Opinión |7 Sep 2012 - 12:46 am

Francisco Gutiérrez Sanín

Pequeñas diferencias (I)

Por: Francisco Gutiérrez Sanín

El presidente dijo, en su alocución del martes, las cosas que tocaban en el tono que tocaba. Y ese acierto me alegra, porque estamos hablando de la apuesta de una generación. Cierto: el camino es difícil, y tendrá más de un sobresalto. El fracaso es perfectamente posible. Pero la probabilidad de éxito es estrictamente mayor que cero, y creo que ése es por el momento el dato relevante.

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Es verdad que, como lo ha mostrado mi colega Mario Aguilera, la otra cosa que ha caracterizado a Colombia en las últimas décadas, aparte del conflicto permanente, es la negociación permanente. Pero la actual tiene diferencias importantes con respecto de las del pasado. Vale la pena ahondar en el punto. Comienzo con el tema más obvio: el militar. Las Farc nunca habían puesto sobre la mesa el desarme y la desmovilización. Quien lea los textos de Jacobo Arenas relativos a las conversaciones con Betancur, verá que en esto los ideólogos del grupo guerrillero fueron bastante explícitos. Querían entrar a la legalidad, pero de alguna manera manteniendo las armas. Ni hablar ya de Tlaxcala o el Caguán. Por primera vez en tres décadas de conversaciones estamos frente a otra partitura.

La otra puerta de entrada a la cuestión militar es la caracterización de las Farc. Estas constituyen el único grupo irregular del conflicto colombiano que logró adquirir una estructura de ejército con estrictas jerarquía y disciplina y cubrimiento más o menos nacional. Por diversas razones idiosincráticas —que ignoraron sistemáticamente quienes pontificaban sobre el “comienzo del fin” y, una vez fallaron sus profecías, taparon el error con un aumento de volumen y comenzaron a hablar del “fin del fin”— las Farc lograron forjar una colectividad más grande, más cohesionada y más disciplinada que cualquier otra. Por eso fueron capaces de absorber golpes muy duros. Al abrir una mesa de negociación, el Estado reconoce que la victoria militar sobre ellas quizás sea muy probable, pero sólo se podrá obtener a un costo enorme y en un plazo indeterminado. Y en el largo plazo, como lo supo decir el buen Keynes, todos estaremos muertos. Aquí, pues, se unen las condiciones de posibilidad (las Farc aceptan dar el paso decisivo si las negociaciones fructifican) con las de necesidad (la lógica de Estado demanda avanzar en esa dirección, siempre y cuando sea posible).

Las Farc deben comprender ahora que el viejo gambito de escalar la guerra para llegar bien a la mesa tiene costos prohibitivos, que ni ellas ni el proceso podrán absorber. Y, por el contrario, les puede quitar todo el espacio. La negociación puede avanzar en medio del conflicto durante un corto período, pero si la guerrilla adopta una actitud de actividad limitada. Sólo así será el proceso viable. Pues, pese a los signos positivos —apoyo por parte de diversas fuerzas, desde el Polo Democrático hasta los dirigentes gremiales, enorme legitimidad internacional—, el proceso contará con el peso muerto de fracasos anteriores y la feroz oposición de, entre otros, Álvaro Uribe, que todavía es una fuerza con la que hay que contar. Afortunadamente, una de las pocas debilidades de éste como político práctico es su incapacidad de rodearse de gente con un mínimo de relevancia; sólo admite pigmeos a su alrededor (pues su mundo se divide entre niños que lo consideran un padre y traidores). Así, a sus dardos, mezquinos y envenenados pero bien concebidos, sólo les ha hecho eco hasta ahora la ululante cacofonía del submundo, amenazadora pero desarticulada. Más atención se debería prestar por el momento a aquellos que puedan tratar de sabotear la paz desde adentro. Como señaló el senador Roy Barreras, el Ejecutivo tiene que estar atento a sus opciones, para no tener enemigos del proceso en posiciones claves. Es mejor darse la pela ahora, cuando se tienen las cartas, que después de meses de desgaste.

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Opiniones

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Eduardo Saenz Rovner.

Vie, 09/07/2012 - 19:48
¡Alabado sea el Mambrú criollo! Ya me imagino a los orgánicos de siempre buscando puesto.
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doloresthomas

Vie, 09/07/2012 - 15:04
La descripción de Uribe es MAGISTRAL.
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rumbelio

Vie, 09/07/2012 - 08:46
en el congreso hay uribistas y conservadores que no quieren la paz por que ellos se benefician de ella. en las ff-mm la mayoria de beneficia de la guerra claro los oficiales que son los que manejan ese manojo de billones que les damos con nuestros impuestos.alvaro uribe velez siempre se a beneficiado de la guerra.londoño igual,jose obtuso ni que hablar, y los que se reunieron en el club el nogal, si el presidente santos no logra la paz, debido a situaciones oscuras, no es necesario buscar tanto para encontrar los culpables halli estarn tomando whisky celebrando su triunfo pero lo que ellos no quieren entender que el pais se mamo de la guerra por que juan pueblo y sus hijos son los que ponen los muertos. y uribe a sus hijos los hace millonarios con zonas francas.
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Gonzalvo

Vie, 09/07/2012 - 08:08
Los nuevos filósofos del apaciguamiento , no tienen sino loas para el nuevo proceso, omitiendo que ya se está cayendo en los mismos errores del pasado, como admitir negociar sin silenciar las armas; creer sin más lo que afirman los terroristas como eso de que el melifluo diga que si las far dicen que ya no secuestran el les cree, diciéndoles de paso mentirosos a los familiares de secuestrados; aceptar dialogar con terroristas que de antemano piden imposibles como nombrar a Trinidad como negociador, y niegan de plano una verdad de apuño; que son narcotraficantes; si es verdad lo que dicen los terroristas de esta negociación, ellos no se están rindiendo , es el estado el que lo está haciendo .
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Contradictor

Vie, 09/07/2012 - 10:06
Amenazante pero desarticulado.
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Contradictor

Vie, 09/07/2012 - 10:05
Usted pertenece al sub-mundo del que habla Gutierrez Sanîn.
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Boyancio

Vie, 09/07/2012 - 07:23
Debemos, sumercé, tener un nuevo enfoque en el concepto, sea en la opinión al respecto, pues, como están las cosas, no nos queda sino esperar a que se den las cosas, sea que vayan por el conducto de la buena conversa en alto díalogo, en Cuba, o en Noruega, o diga usted en la tienda de la esquina a bajo nivel entre trago y trago, pero sin peleas, pura palabra de argumento neto y bala perdida, sea que no se use por estar en na.
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azrel

Vie, 09/07/2012 - 06:36
Cualquiera pone palabras sobre la mesa, pero lo que cuentan son las acciones.
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Contradictor

Vie, 09/07/2012 - 10:07
Por que no esperar.....................tiene afân de seguir dando bala?
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luispuyana

Vie, 09/07/2012 - 03:25
NUEVA PÓCIMA PARA UNA RECETA VIEJA, A FALTA DE PUEBLO QUE LOS APOYE, como lo admite el timochenko, ahora se nos viene por la revolución por decreto e imponer su basura socialista en el campo y la ciudad, como también lo pregona la marcha patriotica. Dejar las armas es la nueva retórica demagógica, pues esta condicionada a un imposible, que su revolución se haga por decreto. Y lo más ridículo es pretender que el santos ahora también sea mandadero ante el obama que por cierto al estar en campaña electoral jamás concederá la libertad de un terrorista probado como lo es trinidad. Y el santos tan astuto, sabe que lo planteado por la farc es un imposible, pues por eso ya mandó los perros adelante, con eso de que hay que ser realistas, es decir, la revolución farc NO se hará por decreto.
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Boyancio

Vie, 09/07/2012 - 07:28
Anda, Lucho, dime que luna te hace escbir tana cosa de la quesabes en demacía, para mandarte a decir tres misas y apartarte un cupo en el geriático de Santa Lucía.
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Sybill P. Trelawney

Vie, 09/07/2012 - 02:06
La comprensión –o incomprensión- de este proceso constituye una determinante no solamente política, económica y social sino que también comunicacional, pues modifica las respuestas esenciales de la comunicación respecto, por ejemplo, a la fórmula tradicional de Lasswell (1948): ¿quien dice qué? ¿a través de qué canal? ¿a quién? ¿Con qué efecto? Éstas son las preguntas qué se hizo Lasswell y según las cuales se puede describir un acto de comunicación. (Estos interrogantes permiten enfocar diferentes tipos de estudio comunicativo: los emisores, aquello por ellos difundido, el contenido de los mensajes, el análisis de los medios, y por supuesto, la incidencia en las audiencias).
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Sybill P. Trelawney

Vie, 09/07/2012 - 02:15
Si se acepta que la globalización es un proceso irreversible, el cual evoluciona conforme su propia retroalimentación –como ha sucedido hasta ahora-, SU DESARROLLO EXIGE GRADOS AMPLIOS Y PROFUNDOS DE COMPRENSIÓN SOCIAL Y POLÍTICA (un Estado más o menos "flexibilizado" laboralmente: sin oposición sindical; políticamente aséptico: se dan elecciones politica y formalmente correctas; socialmente sin hondas contradicciones: cero conflicto armado) aceptando lo distintivo de este fenómeno como una cuestión novedosa; no obstante se basa en los mismos elementos asociados a la construcción del Estado e, incluso, a los mismos que Platón y Aristóteles debatían en el mundo antiguo.
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Sybill P. Trelawney

Vie, 09/07/2012 - 02:08
En consecuencia, si la comunicación se ha basado en el modelo ideológico asociado a la Colombia como Estado moderno -según Chucky-, en la idea de establecer los mecanismos de convencimiento o sometimiento de una subversión como de una opinión pública, resulta evidente que para esta nueva etapa se requiere el desarrollo de nuevos paradigmas inclusivos de variables que anteriormente no estaban o no eran considerados parte de la fórmula de poder.

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