Opinión |11 Sep 2012 - 10:55 pm

Pascual Gaviria

Rabo de Ají

Juegos de mesa

Por: Pascual Gaviria

Las Farc tienen un puñado de seguidores interesados en sus rentas y su poder en algunas regiones. Son los materialistas a secas.

También acompañan su retórica algunos nostálgicos del polvo y el odio de clase. Son los materialistas históricos. Más por rabia contra el mundo que por una filiación con alguna idea se suman ciertos radicales en las ciudades. Quienes asisten a la política con la ceguera de las barras bravas. Para completar el pequeño corral de simpatizantes están quienes se educaron en el mundo de la confrontación ideológica y no pudieron o no quisieron dejar sus libros iniciáticos. Son los enfermos de primeras lecturas. Quijotes cojos que arrastran el desatino sin la ayuda del genio.

Viendo la pálida rueda de prensa en La Habana se confirma que las Farc están enfermas de irrealidad y dogmatismo. El encierro a cielo abierto los ha hecho cada vez más tortuosos y repetitivos. Su política es un viejo catálogo de idealizaciones y reclamos que en algunos casos ya no están en la cabeza de nadie y en otros ya están escritos en la Constitución. Supongamos que el presidente, el Congreso en pleno, las Cortes y una mayoría ciudadana les dijeran: “Señores, piensen en el cambio más importante —uno solo, por grande que parezca— para cumplir todas sus demandas y anhelos luego de tanta sangre, escríbanlo en un papel y les será concedido”. Entonces ellos se irían a la selva y regresarían luego de cuatro años, divididos en tres bandos y con un temario de cinco puntos tentativos por grupo.

Pero resulta que las Farc han encontrado una compañía distante aunque efectiva. Para muchos, la guerrilla es el pretexto perfecto para arreglarlo todo, incluyendo las propias frustraciones políticas. En los últimos días he leído las ideas de María Jimena Duzán, Daniel Samper Pizano, Alfredo Molano, la redacción de la revista Semana respecto al proceso. De formas diferentes han dicho que sería deseable una negociación amplia y generosa. Hablan de acuerdos de fondo, de evitar una paz barata, de pagar los altos costos que merece el proceso, de aprovechar la ocasión para cambiar las estructuras de la sociedad colombiana. Digamos que no comulgan con los métodos guerrilleros ni con los manifiestos de Los Pozos, pero creen que vale la pena utilizar el momento para barajar de nuevo. El razonamiento es más o menos el siguiente: no importa que las Farc representen una minoría insignificante en términos electorales, vale la pena usar la anestesia que produce la esperanza de paz y hacer por vías extraordinarias lo que nuestra triste democracia no ha logrado con sus formalismos y su vulgaridad. Las Farc no aportan una sola idea, pero son el pretexto perfecto.

Como partidario del régimen democrático estaría satisfecho si el Estado tiene que hacer las menores concesiones posibles. No confío en las reformas logradas por la vía del chantaje armado. Si el Estado tiene superioridad militar y una larga ventaja de legitimidad política no veo por qué tenga que ampliar el temario más allá de las discusiones sobre justicia transicional y participación electoral. Una vez los guerrilleros estén en ese terreno deberán poner a prueba su discurso y convencer sin la pistola al cinto. No puede ser que el país haya construido durante los últimos 20 años un marco institucional plural, con problemas por resolver y avances probados, para cambiarlo frente a la esperanza de una desmovilización que siempre será parcial.

Esos llamados a negociarlo todo suenan muy democráticos, pero en últimas encarnan un profundo desprecio por la democracia construida hasta ahora.

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Opiniones

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aquiyalla

Lun, 09/17/2012 - 20:05
Escribo esto el lunes, pero no puedo dejar de expresar mi sorpresa por esta columna,qué tipo tan tibio resultó este Pascual, qué columna tan derechista, ¡se le salió el hijo de papi! ¿Cuál democracia Pascual?
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Boyancio

Dom, 09/16/2012 - 08:04
Las concesiones, sea dar a las buenas lo que se pelió a la brava, sumercé, según busté, ¿dar algo a los que se le ha negado tanto durante tantos años de hambre y calor, es el objetivo de las negociaciones? Es, la suya, es una pequeña postura que lo deja muy mal aunque le quepa todo derecho...¡no mire hacia atrás! deje que fluya suave, suave, con su avena y su pitillo...que si no le gustó, pues se viste y se va.
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-shemp-bmx

Mie, 09/12/2012 - 22:48
Tanto poetastro de boina e ínfula negando la realidad ¿Ah? Mínimo viven todavía de la cartera de la mamá. Pascual, muy buena columna. El mamertismo es una de las terribles enfermedades tropicales.
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CARV

Mie, 09/12/2012 - 21:46
"No confío en las reformas logradas por la vía del chantaje armado". Esta cuestionable tesis cabe complementarla con otra mucho más contundente y ética: "No confío en el 'statu quo' logrado y mantenido mediante el engaño y una inmisericorde prepotencia armada".
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PorColombiaJusta

Mie, 09/12/2012 - 19:38
Estoy totalmente de acuerdo con su columna. Cuantos, que escriben o son periodistas o, como Daniel Samper, que desde las delícias de España, viviendo como "socialista" y, quieren que: 1) un gobierno, con pluralidad política y elecciones populares para cargos muy imporantes, se dediquen a regalar casas, tierras, servicios públicos, crear empresas públicas, para tener muchos empleados que voten por el gobernante en el poder y, a la larga, llegar a la QUIEBRA como Grecia, España, la antigúa Unión Sovietica, Polónica, Alemenia comunista, etc.,etc., 2) efectivamente, ésos, ya se sabía, tenían como gatilleros a sus HÉROES NARCOBACRIM FARC., para, arrodillar al gobernante de turno, por éso les dolio los 8 años que los Colombianos, exigimos mano dura.
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Isidoro Bacharach

Mie, 09/12/2012 - 17:57
Pascual, creo conocer su independencia intelectual y su talante liberal, por eso no opino sobre esta columa.Con el respeto que me merece desde siempre ,lo invito a que lea la columna que escribio Claudia Lopez el lunes 10 de septiembre en"La Silla Vacia",sobre el tema de la paz, le aseguro que vale la pena.
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Amonoi

Mie, 09/12/2012 - 17:42
Una columna "dura" de un tecnócrata aséptico. Un no contaminado por ideologías, en otras palabras otro derechista más que defiende el status quo, sin importar lo que ello sea ni lo que signifique, solo porque es conveniente para sus intereses personales. Poco análisis, nada de historia y mucha palabrería.
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andresgottardi

Mie, 09/12/2012 - 16:26
Una pregunta que tiene que ver con los nostálgicos del polvo y el odio de clase. La minería es rechazada por sectores de la sociedad colombiana, sin embargo es una política impulsada desde hace dos gobiernos, con amplio acento en este. Pero si es rechazada, y a su vez se aplica porque sí, ¿entonces a los intereses de quién obedece? En Colombia no se puede hablar de clases sociales, pero si de sectores, que mueven billete y ponen a trabajar sus intereses en las políticas públicas. Si las corrientes marxistas afirman que el Estado es un instrumento de clase ¿en Colombia no es un instrumento de los sectores? Pascual, creo que hay que pensarlo mejor antes de escribir sobre nostálgicos.
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andresgottardi

Mie, 09/12/2012 - 16:21
El materialismo histórico es un método de investigación creado por Marx, también utilizado por quienes siguen la utopía comunista; pero también ha sido utilizado por científicos sociales de diversas tendencias ideológicas en los estudios subalternos, en lo que algunos llaman estudios posmodernistas, y en la cultura política. Una cosa es una ideología- comunismo, socialismo, liberalismo, conservadurismo- y otra muy diferente un método de investigación.
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durero

Mie, 09/12/2012 - 14:46
" esos llamados a negociarlo todo suenan muy democraticos, pero en ultima encarnan un profundo desprecio por la democracia construida hasta ahora" esta frase sintetiza la columna de un tipo que tiene como hermano a un ministro. Es mejor preservar los libros iniciaticos que no decir estupideces en cualquier programa radial o escribir sinrazones en la prensa nacional, porque claramente lo pueden identificar como un vulgar buena-vida, alguien que como su hermano, vive parasitariamente de esa democracia construida hasta ahora.
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paperez50

Mie, 09/12/2012 - 13:07
Por fortuna no guardo memoria de las tendencias de los columnistas, con contadas excepciones por los evidentes... De este Gaviria no tengo memoria de si es uribista o antiuribista, pero, si me pidieran que escribiera algo sobre el proceso de paz actual, me hubiera gustado escribir esta columna. Como decía otro columnista citando a alguien, las FARC-hp no tienen autorida para pedir cambios en la política del país... y yo le agrego, lo poco que hemos logrado en Colombia, lo hemos hecho los colombianos honestos y del común, sin ayuda de las FARC-hp y, por el contrario, a pesar de las FARC-hp
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Contradictor

Mie, 09/12/2012 - 11:22
Este Pascual estâ imitando a Humberto de la Calle. Ni chicha ni limonda.
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epifanio

Mie, 09/12/2012 - 14:41
CUAL ES SU POSICIÒN ? APROVECHE EL FORO ..
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Toffler

Mie, 09/12/2012 - 10:45
Estimado Pascual, El problema de las FARC y el ELN es quieren el cambio, pero lo quieren hacer ellos y como ellos lo quieren, a cualquiera que lo quiera hacer, así sea cambiar exactamente lo que ellos quieren, ellos no lo quieren. Me explico: La constitución del 91 cambió muchas cosas que ellos querían que cambiaran, el presidente Santos ha cambiado otras tantas más, como la ley de tierras y víctimas, sin embargo ellos nunca están contentos porque ellos no fueron los lo que lo hicieron. Parece que ellos siempre quieren descalificar cualquier cosa que otros hagan, así sea lo que ellos quieren, sencillamente porque cada vez que otro hace lo que ellos quieren, ellos se van quedando cada vez más solos y más sin discurso. Seamos francos, lo que ellos quieren es el poder, no quieren los cambios.
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GMasRoca

Mie, 09/12/2012 - 10:27
El problema, mi querido Pascual, es que la "Democracia construida hasta ahora" lo es sólo de nombre. En la práctica, así como "la justicia es para los de ruana", la actual "democracia" es para los de cuello blanco. Si lo que se ha logrado hasta ahora fuera bueno, no habría tanto descontento que alimenta no solamente a la guerrilla sino también a la delicuencia común. ¡Y ni hablemos de las mafias empotradas en el poder! Si no aprovechamos este momento para hacer verdaderos cambios y empezar a aplicar de verdad los mandatos (que aún quedan) de la Constitución, pagaremos con una paz muy efímera; si es que se logra.
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RobertdArtois

Mie, 09/12/2012 - 10:01
Pascual seamos realistas: Cuál democracia? la que nombra a los mismos, con todas sus familias, en medio de una escandalosa abstención? Ver cómo se cuadra la asquerosa reelección del procurador es razón más que suficiente para pedir cambios. Los dueños del país no han dejado implemantar la ley de tierras ni van a permitir una verdadera reforma agraria si no es con una veeduría internacional que vigile el cumplimiento de los acuerdos de paz. Si las negociaciones con las Farc sirven de pretexto para implementar unas reformas que nuestra democracia de mentiras no ha logrado, bienvenidas!
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emachado

Mie, 09/12/2012 - 09:30
Yo creo que para las FARC o el ELN cambiar de retórica es claudicar. La falta de contacto con la realidad se nota en sus discursos la laaaaaargos y aburridos que no dicen nada. Hablan del Imperio, no supe cual imperio, el Koreano? El Chileno? El Chino? El Brasilero? No se dieron cuenta que ahora el mundo es casi uno solo. Leía en la pagina del PArtido Comunista Colombiano "proletarios de todos los países uníos" será que alguien sabe hoy en día que es un proletario? Supongo que muchas personas pensaran que se trata de un accesorio para cocinar. El problema es de mercadeo, tienen que contratar a JJ Rendón para que les de orientación.
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jeloco

Mie, 09/12/2012 - 08:35
Usted es uno de los que piensa que la única preocupación de la sociedad como resultado del proceso, es ver como se le dá un taxi a cada guerrillero, para que asi se reintegren a la vida civil, en vez de aprovechar la coyuntura para dejar atras la calificación de uno de los paises mas desiguales del mundo.
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Ingridho

Mie, 09/12/2012 - 07:53
Pascual: y la U.P? Dónde queda la U.P? Ud habla de legitimidad política... la de quién? La del Congreso infiltrado por la parapolítica? Esos tb hacen leyes con pistolas. No es por dorarle la pildora, el propósito liberal de su columna es entendible, uno puede adherir por completo a lo q plantea. Pero falta un poco de perspectiva histórica.
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Kakayronaldo

Mie, 09/12/2012 - 07:34
Que tal....parece que JOSE OBDULIO GAVIRIA por fin consiguió IDEOLOGO DE CABECERA
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Margarito Cedeño

Mie, 09/12/2012 - 06:39
Siempre salen los mamertos a opinar en contra de la democracia, no les importa defender la constitucion del 91, lo más democrático que hemos tenido, pero estos guerrilleros de pistola y fusil s ecreen los elegidos, y tienen sus simpatizantes pequeños burgueses viviendo en apartamentos lujosos en todo el mundo. Estos mamertos, algunos exmafiosos, con su cultura pelada salen a defender a las FRAC porque es lo único disidente que han visto,. Y es verdad daba grima ver esa vieja guardia de la cual una conciencia solidaria se cuidad, daba grima verlos allá en La habana desviando la atención a las preguntas de los periodistas responsables. NADA SE VA A CONSEGUIR CON ESTOS BELLACOS QUE CON SU MACHISTO ASQUEROSO, PRETENDER CONTINUAR ESTA DESFACHATEZ DE VIDA APOYADOS POR LOS MAFIOSOS.
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EGD

Mie, 09/12/2012 - 05:43
Nadie, salvo tu, ha hablado de "forzar cambios estructurales" con pistola al cinto". Es el propio sistema democrático capitalista el que debe aprovechar "la amnesia que produce la esperanza de paz", para lograr los cambios estructurales que demanda el sistema. El sistema también debe desprenderse de su "retórica nostálgica" de que la lucha de clases no existe, ni ha existido nunca. Debe hacerlo, aunque sea por simple supervivencia pragmática. De lo contrario, el gérmen de la injusticia seguirá latente. ¿ Por cuanto tiempo ?
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inspiron

Mie, 09/12/2012 - 05:39
Si Colombia fuera un dechado de justicia y oportunidades para todos lo que dice en su columna serìa encomiable. Pero....... desafortunadamente muchos de los problemas que sirven de base a las peticiones de las Farc son reales para la mayorìa de los colombianos.
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zambud

Mie, 09/12/2012 - 00:43
No puede haber régimen democrático en un escenario como el de Colombia, cuando el sistema está viciado de autocracia y exclusión, desde siempre hubo unos pocos afortunados explotando a unos muchos desarraigados, de ahí que se hable de los costos.

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