Opinión |31 Ago 2012 - 11:14 pm

Mauricio García Villegas

Nuestras dos guerras

Por: Mauricio García Villegas

En Colombia no hay una sino dos guerras: la primera se libra contra la subversión y la segunda contra las drogas ilícitas. Los promotores de esas dos guerras, aunque se empeñan en seguir peleando, han fracasado.

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La guerrilla no ha conseguido que este país sea más justo; al contrario: al engendrar la reacción violenta de la extrema derecha ha producido el efecto inverso: contrarreforma agraria, demonización de la protesta, etc. El Estado, por su parte, en su guerra contra las drogas ilegales ha malgastado una buena parte del presupuesto nacional tratando de derrotar a un enemigo que se fortalece en la medida en que lo atacan: a mayor represión, más rentable el negocio ilícito, más violencia y menos institucionalidad.

Ambas guerras están sustentadas en ideologías perversas. La primera, en un marxismo-leninismo criollo y obsoleto, y la segunda, en una defensa moralista y autoritaria de la integridad social, adoptada hace cincuenta años por lo más vetusto de la sociedad gringa. De nada sirve que en ambas ideologías haya ideales altruistas cuando, en la práctica, causan tanto dolor, miseria y destrucción. El valor de una idea no sólo se debe juzgar por su contenido sino también por los efectos que tiene en la vida social, y en estos dos casos los efectos son desastrosos.

Ante el fracaso de estas ideologías, los actores que las promueven se han ido desdibujando: el Estado dice atacar a sus dos enemigos por igual, pero muchas veces, y sobre todo en la periferia, se alía con uno de ellos, a veces para vencer al otro, a veces por simple corrupción. La guerrilla dice obedecer a ideales revolucionarios, pero de tanto negociar con la mafia terminó adoptando sus métodos y su cinismo. Los Estados Unidos, otro actor central en estas guerras, dice querer acabar con el consumo de drogas pero, al prohibirlas, lo que hace es propiciar la creación de mafias poderosas en Colombia para luego, cuando sus capos han hecho desastres aquí, extraditarlos a su país y negociar con ellos. Así, el país del norte no sólo fracasa en su objetivo de acabar con las drogas ilícitas sino que, de paso, contribuye al descalabro social e institucional que él mismo propicia por fuera de sus fronteras.

Colombia tiene que lograr la paz en ambas guerras. Con la guerrilla se necesita un acuerdo de paz. Ojalá sea posible. Para la otra guerra, la del narco (una guerra moral y sui generis, pero con efectos materiales devastadores, como los de cualquier otra guerra), no se necesita ninguna negociación; basta con una ley que legalice y reglamente la producción y el uso de las drogas ilegales, tal como ocurre con el alcohol o el cigarrillo. Pero esa ley no se puede expedir sin antes obtener dos cosas que son difíciles de alcanzar: primero, un consenso social acerca de la inutilidad y de la inmoralidad de esta guerra, y segundo, el desmonte, por razones de dignidad nacional (Colombia tiene los títulos para hacerlo) de la prohibición en el ámbito internacional. Ese desmonte es la paz que necesitamos.

Albert Einstein decía que no hay muestra de locura más clara que hacer siempre lo mismo y esperar cada vez un resultado diferente. Hace varias décadas que intentamos ganar estas dos guerras haciendo lo mismo, por medio de las armas y sin éxito. No tengo dudas de que algún día conseguiremos acabar con estos dos conflictos absurdos. La pregunta es cuándo. Y ese cuándo no sólo se mide por los días que faltan, sino por la cantidad de muertes, de corrupción y de violencia que tendremos que padecer antes de tomar la decisión de no seguir haciendo lo mismo.

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Opiniones

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elmonpa

Sab, 09/01/2012 - 22:20
la contrareforma y la demonización en la protesta siempre ha existado haya o no haya guerrilla; precisamente el estado siempre dice que en los movimientos o en las manifestaciones sociales justas hay guerrilla.La contrareforma agraria se hizo despues de la reforma agraria de Lopez viejo y fué causante de la vioilencia del 50.Todo eso lo sabe el columnista mauricio gercia por eso se me hace extrño que escriba todo lo contrario.En el narcotrafico está implicado el estado pues los narcotraficantes son los paramilitares como su nombre lo indica son grupos que ayudan a los militares y en esta ultima vemos casos como el general santoyo y muchos militares mas.La solución es la legalización de la droga como lo plantea Garcia
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Gonzalvo

Sab, 09/01/2012 - 17:42
Que ingenuidad,tal vez mejor estupidez la de este columnista,decir que el remedio para la guerra contra el narcotráfico es simplemente legalizar la producción y distribución y por ende el consumo de las drogas, como si la guerra per se fuera el problema ,es pasar por alto por alto que el meollo está en las nefastas consecuencias del consumo de esta, como la criminalidad, la destrucción de hogares y personas y los crecientes costos en salud para atender estos enfermos; el cigarrilo y el alcohol, han sido siempre legales en Colombia y los adictos en lugar de disminuir han ido aumentando año tras año, lo mismo que sus desastrosas consecuencias; señor columnista aterrice la solución no es dejar de atacar la distribución y el consumo, sino políticas de prevención desde el hogar y la escuela.
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sabueso

Sab, 09/01/2012 - 15:53
excelente columna y mejor el rmat profe
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carisma

Sab, 09/01/2012 - 12:48
Lee uno un montón de vulgaridades que se pregunta uno: ¿Esta gente donde estudió?
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leftright

Sab, 09/01/2012 - 11:46
Eso lo que hablo un ejemplo patetico de putas,leguleyos y bandidos silvestres es el parasito rojo rojito de ''contradictor'' mas conocido como el RECONTRAHP.,engendrado por un prostituta de pueblo y un guerrillo de los que nacen silvestres,en un prostibulo de un bar de mala muerte,sobre una mesa raida de billarpull,a la luz tenue de un bombillo rojo y una vela,al calor de un ron adulterado,y al son de un scratch de un disco de 33 de tango.
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jaramo

Sab, 09/01/2012 - 10:32
Estoy convencido de que la guerra contra el narcotráfico, -porque en realidad la guerra de frente no parece ser contra las drogas-, y la guerra contra el terrorismo mundial son dos creaciones de la más genuina identidad gringa para poder meterse en cualquier parte del mundo bajo el pretexto de una lucha contra enemigos comunes, etc. etc. etc. y mantener así su dominio militar en el mundo entero. El presidente Piñera decía el otro día que las drogas habían traido consigo muchos muertos y no se la podía legalizar como en Uruguay: no han hecho las cuentas de los muertos por droga pero sí se tienen numeros de la cantidad de muertos a plomo por la lucha contra el narcotráfico. No es la droga la que mata, es el plomo de los narcotraficantes y de la policía. Pensemos, pensemos...
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leftright

Sab, 09/01/2012 - 09:00
como Buen mamerto puro blablabla,''nuestras dos guerras'' como si algun dia las hubiera peleado, ,los unicos que han peleado esas dos guerras son los soldados y policias,nunca el estamento civil, como sociedad,y todos los poderes publicos jamas han acompaniado al las fuerzas armadas en la lucha contra los bandidos y las drogas como este payaso,desde hace 50 anios las han dejado solas peleando esas guerras,y por no acompaniarlas nunca colombia ha podido salir del problema,aunque es el unico pais del mundo que ha vencido a los bandidos aplasto a sangrenegra y nacio tirofijo mato a tirofijo y nacio pablescobar,acabo con PABLOESCOBAR/ M19/EPL/ELN/ y nacio las farc,aplasto las farc y vendra otros,ESTE ES UN PUEBLO DE BANDIDOS PUTAS Y BORRACHOS SIN LEY QUE NACEN SILVESTRES.
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jaramo

Sab, 09/01/2012 - 10:40
y también el ejército y la plicía crearon tipos como Rito Alejo y como Santoyo. Es eso lo que más daño hace: que los encargados de la seguridad y la protección de los ciudadanos sean los que les pongan alfombras rojas a los mafiosos para que se metan dentro de los directivos, ya sean ejecutivos, legisladores o judiciales, dentro del estado. Esos son los mayores enemigos de la sociedad, esos que están pidiendo fueros y justicia penal militar especial, se le corren a la justicia ordinaria y acabaron las cortes marciales que defendían el honor militar. Esos son los verdaderos enemigos de la sociedad, los que intoducen a la mafia a que gobiernen el país, legislen e impartan justicia: volvamos a las cortes marciales y luchemos por el honor militar y la gallardía en la guerra.
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Contradictor

Sab, 09/01/2012 - 10:35
Este bobo hijueputa seguramente vive en Saturno y no se ha dado cuenta de lo que pasa en >>Colombia.
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REFORMADOR2011

Sab, 09/01/2012 - 08:53
... felicitaciones Dr García, esta columna es digna de enmarcar... LEGALIZAR es la clave para solucionar el flagelo de la droga... y, ELIMINAR y DISMINUIR corrupción y burocracia, las medidas iniciales para mejorar la competitividad de nuestro país..
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mejiarafa

Sab, 09/01/2012 - 08:17
Sin las rodilleras Uribe nos habríamos ahorrado mucha sangre e indignidad: Todo un león con el débil (grrrr) pero con los gringos... todo un gatito (miau!!)
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sofia fuentes

Sab, 09/01/2012 - 08:01
Totalmente de acuerdo. Penoso que sea la misma sociedad quien avale estas dos guerras, repitiendo que es lo más conveniente. La guerra contra la guerrilla y el narcotrafico atraso, injusticia, corrupción deja, y nos pone en una situación falsa, cobijando los graves problemas que nos aquejan. Un acuerdo de paz, firmado con las guerrillas, por si solo no servirá de mucho, sino es acompañado por una sociedad exigente de que se respete el acuerdo que se firme y no la torpedeen los mismos de siempre, que no son la mayoría de colombianos. No es sino ver como han reaccionado, los reaccionarios de siempre, oponiéndose. Con la finalidad de que no conozcamos su activa intervención en tantos hechos de sangre y corrupción y no los despojemos de sus mal habidos bienes. Defendamos la paz, maestro.
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-shemp-bmx

Sab, 09/01/2012 - 07:46
Yo me pregunto: El columnista propone la legalización de las drogas en suelo colombiano ¿De qué sirve mientras sea ilegal en el gigantesco mercado que es Estados Unidos? Sólo para alimentar otros ejércitos en Colombia que se quieran tomar el estado y con él el control del mercado de las drogas así como para que Estados Unidos siga promoviendo políticas antidrogas en el resto del mundo, dejando aislada a Colombia. La globalización ya se dio hace rato (siglos diría yo) y hay gente empeñada en revertir ese proceso.
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paisacoraje

Sab, 09/01/2012 - 08:13
Bueno, si Estados Unidos no la legaliza, allá ellos. Controlar el ingreso y consumo de drogas entre sus pobladores será su prohlema. De otra parte, no creo que se dé el aislamiento. Al contrario, posiblemente lo que las naciones esperan es señales en dirección a la legalización y con un país latinoamericano que dé ese primer paso, que bien podría ser Colombia, en cadena muchos otros seguirán su ejemplo.
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GMasRoca

Sab, 09/01/2012 - 08:00
Obviamente la condición "sine qua non" de una eventual legalización es que sea en toda la línea del negocio: Desde la producción, pasando por el transporte, hasta su distribución final. (El columnista nombra esta condición en el penúltimo párrafo). Cualquier otra cosa, no permitiría legalizar el mercado, ni mucho menos controlarlo. Eso es precisamente lo que hace utópica la legalización. Porque a los políticos de los países consumidores no les interesa "quemarse" con la iniciativa y, además, hay "poderosos" que no solamente usufructúan de este negocio, sino que además de otros derivados del mismo y de la "lucha contra las drogas": insumos, armas, lavado de dinero, etc..
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GMasRoca

Sab, 09/01/2012 - 07:15
Excelente columna. Le agregaría que si se terminara primero la guerra contra las drogas (legalizando y controlando su producción y distribución), se acabaría el mayor renglón de financiación de la guerrilla. Hay muchísimas más razones para la legalización de las drogas, como evitar envenenamientos entre consumidores al controlar la calidad; obtener recursos de sus impuestos para financiar programas de prevención y curación de los adictos y para sustitución de cultivos en el lado de los productores.
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Boyancio

Sab, 09/01/2012 - 03:48
Ve, individuo, se te quedó por fuera el detalle de la falta de autonomía de las regiones, punto clave para llegar a un desarme de partituras democráticas en toda negociación que se enrespete. ¿¿Sabes cómo es la cosa?
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LUCASUESC

Sab, 09/01/2012 - 01:18
Mientras los gobiernos no entiendan que la represión solo aumenta la curiosidad en los jóvenes y los lleva a experiementar con drogas y a sentirse ya mayores haciendo diabluras. Siempre la juventud ha caminado en ese sendero de la aventura, de hacer lo prohíbido, eso los estimula mucho más y el Estado les hace el juego mediante la prohibición. No hay día en que no se vean mas borrachos que en una ley seca como parte de la aventura y el éxtasis que a muchos los hace sentirse mas machos o mas hombres. En cuanto a la guerra, tratándose de la misma raza que nos libertó del yugo español, una raza brava y pujante, en un país donde la justicia no opera mayor cosa, casi nada, que ya no cabe la gente en las cárceles porque muchos se ven forzados a delinquir para salir de la pobreza................
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Sebastián Felipe

Sab, 09/01/2012 - 01:15
(1) Debió poner coma antes de la preposición adversativa "sino" y después de "subervsión", y no tildar el adverbio "solo", entre otros yerros ortográficos. (2) Colombia tiene más de dos guerras; inclusive, son más remotas las guerras contra la corrupción y la criminalidad común, en este orden. (3) Debió escribir "País", con mayúscula. (4...) No debió usar un adjetivo masculino para mezclar nombres masculinos y femeninos en la frase "tanto dolor, miseria y destrucción". Y marros más.
Opinión por:

TorresArboledas

Sab, 09/01/2012 - 00:42
De acuerdo, completamente de acuerdo!

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