Opinión |11 Sep 2012 - 9:51 pm
Opinión*
En Venezuela no hay fraude no detectable
Por: Columnista invitado
El proceso electoral en Venezuela está rodeado de mitos sobre intentos de fraude. La última década el país ha demostrado que las elecciones se ganan o se pierden por votos y porque los candidatos no logran garantizar la presencia de sus testigos en todas las mesas de votación.
La ausencia de testigos es uno de los males endémicos del sistema electoral venezolano, porque no sólo potencia irregularidades como centros de votación que permanecen abiertos hasta inusuales horas, sino que facilita la intimidación de electores, especialmente los que son beneficiarios directos de los planes sociales del Ejecutivo.
La transmisión de publicidad institucional, ya sea del gobierno nacional o de los gobiernos regionales y locales; la poca o nula limitación de las actividades públicas de todos los funcionarios y cargos electos durante el período de la campaña electoral, y el uso constante —sin control ni sanción— de los recursos públicos en beneficio de ciertas candidaturas, son los elementos que terminan por condicionar los resultados electorales.
No obstante, la opinión pública en Venezuela se enfoca en discutir sobre intentos de fraude desmontados año a año en las más de 17 auditorías que se realizan al sistema automatizado de votación. Los mitos que más han sonado para estas próximas elecciones son tres:
“El registro electoral está plagado de votantes fantasma”. Este mito sobre el crecimiento inusual del padrón de votantes tiene su respuesta en un análisis de consistencia demográfica de la Universidad Católica Andrés Bello, donde se asegura que el comportamiento del registro se corresponde con las características y el cambio que, en términos demográficos, experimenta la población venezolana.
“El voto no es secreto”. La tesis de que se puede conocer por quién votan los electores se desmiente con la auditoría al software de las máquinas de votación y la revisión de la base de datos de huellas dactilares. Tanto los técnicos de la oposición como los técnicos del oficialismo certifican esta auditoría.
“Los resultados viajan a través de un cable submarino a Cuba”. Las denuncias sobre la transmisión de resultados a centros de totalización ocultos se aclaran con las auditorías a la infraestructura electoral y al sistema de totalización del Consejo Nacional Electoral (CNE). En todas estas auditorías siempre han participado Gobierno y oposición.
No obstante, es importante recalcar que la traza de papel —las distintas actas y comprobantes que se emiten a lo largo de la cadena de votación— permiten garantizar que si alguien intenta cometer fraude en Venezuela sería fácilmente identificable. No existe fraude no demostrable. Los problemas electorales en Venezuela son otros y están identificados. Desafortunadamente no se habla de ellos con la contundencia necesaria.
* Eugenio G. Martínez / Periodista especializado en cobertura electoral y analista político.
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* Eugenio G. Martínez | Elespectador.com
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