Opinión |4 Sep 2012 - 11:00 pm

Marcos Peckel

Órbita Global

Somalia constitucional

Por: Marcos Peckel

Por décadas, Somalia ha encabezado el índice de estados fallidos y establecido el estándar sobre el cual se miden los países del mundo en esta poco honrosa categoría.

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Desde 1991 el país ha padecido anarquía, violencia, guerras, intervenciones extranjeras, hambrunas con miles de muertos, epidemias, un gigantesco desplazamiento interno, exiliados y un cementerio de fallidos esfuerzos de la comunidad internacional por “hacer algo”.

Desde hace años, piratas somalíes azotan el océano Índigo, lo que ha obligado a las más importantes armadas del mundo a patrullar las aguas de la costa somalí. Más de la mitad del país está en poder de la milicia islámica Al Shabab afiliada a Al Qaeda, aunque en los últimos meses, y gracias a un esfuerzo concertado de las fuerzas de paz de la unión africana Amisom, en el país desde 2007, los ejércitos de Etiopía y Kenia y operaciones de las fuerzas especiales de EE.UU., Al Shabab ha sido expulsada de la capital y ha perdido importantes bastiones.

En la capital, Mogadiscio, la destrucción por la violencia está presente en todas partes. La ciudad está atiborrada de improvisados campos de refugiados y desplazados —ya sea por la violencia o por las hambrunas—– y es considerada la ciudad más peligrosa del mundo por los secuestros, asesinatos o la simple probabilidad de morir por una bala perdida.

A pesar de todo, comienzan a aparecer tenues rayos de esperanza en el desolador panorama de esta nación. A instancias de Naciones Unidas y de algunos países, especialmente Turquía, Somalia tiene hoy una nueva Constitución, aprobada por una asamblea constituyente de 825 notables seleccionados entre los diferentes clanes y grupos. Se estableció un nuevo parlamento con miembros seleccionados a dedo por los clanes bajo una muy compleja fórmula de representación, que obviamente se prestó para clientelismo y nepotismo. Este parlamento eligió ya su presidente y en los próximos meses debe elegir al presidente del país y a un primer ministro. Pasarán meses, o incluso años, antes de que haya elecciones populares, mientras el nuevo gobierno consolida su poder y logra el control territorial, algo de lo que no hay certeza.

La Constitución es un dechado de virtudes en defensa de los derechos humanos, prohíbe la mutilación genital femenina —96% de las mujeres la han padecido— y el reclutamiento de menores, promueve los derechos de las minorías y las libertades. Para Somalia, comenzar a construir su Estado es un gran avance y pronto quizás podrá abandonar ese incómodo primer lugar entre los estados fallidos.

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Ameriquelatine

Mie, 09/05/2012 - 14:54
Por algo se empieza...la Constitucion es un Proyecto de pais, como lo es en Colombia.
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carlos V

Mie, 09/05/2012 - 08:25
Uno nunca pensaría que Somalia llegara a lo que describe el columnista, despúes de las noticias que han provenido de ese país en los últimos años. Pero bueno apenas esta comenzando la fiesta y no se sabe como acabará. Interesante columna
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nvx

Mie, 09/05/2012 - 06:55
no sé si el señor sea colombiano pero refleja el típico pensamiento bogoteño: escribir una constitución arreglará a Somalia. Dios, a veces la estupidez no tiene límites.
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paisacoraje

Mie, 09/05/2012 - 10:09
Para un país sin Dios y sin ley, en el caos y la anarquía totales, un no país, mucho es lograr un mínimo acuerdo de voluntades y consignarlo en una Carta Magna. Feo vicio de algunos foristas de expresar su desacuerdo con el columnista a través del insulto.

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