 08/29/2012 - 01:27
periores. Los del líder. No sólo porque la política en su prístina manifestación (real politike) funciona realmente al revés: lo económico suele prevalecer sobre las adjetivaciones relacionadas con el honor patriotico; sino porque puestos a justificar en público los móviles de sus actos, el líder, el burócrata, el poderoso empresario suelta todo este sublime chorro de babas que la voz impostada y el hieratismo de las formas y los modales busca mostrar como poderosas razones. Si bien esta proclividad identifica al típico manzanillo que tiene éxito y desde su cargo público impone el pueblo raso la mezquina concepción de su pequeño despotismo, el hecho de que el 'sentimiento de dignidad mancillada' provenga de quien debe ser filósofo (el Juez) nos avisa lo dicho por Cecilia: se burocratizaron
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josa

Mar, 08/28/2012 - 18:44
Lo que pasa es que la verdad en la cara, y en público, duele, cuando a uno le cantan una realidad que nos hace ver la realidad pero que no nos gusta, nos duele duro, a la CSJ le ha dolido que la critiquen por la salida de la jefeatura de investigadores de la parapolítica, al magistrado ivan velásquez, que en verdad siempre se la jugó para esclarecer los nexos de los congrasistas, dándole en la cabeza a los miembros de la triste aplanadora uribestial, soportando de toda clase de complots desde la casa de nari, porqué q este gran investigador es sacado por la puerta trasera, a sabiendas que no tiene reemplazo de su misma clase?, desde luego que se ha politizado la CSJ, se ha cumplido el viejo deseo del sapo uribe de ver lejos de esas investigaciones a ivan velásques, había puesto la carne
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josa

Mar, 08/28/2012 - 18:47
en el azador y desde luego que el tiempo pasó, pero lo logró...ah! parece ser que la CSJ ahora es del bolsillo del rezandero ordóñeze de la procuraduría del sapo uribe, o mejor, del bolsillo uribestial......
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Joselin2

Mar, 08/28/2012 - 17:59
Así es... Es que no se puede exigir libertad de expresión a un correa, uribe o chavez, si la rama judicial y las altas cortes que supuestamente nos la garantizan terminan anulandola... Además lo que critican ese par de señoras para muchos es un triste y desafortunada realidad..
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papanaye

Mar, 08/28/2012 - 13:04
Apesar de haber reculado en sus pretensiones penales, no deja de ser preocupante que a la suprema corte se le haya "chispoteado" este disparate asi sin mas..... todo lo contrario, esto confirma lo que las periodistas suguieren y dejan entre dicho la majestad del tribunal, sus actuales magistrados, sus antecedentes y por sobre todo las delicadas decisiones que deben tomar. Para la muestra........... el recurso de casacion en el caso Plazas Verga. En lo del coordinador en las investigaciones por parapolitica...... uno no cambia su juego cuando esta ganando....!
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Amonoi

Mar, 08/28/2012 - 11:11
Me parece sobresaliente en este caso mencionar la actitud de la brillante Señora Kirchner, quién (para el caso kimel) impulsó la modificación al código penal argentino, eliminando la posibilidad de que las opiniones o expresiones sobre asuntos de interés público configuren calumnia o injuria.
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EMRD

Mar, 08/28/2012 - 11:08
Valga agregar, que Cecilia Orozco y María Jimena Duzan, solo recogieron lo que un sector crítico y pensante del país piensa, con las mismas expresiones de la calle y de la tertulia sincera. Si fuera por expresiones inapropiadas, el primero que debió ser denunciado fue el expresidente (el mismo que mandó arreglar la constitución para ser re-elegido); todo un opresidente propinando insultos y maltrato a connacionales y extranjeros. Ese sí es una verguenza. Bien Cecilia y María Jimena, por su honestidad y compromiso con la verdad, la justicia, los derechos humanos, los derechos de todos y todas.
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patriota verraco

Mar, 08/28/2012 - 07:44
TODO DIFAMADOR- CALUMNIADOR DEBE IR DERECHO A LA CARCEL Y EN EL CASO DE LA CERDILIA Y LA DUZAN EL CASO TIENE UN AGRAVANTE PUES POR TENER ESPACIOS DE DIVULGACION MASIVA EL DAÑO QUE HACEN ES MAYOR, POR TANTO QUE LAS JUZGUEN Y CONDENEN DE MANERA EJEMPLAR PARA QUE CUALQUIER SEUDO-PERIODISTA SE LO PIENSE BIEN ANTES DE DESINFORMAR Y ACABAR CON LA HONRA DE LAS PERSONAS.
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Contradictor

Mar, 08/28/2012 - 11:41
Patriota Verraco teme perder lo que nunca ha tenido.
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gente común

Mar, 08/28/2012 - 08:03
Vaya modo acallar al contrario. Cuando un periodista hace una afirmación, le pone su firma. Así esté equivocado, su nombre, su prestigio y su integridad están en juego. Por el contrario, es de admirar su valor y capacidad para descorrer el velo del engaño y para dilucidar la verdad. Otra cosa es la campaña orquestada de falsos testigos que se han dado en blandir a diestra y siniestra las oscuras fuerzas que asidas al aparato del Estado confabulan para generar confusión, engaño, calumnia e intimidación. Y que otros, simulando ser espectadores imparciales pretenden desconocer y avivan el odio, ignoran las denuncias y se recrean en un fanatismo enceguecedor y recalcitrante.
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gente común

Mar, 08/28/2012 - 04:26
Coincido plenamente con su enfoque excepto cuando pretende con el juego de palabras finales a manera de gracejo, involucrar a Correa, minimizándolo como intolerancia, sin detallar las causas que motivaron su denuncia, que por inculpaciones de un artículo de prensa respaldado por los dueños del Medio explícitamente lo involucraban en el asesinato de huelguistas como gestor intelectual de los crímenes. De otra parte, es bueno igualmente abrir el debate,no para acallar, sino por el contrario, para evidenciar lo que subyace detrás de toda crítica que en ocasiones raya en la obsesiva inquina y no es copia del fiel de la balanza que presume. Admiro a Cecilia Orozco, no obstante discrepo radicalmente de algunas de sus posturas críticas por considerarlas que antepone su antipatía a la objetividad.

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