Opinión |10 Sep 2012 - 11:00 pm

Eduardo Barajas Sandoval

Las exageraciones de la forma

Por: Eduardo Barajas Sandoval

Los políticos contemporáneos tienen que prestarle tanta atención a la forma como al fondo, si quieren conseguir el poder o mantenerse en él.

  • 2Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-373929-exageraciones-de-forma
    http://www.is.gd/1fSukc
  • 0

Las propuestas de fondo, que deben corresponder al credo de los candidatos a gobernar, y a lo que de verdad piensen que pueden hacer, deben ser revestidas cuidadosamente de un mensaje publicitario que haga aparecer las cosas como factibles, mediante el uso de frases o imágenes capaces de despertar el fervor popular. El peligro que se corre es el de conceder más importancia a la forma que al fondo. El ejercicio de la ciudadanía está llamado a exigir un equilibrio que ponga las cosas en su justo medio.

La forma estadounidense de hacer política le concede tanta importancia a la forma que cada presentación de los candidatos en las convenciones de los partidos parece más un espectáculo de Hollywood que un evento de discusión sobre el futuro de la nación. Todo vale. Todo ha sido cuidadosamente estudiado, desde el atuendo de cada quién hasta cada una de las palabras que pronuncie, que son calculadas conforme a análisis estadísticos de opinión y de la ciencia de la predicción electoral.

La esposa de Obama, por ejemplo, apareció en la convención del Partido Demócrata y recitó las bondades de su marido como hombre de familia, mientras los medios lo mostraban a él con sus hijas, en la Casa Blanca, viviendo cuidadosamente el regocijo de ver a la madre en el escenario colaborando al propósito de la reelección. Además de lo que el Presidente pueda pensar, el mensaje de su condición de esposo confiable y padre de familia dedicado, puede influir en sectores del electorado más susceptibles a esas condiciones que a lo que pueda pensar el líder de la nación.

El fondo por supuesto importa, pero de su lectura se ocupan solo unos pocos, dedicados a leer entre líneas el sentido profundo de los mensajes que cada candidato transmita bajo el manto de una publicidad destinada a despertar la simpatía de los votantes, que se guían en la mayoría de los casos más por por los mecanismos de persuasión publicitarios que por lo que en medio de la sofisticación del sistema puedan ser los factores diferenciales entre un candidato demócrata y uno republicano.

En este terreno no cabe duda del compromiso valiente de Obama en favor de la gran clase media, con exigencias grandes hacia los poderosos, a quienes pide un esfuerzo patriótico para retornar a los ideales fundacionales de la nación estadounidense, que propone otra vez como ejemplo de la solidaridad democrática y no como símbolo del imperio del enriquecimiento sin consideraciones sociales que lleva a diferencias difíciles de corregir.

El caso del candidato republicano sí que resulta dramático, porque sus mismos aliados naturales le están reclamando mayor claridad en cuanto a lo que piensa, ya que parece atender más a sus asesores de imagen que a los promotores de un discurso que todavía no se ha alcanzado a reponer luego de los años de gobierno de George Bush.

El espectáculo está en todo caso montado, y lo que hay que seguir con mucha atención es la manera en la que el electorado reaccione ante la forma o tenga en cuenta las consideraciones de fondo, por encima del espectáculo de las convenciones, que cada vez son más unos montajes publicitarios dedicados al manejo de símbolos que a la celebración de esos pactos colectivos en los que cada quien sabe exactamente qué es lo que le compromete con una visión del país.

Lo curioso es que el modelo de hacer política en los Estados Unidos tiene una capacidad enorme de penetración en muchos países, donde los gobernantes, tanto presidentes como ministros y figuras públicas, terminan siguiendo más las instrucciones de sus jefes de publicidad que lo que le dicte su propio criterio. Salvo contadas excepciones, claro está, de quienes dicen poner el interés nacional por encima de su propio destino político. 

  • Elespectador.com| Elespectador.com

  • Imprimir
  • Enviar
  • 2
2

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

bufagozo

Mar, 09/11/2012 - 15:29
Quisiera agregar que el señor candidato a la presidencia Bill Romney en una convención republicana también fue presentado por su señora esposa Ann Romney donde destacaba las "virtudes" de su esposo (claro como parte del montaje diseñado previamente). Lastima que sus hijos no estuvieron en el plan para hacer la escena mucho más tierna.
Opinión por:

Joenace

Mar, 09/11/2012 - 13:51
El 98% de los "gringos" no sabe para que son los partidos demócrata y republicano. Estos partidos no tienen ninguna ideología como no sea la diferencia entre que en uno fumar marihuana es un señor derecho y en el otro una señora degeneración. No más. Además el presidente debe ocuparse de los temas y problemas de los demás paises pero de la USA nada porque lo de ellos lo define una conspicua élite. ¿ Será eso democracia ? Entonces es entendible: Las convenciones de tales partidos son unos festines de despistados a favor de unos poquitos que sí saben para que es la cosa.

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013