Opinión |1 Sep 2012 - 11:00 pm

William Ospina

Paz con imaginación

Por: William Ospina

LAS GUERRAS SUCESIVAS HAN SIDO en Colombia el obstáculo para acceder a la modernidad. Nuestro desafío actual es ser capaces de inventar el futuro.

A lo largo del siglo veinte padecimos las consecuencias de esa guerra de tres años que se llamó “la guerra de los Mil Días”. A otra guerra de mediados de siglo, que duró quince años, para no llamarla “la guerra de los Cinco mil días”, le dimos el nombre genérico de La Violencia. ¿Qué nombre le daremos a la guerra actual entre el Estado y las guerrillas, que ha enlutado los hogares colombianos durante cincuenta años y que nos dolería llamar “la guerra de los 18 mil días”?

Ya se oye decir que las negociaciones de paz deben ser rápidas, que hay mucho peligro en un diálogo que se prolongue demasiado, y es verdad que todos necesitamos que los acuerdos lleguen pronto: a nadie le agradan largos períodos de incertidumbre. Pero conviene estar vacunados contra la impaciencia. Una guerra de 18 mil días, que ha cobrado jornada tras jornada su cuota de muertos, zozobra y angustia, y su tajada del presupuesto de todos, no sólo debe ser acabada, sino que su final debe conjurar el peligro del rebrote de guerras semejantes. Tan fundamental como la entrega de las armas es desarmar los espíritus, y para ello los combatientes tienen que encontrar un destino digno y útil en la sociedad.

Conviene conocer el caldo de cultivo del que brotaron guerrilleros durante cincuenta años. Y los que piensan con el deseo que una guerra se deshace por decreto o mediante un conjuro, deben recordar que una sociedad reconciliada requiere verdadera democracia, una cultura del respeto y de la dignidad. La mirada del inquisidor sólo ve herejes, pero la mirada del estadista debe estudiar los males y descubrir sus causas. Varias generaciones de campesinos se vieron arrojadas a la violencia gracias a una política que no sólo impidió el desarrollo agrícola familiar, sino que negó al campesino su lugar como parte digna y activa de la sociedad.

Se entiende que en países donde hay estaciones de climas extremos la humanidad prefiera hacinarse en ciudades y convierta la ciudad en un símbolo de comodidad y progreso. En nuestro país de climas benévolos y paisajes magníficos lo que expulsó a los campesinos no fueron los climas, sino la violencia. Somos el país que perdió la confianza; el viejo sueño de que los pescadores puedan pescar de noche requiere un alto esfuerzo de integración, de redescubrimiento del territorio, de dignificación de la vida en todos los niveles.

¿Cuál es el secreto de un campo sin violencia? El mero reparto de parcelas sin recursos como se predicaba en otro tiempo no parece tener lugar en tiempos como estos. Pero la integración de la economía familiar y de cooperativas campesinas a un modelo económico más amplio, teniendo en cuenta la protección de la naturaleza, el valor de la agricultura orgánica, la hospitalidad con el mundo, tiene un gran futuro. El campesino necesita prosperidad e integración, porque el campo aislado y lleno de carencias fue desde tiempos bíblicos un semillero de discordias. Muchos piensan que la presencia del Estado consiste principalmente en cuarteles y batallones, pero esa presencia necesaria se resuelve también en vías adecuadas para acceder a los mercados, educación, salud, y una cultura donde la memoria y los lenguajes compartidos, el respeto por el trabajo y los oficios, sean componentes orgullosos de la nación.

Colombia tendría condiciones inmejorables para convertirse en epicentro del llamado turismo ecológico, en un destino para quienes buscan la sencillez de la naturaleza, la alimentación orgánica, la naturalidad del vivir. Nada de eso es posible con violencia, pero tampoco lo será sin el fortalecimiento de un relato nacional del que todos se sepan partícipes y voceros.

Por su complejidad, por su riqueza, incluso por las dificultades que hemos vivido, el paisaje colombiano no se ha convertido en el desierto en que aceleradamente se está convirtiendo al planeta. Deberíamos ser capaces de ver el potencial de bienestar que una naturaleza que no ha sido arrasada tiene en este planeta sometido a tantas amenazas. Cuántos observadores de pájaros, como el novelista norteamericano Jonathan Franzen, no querrían venir a Colombia, si no fuera por la mala fama de nuestros campos, por la atmósfera de nuestras violencias, que hacen que millones de personas honorables carguen con el estigma de la barbarie y de la guerra.

Es verdad amarga que mientras no llegue la legalización de las drogas seguiremos bajo la sombra del narcotráfico, el principal beneficiario de la guerra, pero un país que no tenga que desgastarse en un conflicto de décadas será capaz de responder mejor a ese desafío.

Después de ver frustrado todo proceso de industrialización, y de ver sacrificada la posibilidad de una agricultura digna de estos suelos y estos climas, los gobiernos suelen resignarse a dar marcha atrás. Después de que pasamos todo el siglo XX en la edad media, esa región de la historia donde cada señor tiene su ejército, ahora nos han devuelto a la economía extractiva del siglo XVI.

La única manera de corregir esos largos males es atrevernos a descubrir qué potencial representa el tener todavía una naturaleza tan rica, en un mundo donde el agua escasea y las selvas y los bosques se extinguen. Descubrir cómo podemos disfrutar del país sin destruirlo. Pensar con imaginación y con clarividencia cómo tendría que ser una sociedad de mediados del siglo XXI.

  • William Ospina | Elespectador.com

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Opiniones

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Boyancio

Jue, 09/06/2012 - 03:20
Ganas de escribor papurreta fuera del caldero; pues en la mesa de diálogos, sea en Cuba, NOruega, o Casa del CArajo, por primera vez en muchos años..¡al fin! seremos escuchados, de tú a tú, los que del campo vivimos en concordancia con la naturaleza, la inundación y la miseria comprimida..ajá, le llegó la hora a la majá... eso si es hablar a lo bien sabroso..namá.
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Lazaron

Mar, 09/04/2012 - 12:06
EL CONFLICTO HA SIDO ENORME, CASI TAN ENORME COMO LA INGENUIDAD DEL COLUMNISTA.
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ccdc

Dom, 09/02/2012 - 18:46
Sería posible acordar un proyecto de nación. De hecho, eso intentó la constitución del 91. Pero, ¿como podremos superar a los adalides de la desigualdad?. Como conseguir igualdad de oportunidades?
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leftright

Dom, 09/02/2012 - 19:05
preparandose y capacitandose,
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Desarraigado2007

Dom, 09/02/2012 - 17:41
Invita a superar la prolongada sucesión de guerras, para entrar a la modernidad. Bien pero... pero ¿qué es la modernidad? o ¿cuál es su sueño de modernidad? Y Sobre el paisaje Colombiano, o mejor sobre los paisajes, dice que no se han convertido en desierto como si viene sucediendo en el planeta...¿Oportunidad para el eco turismo? No se engañe ni engañe con cantos de sirena. Es falso. Dese un paseo por territorios de vertiente medio cálida donde se cultivó el café arábigo bajo el bosque tropical y en medio de lo biodiversidad. O vaya donde había cacao, bajo los samanes..., ¿haber qué encuentra? Abra los ojos y llore al ver potreros y potreros por todas partes y compruebe si existen quebradas, ranas, aves,... Veamos la realidad. Los micro y macrosistemas debemos es reconstruirlos.
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leftright

Dom, 09/02/2012 - 12:41
Es decir que el analisis y con una causa comun de una guerra generalizada por 18mil dias ,no es correcta como dice el escribidor,pues los fenomenos que impulsaron la guerra a lo largo de los 18mil dias que habla, son distintos y alentada por multiples factores ,si bien es claro que entre 1964 a 1984 a los bandoleros disfrazados de ''guerrilleros romanticos''tambien atacaban indiscriminadamente a pobres y classe media,ni hablar a los escasos ricos;y esa parodia se les desdibuja cuando de 1964 a 2004 de narcoguerrilleros se vuelven narcoterroristas simplemente,y en la ultima decada son aplastados y diezmados y en en 2003 la inefable CSJ los gradua de "combatienes altruistas que luchan por una colombia nueva""algo mas ''terroristas buenos''y Santos de'' combatientes de una causa justa'?
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leftright

Dom, 09/02/2012 - 13:00
la segunda fecha es 1984 al 2004 que de narcoguerrilleros se vuelven narcoterroristas,,narcoterroristias que la inefable CSJ y Juanmamerto los graduan hoy, de combatientes legales de una causa justa,algo que nunca fueron,pues fueron simples despiadados bandoleros multimillonarios que se apropiaron de tierras y fortunas de honorables e inocentes colombianos,pobres y clase media,que no tenian ejercitos que los defendieran ,pues los verdaderos ricos todos viven en el exterior y sus fortunas estan blindadas por el mismo gobierno que a travez de los 18mil dias nunca atacaron,nunca quisieron tumbar,simplemente veian pasar y atacaron solo a la NACION,increiblemente como dijo un capo narcoterrorista de las FARC,el unico gobierno que los jodio fue el de URIBE cuando lo REELIGIERON.
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leftright

Dom, 09/02/2012 - 12:06
Para nadie es un secreto que los guerrilleros liberales enmontados para evitar el ataque y exterminio de los pajaros conservadores,se volvieron bandoleros salvajes que atacaban indiscrimnadamente liberales y conservadores le tiraban a todo el mundo de lo que pudieran sacar ventaja y apropiarse(tierras,fortunas,etc),son los mismos bandolleros que evitaron la paz ofrecida por Rojas Pinilla,los mismos bandoleros liberales que por 10 anios azotaron a colombia epoca conocida como'' la violencia'',en 1964 muy convenientemente se vuelven comunistas para poder legalizar sus crimenes. y empiezan los 18mil dias que habla el escribidor.
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leftright

Dom, 09/02/2012 - 12:21
A tirofijo y sus sicarios les paso lo mismo que a pabloecobar y sus sicarios,tenian mas de un frente distintos de guerra,durante 1964 a 1984 20 anios los bandoleros de tirofijo se disfrazaron de guerriilleros financiados por el comunismo internal que se manejaban desde Cuba,pero la crisis empieza y le son retirados apoyo ideologico y finaciero,en 1984 encuentran la respuesta para sostener sus 'ejercitos'', en los cultivos y laboratorios que cuidaban a los carteles de la droga,a los que les cobraban impuestos de gramaje y decolaje de aeronaves con el veneno,se quisieron apropiar del negocio y empieza la guerra ,guerrita que duro 20 anios 1984 a 2004 una verdera guerra entre carteles de las drogas duras (FARC vs AUC) es de aclarar que las AUC las fundan una confederacio cartel de narcos
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novecientoscuatro

Dom, 09/02/2012 - 11:59
Es de paz o es de medio ambiente de lo que se trata en esta columna? O es de ambas cosas? O es de esas dos mas de narcotráfico? Lo novedoso es el calculo de los 18000 días o sea 50 años y la propuesta de buscarle nombre a esta guerra. Porque lo demás en la columna, si bien es obvio, es inútil. Sugerencia: la literatura es su fuerte...la poesía y la gran prosa. Y la historia. Ahí es de los mejores. En vez de mencionar a Franzen por lo de los pájaros, comentemos Las Correcciones, por ejemplo! Ahí Usted es Maestro. Pero de medioambientalista o anti desarrollo de la tecnología no lo logro ubicar...
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RAQUELmERCEDES

Dom, 09/02/2012 - 11:53
Una tarea de educación la hijuemadre... reeducar a una sociedad en guerra!!!
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paisacoraje

Dom, 09/02/2012 - 10:01
La paz debe ser un compromiso de todos; no es solo silenciar los fusiles sino el trabajo mancomunado, la tolerancia y el respeto por las ideas ajenas; hacer patria en el lugar donde nos encontremos y sea cual fuere nuestra profesión; es gestionar desde lo público con eficiencia, honestidad y transparencia, con sentido de servicio, respondiendo a la confianza que la sociedad deposita en las corporaciones públicas y funcionarios; es lograr que actores armados y guerreristas de la sociedad civil desarmen sus espíritus y depongan sus intereses personalistas. Es en fin, lograr un consenso, un pacto social incluyente, por la recuperación económica y moral de la nación, por alcanzar niveles aceptables de equidad y justicia.
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JAIMEBAL

Dom, 09/02/2012 - 09:35
Bien por EE y por el maestro WO por permitir la expresión de la gente del común. Creo importante señalar que con la Farc la negociación sólo es por la suspensión de la acción subversiva y, ciertamente, por la garantía de un proceso para re-construir el país en la equidad social mediante la participación de todos, incluidos los desmovilizados. Acordar sobre cambios constitucionales y similares es tarea de todo el país; hacerlo en un pacto de paz sería desbordar sus atribuciones. Ni el gobierno ni los guerrilleros pueden arrogarse la representación de todos los colombianos
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polista

Dom, 09/02/2012 - 09:19
Imposible no opinar y soñar con usted , maestro. La negociación debe hacerse en una sola sentada entre el lider de cada guerrilla y el presidente que sin mas sapos llegan a un acuerdo bàsico que se somete a consulta democràtica y listos. Asì como se arma un negociado para regalar 100 mil casas , se requiere regalar o devolver 100 mil parcelas entre los que esten los guerrilleros incorporados a la vida civil y organizados en partidos democràticos visibles. Por el daño causado por los agentes de la injusticia estos deben regresar lo robado , lo negociado en condiciones de presiòn y amenaza , de verdadero terrorismo bipartidista con las armas del Estado , de intimidaciòn de los marcos o terratenientes. No podemos volver a ser un territorio del colonialismo extr activo, ni de una democracia
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polista

Dom, 09/02/2012 - 09:21
...falsa y excluyente.
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luispuyana

Dom, 09/02/2012 - 09:01
GRAVÍSIMO SOSTENER QUE EL 'MERO REPARTO DE PARCELAS....NO PARECE TENER LUGAR EN TIEMPOS COMO ÉSTOS'?, cuando es al revés, sólo la expropiación de millones de tierras a millones de campesinos para cultivar alimentos para los 46 millones de habitantes, sigue siendo una premisa valedera. SIN LIQUIDAR EL LATIFUNDIO Y ENTREGAR TIERRAS A MILLONES DE CAMPESINOS seguiremos sometidos a comprar alimentos a los EEUU Y DEMÁS IMPERIOS DEL MUNDO. Es el latifundio ocioso o mal aprovecahdo para producir etanol es lo que nos mantiene en el atraso económico en el agro y por ende nuestra industrialización está cada vez más lejos. ES POR TAMBIÉN MÁS DE 6 MILLONES DE FAMIILIAS DEL AGRO PROTESTAN CONTRA LOS TLC.
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fernandoloco

Dom, 09/02/2012 - 08:20
ese es un punto importante pero pequeño de la agenda nacional, que les decimos a los pandilleros de las ciudades? por ejemplo?
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King62

Dom, 09/02/2012 - 07:50
Magistral columna, el campo es clave, la real restitución de tierras, vías, y educación y finalmente un gobierno que trabaje por el bien colectivo y no el de unos pocos. Muy bien, adelante Santos con el intento y ojo con las extremas: las FARC y los del Puro Centro Democrático.
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consensopúblico

Dom, 09/02/2012 - 07:04
Hacer inteligible Colombia Hoy, convivencialmente, tarea de la MANE y la deseable red colegiada de Universidades y Centros de Investigaciones y/o Comunicaciones del campo académico. Qué somos como País, además de paisaje y recursos económicos, en cuanto a ética ecuménica de Soberanía Cultural: configurar una verdadera Nación, etnias-comunidades-regiones, integrando los legítimos pobladores del territorio colombiano: mujeres y hombres libres de todos los colores, sabores y saberes. Fluyendo el campo educativo hasta las fronteras -incluso la diáspora- permitirá la pronta depuración democrática de las Fuerzas Armadas (concepto de Universidad Nómada) asistiendo discrecionalmente los procesos de reinserción en Natura, Hábitat urbano-rural, como desarrollo humano-ambiental continuo y planetario
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Alejandro

Dom, 09/02/2012 - 06:28
Yo creo que lo primero es implantar la democracia porque mientras el poder sea el producto de la compra de la conciencia de todos los necesitados no existirá legitimidad en ninguna institución de este país. Lo segundo es que la cédula de ciudadanía sirva para algo mas que votar y cambiar cheques. Que sirva para que el ciudadano sea respetado. ese cuento que para que lo atiendan tenga que esgrimir títulos o influencias es tenebroso. Lo otro son los controles porque mientas la justicia sea para los de ruana y cada aparato haga lo que le da la gana, no habrá paz ni que entreguen las armas, porue otros se volveran a armar ante tanta corrupción, injustica y desigualdad social y economica.

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