Opinión |7 Sep 2012 - 11:00 pm

Gustavo Páez Escobar

Poesía erótica

Por: Gustavo Páez Escobar

En el reciente encuentro de escritores realizado en Calarcá, Ángel Castaño le preguntó a Piedad Bonnet su opinión sobre el desarrollo en Colombia de la poesía amorosa y erótica, a lo cual ella respondió: "En el terreno de lo amoroso creo que tenemos cosas muy buenas, poemas y novelas, incluida la María. Creo, en cambio, que no tenemos obras eróticas verdaderamente buenas".

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Esto significa que Piedad Bonnet ignora la existencia de Laura Victoria, la pionera de este género en el país, cuyos versos estremecieron el alma de los enamorados en los años 20 y 30 del siglo pasado. Tampoco, supongo, conoce a la caleña Margarita Gamboa (1899-1991), de quien en 1999 se publicó la antología Cien años de amor. Ni a la manizaleña Bertha López Giraldo, autora de Este es mi cuerpo, amor (1999).

Ante el brote lírico de Laura Victoria, el maestro Valencia le manifestó: “Recibió usted el don de la poesía en su forma la más auténtica, la más envidiable y la más pura”. Y Federico de Onís, uno de los críticos más notables de la literatura hispana, dijo: “Laura Victoria es una de las personalidades más salientes de Sudamérica. Su obra poética ha volado por todo el continente en alas de la fama. Hay en sus versos ardor de trópico y pureza de montañas”.

La sociedad colombiana de aquellas calendas se escandalizó con los poemas atrevidos de la joven y bella mujer, oriunda de Boyacá, que irrumpía en la capital del país con su delicada vena erótica, y que por supuesto causaba revuelo en esos tiempos mojigatos. El corazón del hombre es un cofre de emociones. La poesía de Laura Victoria era embeleso y llama que enternecía los deliquios de la pasión amorosa.

Las páginas de Cromos y El Tiempo se abrieron para Laura Victoria en forma permanente, y los lectores buscaban su palabra enamorada con la ansiedad que produce la chispa del sensualismo puro. Colombia vibraba con su magia poética, cuya voz llenaba el teatro Colón y otros escenarios del país y el exterior. Su poema En secreto la llevó a la cúspide de la gloria.

Su fama estuvo a la altura de Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Delmira Agustini y Rosario Sansores. Ellas formaban el abanico de las grandes líricas latinoamericanas. Su primer libro, Llamas azules, le hizo conquistar los mejores elogios de la crítica. Sobre esta obra dijo Rafael Maya que era “el mejor libro publicado por mujer alguna en Colombia”. En 1937 fue la ganadora de los Juegos Florales, en competencia con Eduardo Carranza.

En 1939 se radicó con sus hijos en Méjico y allí permaneció por el resto de sus días, con eventuales venidas a Colombia. Murió en ese país en mayo de 2004. Ocho libros son de su autoría, entre ellos los siguientes de poesía: Llamas azules, Cráter sellado. Cuando florece el llanto, Crepúsculo y Los poemas del amor.

La lejanía hizo olvidar su nombre en Colombia. Yo busqué revivirlo con el texto biográfico Laura Victoria, sensual y mística (Academia Boyacense de Historia, 2003). Sus versos perennes, que no conoce Piedad Bonnet, la acreditan como la gran cantora del amor sensual.

escritor@gustavopaezescobar.com 

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decartonpiedra

Sab, 09/08/2012 - 17:10
Sobre todo que Piedad Bonnet está convencida que ella es poetisa y válgame Dios ¡qué horrores y cuánta mediocridad!.
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Enraizada

Sab, 09/08/2012 - 14:11
Es una pena que no haya podido hablar con la maestra Bonnet para esclarecer su incomodidad. Se habría ahorrado este artículo.
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Feliciano de Silva

Sab, 09/08/2012 - 11:44
Lo que no se entiende es el tono de reclamo del autor de este artículo, como si fuera menester de PB conocer y guastarle lo que es del gusto del autor de esta columna. No obstante, no deja de ser refrescante que en un periódico de circulación nacional se escriba de estos temas tan ajenos a nuestros medios.
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unamunemonos

Sab, 09/08/2012 - 11:40
"Fiesta de libro" 2012: juego literario al servicio de El Colombiano, Caballo de Troya y Madona.
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Ewar Gordillo

Sab, 09/08/2012 - 08:23
A los amantes de la poesia le recomiendo este website: palabravirtual.com.
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Sebastián Felipe

Sab, 09/08/2012 - 01:22
Laura Victora fue una poeta ("poetisa" se decía en su época) aceptable, sobrestimada en nuestro medio por la escasez de poetas (poetisas). Lo que poetas renombrados hayan dicho de ella no pasan de ser elogios circunstanciales entre autores amigos que profesan el mismo oficio, como es consabido (pro elogios mutuos). No es coherente el poema En Secreto (así, con sendas mayúsculas, aunque la Academia diga lo contrario, con ostensible yerro porque los títulos de las obras son nombres propios que deben escribirse con mayúsculas iniciales), que digamos, pero destaco el penúltimo verso del poema: "verás mi cuerpo convertirse en cuna / para que el hijo de tus sueños nazca" (el último verso es cursi, no remató bien). Y marros más.
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Sebastián Felipe

Sab, 09/08/2012 - 12:08
[II] Karissa: (...) "ácida, do", "mansa, so", "zurda, do", no al contrario como yerran los diccionarios. 2ª En términos generales, los sustantivos que terminan en "a" son genuinamente femeninos" y los que terminan en "o", masculinos, y los demás deberían ser sustantivos de género común. No obstante, el capricho del idioma es ostensible al respecto y en muchísimos otros temas, como en la ortografía, que en un futuro deberá simplificarse hasta usar no más de veinte letras y sin que haya reglas de excepción ni más de una manera de escribir cada palabra, como se propone en la "ortografia fonetica" (sin tildes), con la que se tendría ortografía impecable desde primero de escuela, pues no habría posibilidad de cometer errores ortográficos.
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Sebastián Felipe

Sab, 09/08/2012 - 11:43
[I] Karissa: Me alegra saludarte, así sea para contradecirte. No, "poetisa" es la forma tradicional (más antigua) de nombrar a una mujer que escribe poesía. Por ejemplo, Sor Juana Inés de la Cruz era "poetisa", no "poeta". Desde hace algunas décadas, las mujeres que escriben poesía prefieren llamarse "poetas", voz que pasó a ser de género común, como la registra el DRAE. El DPD dice: "poeta, -tisa... El femenino tradicional y más usado es 'poetisa'... Modernamente se utiliza también la forma 'poeta' como común en cuanto al género". Sobre ell género femenino o masculino (en orden alfabético) de los adjetivos y sustantivos, tengo un par de observaciones: 1ª El DRAE y todos los diccionarios son inconsistentes cuando registran primero los adjetivos femeninos y luego los masculinos: (...)
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usacabeza

Sab, 09/08/2012 - 08:34
La nieve con el sol empieza a derretirse, y si mientras  tanto el viento frío vuelve... entonces, se convierte en hielo (o sea, se cuaja). De ahí en adelante las pasiones requieren rompehielos.
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karissa

Sab, 09/08/2012 - 06:06
Al contrario Sebastián Felipe, en la época de la señora Laura Victoria se les llamaba poetas a la mujer que escribía poemas. Es más, ellas se oponían a que las llamasen poetisas, especialmente las mujeres españolas. La escritora Dulce Chacón propuso, si la mujer es poeta, el hombre debe ser poeto. El Diccionario de usos y dudas de José Martínez de Sousa avala poetisa, igualmente la RAE. La décima musa del siglo VI antes de Cristo, Sapho, siempre ha sido llamada poetisa.
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Sebastián Felipe

Sab, 09/08/2012 - 01:27
En Secreto termina así: "Ven, acércate más. / Para tu cuerpo / seré una azul ondulación de llama, / y si tu ardor entre mi nieve prende, / y si mi nieve entre tu fuego cuaja, / verás mi cuerpo convertirse en cuna / para que el hijo de tus sueños nazca".
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Anticlientelistascorruptos

Vie, 09/07/2012 - 09:37
Excelente. Muchas gracias.
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ÓSCAR ÁGREDO PIEDRAHÍTA

Vie, 09/07/2012 - 09:16
Difícil provocar la lectura si solo se cae en opiniones personales que no se demuestran con textos. La columna estaría completa si hubiera incluido ejemplos de algunos de los versos más "contundentes". A pesar de manejar un erotismo elemental demasiado genitalista del cuerpo femenino, la poeta logró en algunas ocasiones evocaciones verdaderamente brillantes que iban al fondo del verdadero erotismo, más allá de la piel: "A pesar de no amarnos, en silencio se troncharon las manos, sin saber si acunábamos un sueño o era el sopor de algún amor lejano".

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