Opinión |8 Sep 2012 - 11:00 pm

William Ospina

La antigua paz

Por: William Ospina

Siglo y medio es poco tiempo para que una tierra olvide sus heridas.

En esta calurosa frontera del norte de México, algunas de esas heridas duelen todavía, y la mayor sin duda es el propio río Bravo o río Grande. Dice una vieja canción que un vaquero que llegó del norte, perdido en la arena reseca, después de matar a miles de indios “hizo un tajo en el desierto” y que ese tajo se convirtió en el río.

Algo hay de verdad, porque este era un río interior que corría por el centro de México, y las guerras del siglo XIX lo convirtieron en la frontera norte del país. Frontera que nunca se ha resignado a serlo del todo. El tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848 le cedió a los Estados Unidos los sedientos, indómitos territorios de Nuevo México, Utah, Texas, Nevada y California. El dinero y la guerra continuaban su alianza y ese fue uno de los capítulos más duros de la conquista de América.

Por entonces, decididos con tenacidad a ser el país más poderoso, los Estados Unidos se expandían en todas direcciones. Compraron Florida a los españoles, Luisiana a los franceses, arrebataron a México casi la mitad de su territorio, compraron Alaska a los rusos e intentaron hacerse a Puerto Rico y a Cuba. Una verdadera orgía de crecimiento.

A quienes no les compraron nada fue a los dueños originales, que terminarían recibiendo el genérico nombre de apaches. Y las guerras contra los apaches, que simulaban ser sólo para defenderse de ellos, llenaron el siglo XIX. Pero las fronteras que trazan los burócratas no cambian las costumbres de la tierra. Estos desiertos están poblados por criaturas tenaces a las que no tiene por qué importarles la bandera que ondea sobre las dunas.

Escarabajos y escorpiones, águilas y serpientes, codornices, coyotes y zorros del desierto, palmas, zacate y matorrales, cactus cuya profusión de espinas al parecer no es hostilidad sino necesidad de atrapar con tantas agujas la humedad escasa de la atmósfera, y los pueblos indígenas, que fueron siempre parte de la llanura y del desierto, de sierras caprichosas y cañones fantásticos, del azul de nubes doradas y rojas.

Esos indios de pieles quemadas y ojos solares persisten en las gentes de ahora, y pertenecen menos a México o a Estados Unidos que a la tierra y al sol, el dios para el que danza el tarahumara, y a los riscos donde excavaron sus moradas, donde abren ventanas como ojos, anidan en la piedra, se adhieren y se adaptan con fidelidad de escarabajos y alegría de pájaros. Siempre fluyeron libres por la pradera hasta cuando llegó la edad de los países.

Por aquí pasó, con su nombre profético, Cabeza de Vaca, explorador alucinado y Quijote previo, trazando con sus pasos sin saberlo el frenesí futuro de las fronteras. Pero lo que en él era embriaguez de aventura y sed de descubrimiento, pronto en otros sería sólo furor y codicia. Aquí, hacia donde se mire, sólo se ve la naturaleza, pero siempre está la historia.

Whitman aludió bellamente a la conmovedora defensa de Álamo por los norteamericanos, y todos hemos crecido con esa hazaña en el corazón. Pero tal vez ni siquiera él, el hombre más grande, más libre y más amoroso de América, logró comprender que la tierra que tan abnegadamente defendían los muchachos de Álamo también era amada por otros, que habían llegado primero. ¿Sí será por amor a la tierra que nos matamos tanto? Y si tanto la amamos ¿por qué no aprendemos a compartirla?

“Los ciento cincuenta muchachos siguen mudos en Álamo”, y la necesidad sigue asediando estas fronteras. Al capital le encanta hablar de globalización, se endulza los labios diciendo que el mundo es de todos, pero al día siguiente levanta sus muros infames para que los pobres no pasen. Y esta es la frontera más frontera, y por eso la más ardiente y la más buscada del planeta.

Miro por la ventana del hotel las colinas resecas de Ciudad Juárez, las palmas meciéndose en la leve brisa de la mañana: después las inmovilizará un sol de justicia. Antenoche, en Chihuahua, visitamos la cantina “La antigua paz”, hecha para evocar la dulce paz de antes, pero que, inevitablemente, estaba llena de fotografías de soldados de la Reforma, de caballos y hombres y cananas y trenes de la Revolución.

Porque esta es la tierra donde el cura Hidalgo se alzó contra España, y este es el calabozo donde pasó sus últimas semanas, y aquel es el muro donde señaló con la mano su pecho, y les rogó a los soldados del pelotón que dispararan allí. Y fue aquí donde Benito Juárez se refugió para defender el país que le quedaba, y si no fuera por él y por el pueblo al que supo dirigir, acaso México sería parte de Francia, o una colonia náufraga del imperio de los Habsburgo Lorena. Y fue aquí donde Doroteo Arango se convirtió en Pancho Villa, y desde aquí las olas de la Revolución se cambiaron también en corridos dolientes y festivos, y en las mareas de trenes y cananas y hombres y caballos, los dramáticos colores de Siqueiros y de Orozco.

Me conmueve saber que en esa cantina estuvo alguna vez Barba Jacob, el poeta, tomando su tequila o su mezcal, fumando su marihuana y sacudiendo al auditorio con el poder de sus versos. Tal vez ahí recitaría: “La paz es mi enemigo violento y el amor mi enemigo sanguinario”. Las viejas palabras de la lengua española luchando como siempre contra sí mismas. Y me digo que esa es la antigua paz que queremos, la paz de las palabras que luchan.

 

* William Ospina

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Opiniones

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DDL

Dom, 09/09/2012 - 17:59
muy bien tanta historia que tiene el estado de chihuahua en especial ciudad juarez y muchas de ellas que nunca se han dicho como la batalla del carrizal o las historias en todo mexico como la batalla de la angostura en saltillo o la mayoria que muchos no saben cuando alemania le prometio a mexico recuperar los estados perdidos con la condicion de que mexico se aliara para formar una alianza entre japon y alemania para atacar a estados unidos en la primera guerra mundial es alli donde estados unidos entra a la primera guerra mundial por el famoso telegrama zimmerman
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Ar mareo

Dom, 09/09/2012 - 15:21
Ayer se llamaban Pima, luego Espanholes, luego Mexicanos, mas recientemente Texanos y hoy dia Americanos... Romney es hijo de imigrante Mexicano y nieto de uno q huyo de USA a Mexico por persecucion religiosa. Obama nacio en Hawaii, vivio en Indonesia, y su padre es Africano.... todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar..
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pgaba

Dom, 09/09/2012 - 14:54
Felicitaciones Sr. Ospina, ud siempre tan oportuno con sus columnas. Muy cierto, tiene toda la razón, esa herida nunca ha sanado ni para los de allá como tampoco para los de acá, la gran mayoría de pueblos indígenas de Latinoaméricana siguen siendo víctimas del despojo no solo de sus tierras sino también de su propia identidad. No ha cambiado mucho el mundo con su Real Politik.
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JDNA

Dom, 09/09/2012 - 14:04
Pos órale cuate! No hablaste de la "merca", güey!
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El de la H

Dom, 09/09/2012 - 13:17
Todo el mundo sabe que EEUU le robó casi todo su SO a México, pero pocos saben que EEUU le pago una indemnización cuantiosa por eso al gobierno mexicano y nadie sabe quién cobró la plata. O sea, el primer ladrón de la tierra de los pobres mexicanos deportados -el Tío Sam- se quedó con la fama que debió -por lo menos- compartir con el segundo ladrón, tan ladrón o hasta más ladrón que el primero: el propio gobierno de México.
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jec

Dom, 09/09/2012 - 12:26
Grasias willian
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ALEJAROT

Dom, 09/09/2012 - 11:41
" Y trajeron hombres de piel amarilla, para que cocinaran alimentos para hombres de piel negra, que esclavisaron para trabajar las tierras, que los hombres de piel blanca robaron a los hombres de Piel Roja"
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CEVILL

Dom, 09/09/2012 - 10:36
HERMOSA COLUMNA .... MEXICO ...... REALIDAD COLOMBIANA..... LEER EN EL AULA ESTA COLUMNA FORMIDABLE. .... TRABAJO DE AULA ... GRACIAS.
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polista

Dom, 09/09/2012 - 10:26
No somos los únicos que persiguen la paz , hay otros violentados que lo hacen. Respecto a lo nuestro hay que plantearse si el ingrediente es el robo o el despojo de la tierra y si la beligerancia es por amor a la tierra. Hasta hoy la sangre derramada no justifica el despojo y debe ser la oportunidad de hacer una verdadera reforma agraria en la que la tierra deje de ser el objeto de disputa. Aquello de la tierra para el que la trabaja ... me suena , acabar con la especulaciòn y la muerte , con los precios especulativos que la vivienda bajaría a la mitad y con autoconstrucción y financiamiento resolveríamos tantos problemas que generan mas violencia. Y al campo y los campesinos todo , pero sin repetir las malas experiencias como la Caja Agraria y sus asesores y crèdito. Estamos listos??
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carmen arevalo

Dom, 09/09/2012 - 09:25
Hermoso...
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Chrihern

Dom, 09/09/2012 - 08:33
¿Don willian Ospina que opina del forth reich aleman y de chitler?
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anaviky

Dom, 09/09/2012 - 07:15
¡HERMOSO!
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Requeñeque

Dom, 09/09/2012 - 10:19
Lapatri: eso mismo concluí yo desde que empecé a leer a Ospina y este poéma me hizo llorar...
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lapatri

Dom, 09/09/2012 - 08:56
Yo quisiera que muchos textos de W. Ospina fueran leídos en colegios y universidades. Hay algunos ensayos suyos, de cuando era "una joven promesa" de la filosofía, que son memorables e inmejorables.
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Boyancio

Dom, 09/09/2012 - 05:40
¡Ayyyy!...al sonar los tambores caribes, una negra se baña con su bangaña y canta, canta su lamento mientras se enjabona, y de su melodía sale la misma vaina: el rencor de ver el alboroto cachacal por unos diálogos entre ellos mismos, porque por acá, no pasa na. ¡ayyyy!
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luispuyana

Dom, 09/09/2012 - 04:51
Y LOS EEUU NO LE COMPRARON NADA A LOS APACHES, pues contaron con gobiernos sumisos como el de Porfirio Díaz de 3O años 1876-1911, contra el cual se rebelaron PANCHO VILLA Y EMILIANO ZAPATA, una revolución por entregarle tierras a los campesinos para cultivarla, opuesta a la emprendida por tirofijo, que hoy despés de 50 años, esas tierras despojadas a sangre y fuero NO las han entregado. Emiliano Zapata decía. 'SOMOS PARTIDARIOS DE LOS PRINCIPIOS, NO DE LOS HOMBRES' y durante toda su vida lbro mil batallas CON LOS CAMPESINOS, POR TIERRAS PARA CULTIVAR POR ELLOS.
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luispuyana

Dom, 09/09/2012 - 04:12
Hoy caló hondó y en centro del problema, en 1848 EEUU se robó la mita de México haciendo la paz, hoy con santos vienen por toda Colombia.
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Boyancio

Dom, 09/09/2012 - 05:43
Ve Lucho de sabidurías, cuando la guerra entre Texas y los manitos, Texas era una nación que se independizó de México a punta de plomo...¿sabes como es la cosa? Endespués, se anexó Texas a la Unión del todo poderoso y quedaron muchos manitos atascados en su mesmo territorio, que es distinto.
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DESASIDO

Dom, 09/09/2012 - 03:53
Bien, muy bien. El comercio excto con las palabras también es una forma de resistencia.

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