Opinión |4 Sep 2012 - 11:00 pm

Arlene B. Tickner

Visión Global

Arma de doble filo

Por: Arlene B. Tickner

Como bien lo señaló Alfredo Molano en su columna en este mismo diario, el caso del general retirado Mauricio Santoyo es un as que tiene bajo la manga el gobierno de Juan Manuel Santos en relación con el proceso de paz con las Farc.

  • 10Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-372603-arma-de-doble-filo
    http://www.is.gd/NDaFQY
  • 0

A cambio de declararse culpable en Estados Unidos de un crimen “menor” al narcotráfico —dar apoyo y recursos a los paramilitares (clasificados como terroristas)— y de cooperar con la justicia de ese país, Santoyo pagará una pena menor, se quedará con buena parte de los US$5 millones que recibió en sobornos y se residenciará en Miami. Como el proceso del plea bargaining consiste en confesar y delatar hacia arriba, es de esperar que otros miembros de la Fuerza Pública y políticos de alto nivel terminen salpicados.

Sumado a otros “buenos muchachos” como Jorge Noguera y Rito Alejo del Río, defendidos vehementemente por Álvaro Uribe, y familiares cercanos suyos vinculados al paramilitarismo y el narcotráfico, Santoyo —a quien ascendió a general, elogió, premió con un puesto diplomático en Italia y condecoró— es una culebra entre los tres huevitos del exmandatario. Ante un escándalo de tal magnitud que ya cruzó fronteras, poco efectiva es la uribiada “que me investiguen”, que con cierto éxito ha empleado en Colombia. Más bien, como los potenciales saboteadores de la paz —uno de los riesgos centrales que enfrenta la negociación con la guerrilla— están siendo encabezados por Uribe, políticos afines y militares descontentos, paradójicamente, la sombra de Santoyo puede tener el efecto de anularlos.

Se trata, sin embargo, de un arma de doble filo. Primero, porque queda por esclarecerse la responsabilidad política detrás de este bochornoso episodio, de la cual el presidente Santos no está exento. Fue por decreto suyo, firmado en su calidad de ministro de Defensa, que el exjefe de seguridad de la Casa de Nariño fue reintegrado a la Policía, después de haber sido destituido e inhabilitado por la Procuraduría. Y también ocurrió bajo sus narices la promoción de Santoyo a general, sin ninguna objeción de su despacho y con escasa protesta de la Comisión Segunda del Senado.

Segundo, porque construir una paz genuina en Colombia será imposible mientras los demás Santoyo no se depuren de las instituciones del Estado y la lógica de la “excepción” no se elimine de sus prácticas cotidianas. Pese al discurso oficial de que se trata de una sola “manzana podrida” —afirmación que solía repetir George W. Bush para justificar las torturas en Abu Ghraib—, este caso ejemplifica un patrón generalizado de corrupción y criminalidad acentuado durante la última década en el país.

Tercero, y sobre todo, porque el problema del narcotráfico plantea obstáculos considerables para el diálogo político. Entre ellos el papel de los Estados Unidos. Hechos como la extradición de los líderes paramilitares y el acuerdo con Santoyo muestran que el Gobierno y la justicia estadounidense están interesados primordialmente en la lucha contra las drogas ilícitas, no en los crímenes de lesa humanidad ni en la paz. Cómo negociar sobre este asunto sin interferencias negativas y cómo blindar el proceso, por ejemplo, contra futuras solicitudes de extradición de miembros de las Farc, son preguntas espinosas que aún quedan por esclarecerse.

  • Elespectador.com| Elespectador.com

  • Imprimir
  • Enviar
  • 10
10

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

AdanIzquierdo

Mie, 09/05/2012 - 19:43
Y la devolucion de Simon?
Opinión por:

xirin

Mie, 09/05/2012 - 15:51
Me resulta supremamente extraño que columnistas con tantas campanillas, como es el caso de doña Arlen, pretendan hacernos creer que los EE UU, solo están interesados en la lucha contra las drogas. Ellos- los gringos- solo están interesados en los dólares, esas astronómicas ganancias que deja ese criminal, pero lucrativo negocio. Si hubiese seriedad, si aflorara la justicia, si reinara la coherencia, todos esos bandidos tendrían que rendir cuentas ante las cortes de sus respectivos países, pero si los miembros de esas cortes son peores de bandidos, pues apague y vámonos.
Opinión por:

caheji

Mie, 09/05/2012 - 15:04
La corrupción es realmente el mayor problema de país, porque permea tanto a los hombres como a las instituciones que éstos representan.
Opinión por:

paisacoraje

Mie, 09/05/2012 - 12:16
Bien lograda columna. Pienso que el ventilador de Santoyo prendido puede dar al traste con la piedrecita en el zapato de la paz en que se viene convirtiendo el insidioso y mezquino expresidente. Pero, como bien lo deja entrever el escrito, la situación se complica por la larga cola que en este escándalo tiene el presidente Santos, y no solo en este sino en tantos de aquellos que rodearon el nefasto gobierno uribista.
Opinión por:

agualongo

Mie, 09/05/2012 - 11:56
Arlene: muy bien. Pero le propongo una cosa: una paz justa es la que debe negociarse entre la sociedad civil y la sangrienta dirigencia nacional que se tomó el poder desde 1.819. Eso del 'diálogo' con las guerrillas es secundario si se tiene en cuenta que el fenómeno de la violencia partidista, provocado por la élite en 1.948, es la CAUSANTE de la mayoría de nuestros problemas. Guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo y corrupción son simples EFECTOS, graves sí, pero son efectos. No nos conformemos con parafernalias. Saludos desde el Sur ! ! !
Opinión por:

laurika

Mie, 09/05/2012 - 10:25
Excelente columna querida.Santoyo es el fruto de un árbol ponzoñoso, hablando moralmente.La uribestia y los que lo arrean se van quedando sin piso moral, al fin los estan entrando al redil de los imputables y los responsables de la más grande desinstitucionalización del país, pues se inventaron estos artificios inmorales junto con la corrupción del dinero hondo y lirondo.Estos sujetos seguiran poniendole al presidente santos palos en la rueda, porque ellos reinan entre la corrupción, la guerra y demás falsedades de que son capaz.La pregunta ahora es si el juego de saltarse el banquillo de los acusados los seguirá amparando hasta cuando.
Opinión por:

Amonoi

Mie, 09/05/2012 - 08:49
No soy tan optimista como para creer que algún día se llegue a la paz genuina en Colombia. Para esto se requeriría que tanto el estado colombiano como la guerrillas se golpearan con una piedra sus propios dientes. ¡Inaudito!. Espero que las condiciones actuales de américa latina, USA y Europa lleven a concluir que es mejor seguir el conflicto por la vía de la argumentación y no de las armas, para mí con eso es suficiente. Los mandamases de la política tienen muchos intereses cruzados, gracias a Dios no pueden tener el control absoluto, pues sus sucios asuntos los llevan a enfrentarse unos a otros. Es una ley de la vida, solamente nos basta esperar para ver pasar el cortejo.
Opinión por:

gente común

Mie, 09/05/2012 - 08:22
Con todo y los 60 años de guerra interna, el convenir la reincorporación a la vida civil y deponer las armas de partes de la guerrilla, para construir tan anhelada Paz, no se puede dejar pasar por alto que los verdaderos protagonistas del conflicto y motivadores de la pérdida de credibilidad y esperanza, los tenemos aún latentes y desafiantes: La Corrupción, La Impunidad, el beneficiarse por interpuesta persona y apropiarse descaradamente de los recursos de Estado, todas las formas de Concusión, Cohecho,, Soborno, en fin una carencia de Justicia, sanción y censura y ausencia de legalidad que raya en la decepción y la indolencia ciudadana. Esa es la verdadera Violencia.
Opinión por:

rabil

Mie, 09/05/2012 - 07:14
Creo que parados sobre la enorme montaña de cadáveres de colombianos aaesinados en estas guerras ajenas, podemos erguirnos y pedirle a los EEUU que deje la hipocresía, que defina de una vez por todas y de frente al mundo si su discurso sobre derechos humanos y democracia es demagogia o una actitud inherente a su razón de ser. Bastantes problemas tenemos acá para seguir dependiendo, cuando de nuestras vidas se trata, de la arrogancia e hipocresía de una nación que se corroe por dentro.
Opinión por:

hernando rosado

Mie, 09/05/2012 - 06:51
Vision Cenital y radiografia clara del peligro que representa el "Anticristo" y su cohorte de facinerosos........excelente !!

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013