Opinión |13 Sep 2012 - 11:05 pm

Juan Gabriel Vásquez

El fantasma de los terrorismos pasados

Por: Juan Gabriel Vásquez

En estos últimos días el fantasma de los terrorismos pasados ha estado recorriendo el mundo. El martes, mientras en Estados Unidos se conmemoraba un nuevo 11 de septiembre, en el Perú se recordaba la operación que terminó, hace 20 años, con la captura de Abimael Guzmán y el final de una década larga de violencia extrema.

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En Colombia se viven o se reviven todos los días los episodios del narcoterrorismo de los años 80 y pronto vendrán los 90, que también tuvieron lo suyo, a ocupar nuestra frágil memoria; el incipiente proceso de paz, como es apenas evidente o por lo menos deseable, debería obligarnos a hacer memoria también de los actos terroristas que han convertido esta guerra en un lodazal de inhumanidad y cobardía.

En fin: esta semana más de uno ha estado contando años y recordando a sus muertos. Y viendo cómo el mundo, por supuesto, no es el mismo: Osama bin Laden está muerto; Guzmán purga su pena; Pablo Escobar está muerto; está muerto Raúl Reyes. Pero el mundo, por supuesto, es el mismo: el fundamentalismo islámico sigue matando a norteamericanos inocentes, pero Estados Unidos no ha dejado de existir. El senderismo, derrotado en términos militares, no ha sido derrotado en términos ideológicos, pero el Perú es un lugar próspero que ya comienza a pasar página. El narcotráfico sigue (y no desaparecerá), y las bombas de hace años no llevaron a Pablo Escobar a ninguna mesa de negociaciones. Las guerrillas siguen también, pero ni el más duro de ellos se cree que la barbarie pasada los haya beneficiado para el presente. En otras palabras: nos dormimos, nos despertamos y los fanáticos siguen ahí.

En un país como el nuestro se habla mucho de terrorismo: por lo general para condenarlo, pero algunas veces, por boca del sociópata o del moralmente imbécil, para justificarlo. Sin embargo, muy pocas veces se dice o se recuerda una verdad elemental, quizás porque hacerlo parece redundante (en el mejor de los casos) o incluso cínico (en el peor): que el terrorismo no cambia nada, no sirve para nada. Parece casi una memez decirlo, una especie de concesión a la mera existencia de la posibilidad contraria, y ésta es quizás la razón de que nunca lo digamos; y será por eso, por la poca presencia de esa idea en el discurso público o privado, que me sacudió como lo hizo la declaración de Roberto Manrique, víctima de la bomba que Eta puso en el supermercado Hipercor de Barcelona hace 25 años. En junio pasado, cuando se cumplían 25 años de ese atentado con el que Eta comenzó a hundirse, Manrique fue a la cárcel alavesa de Zaballa para visitar (e interrogar) a uno de los terroristas: el etarra Rafael Caride. De Zaballa salió con muchas declaraciones para la prensa, pero me he quedado con ésta: “Que veas a un terrorista con tantos muertos decir que poco tiempo después de su detención se dio cuenta de lo que había hecho, que el dolor que ha causado no servía absolutamente para nada salvo para reventarle la vida a tanta gente... pues ya era hora que un terrorista reconociera esto”. En la práctica, Eta ha desaparecido. Pero el Estado español sigue ahí y el País Vasco sigue en él.

Tantas vidas rotas y lo que queda es eso: una víctima haciéndole preguntas a su victimario. Ya ven ustedes: otro fantasma de los terrorismos pasados.

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virruaco

Vie, 09/14/2012 - 20:15
Mientras sigan con la "cacería de brujas" vamos de "culo pa´el estanco". Ahora ni se puede manifestar lo que se siente ante los desafueros del gobierno porque ya estamos en la lista de los "más peligrosos" o "los más buscados" con la oferta de una buena recompensa, un fuerte billete que ni se lo entregan al sapo de turno, siempre los hay. Comiencen por los caricaturistas y terminen con Tola y Maruja. Tendran que ir haciendole la "cacería" a los Samper, ya que esos si le "maman gallo" a todo el que de la lora. Y como de humor se trata, trata agarren al propio presidente por su "carita de cerdito"...
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Julio Herrera

Vie, 09/14/2012 - 16:41
Es característico de los pasquineros asalariados del oficialismo comentar con alarmismo los problemas de violencia social pero absteniendose de mencionar las causas de esa violencia, que en america latina y en casi todo el mundo son las mismas causas: la usurpación de la tierra por los grandes terratenientes y latifundistas que "por simple casualidad" están en el poder y ordenan a los ejércitos reprimir violentamente a quienes protestan por esa arbitrariedad. Ya lo dijo Martin Luther King: "Los que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta".
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Isidoro Bacharach

Vie, 09/14/2012 - 14:33
La pertinencia -lo pertinente- de algunos comentarios de este foro denotan casi que tautológicamente el mismo principio que invoca JGVásquez: mencionar UN punto de vista, una sóla perspectiva de la estupidez humana. De la fuerza de la violencia como herramienta de resolución de conflictos. Jack The Ripper (el destripador), no es técnicamente hablando un terrorista a pesar del indecible horror que sus crímenes hayan causado en sus víctimas. En ambos casos, la policía -la Ley en general- reconoce un elemento que cada vez cobra mayor protagoismo: la ESTÉTICA. Que el terrorismo cambie o no cambie la historia, intervenga o no el devenir, determine o no la teleología del destino humano es otro cuento. Ya es un lugar común el diagnóstico de los móviles de los terrorista: independiente de sus fi-
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Isidoro Bacharach

Vie, 09/14/2012 - 15:54
nes (políticos, económicos, religioso, ideológico) el terrorismo tiene un poderoso componente y efecto de "perfomance", de fuego fatuo que deslumbra y se busca aferrarse a la memoria colectiva, una descomunal llamarada que anestesia el entendimiento. Quizás por eso -siguiendo la lógica de JGV- el terrorismo nada cambia, no induce el progreso social de una nación civilizada, carece de las propiedades de 'dínamo': no es un propulsor de los cambios políticos; es decir no genera democracias menos ditactoriales, no disuade los populismos, no castra el ansía de los espíritus totalitaristas. Históricamente, el terrorismo de Estado nazi es un paradigma de cómo mantener el control político, como sostener el statu quo.
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Isidoro Bacharach

Vie, 09/14/2012 - 15:48
La memez más supina es, acaso, no percibir que el terrorismo está, de una u otra manera, al servicio del Establecimiento, del statu quo: el terror paraliza, impide a la sociedad avanzar. Espartacus y sus hombres fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia a la entrada de Roma para dejar en claro de qué cosas era capaz el Imperio para impedir cualquier brote de cambio político. En occidente, la Edad Media ha sido la cultura donde, en número, las cosechas de terrorismo teológico son hasta hoy insuperables.
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Isidoro Bacharach

Vie, 09/14/2012 - 15:48
Como la historia, los frutos del terrorismo rinden beneficio a los vencedores… o a los sobrevivientes. En nuestro medio, en Colombia, por ejemplo, lo más tétrico, lo más macabro se desprende de una perversidad insoportable: quizá nuestros cuantiosos episodios de terror, nuestros holocaustos menudos no han sido tan cuantitativamente brutales como para haber aprendido, como sociedad, la lección y haberla incorporado positivamente a nuestra vida republicana.
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Isidoro Bacharach

Vie, 09/14/2012 - 15:45
Mientras los pueblos arios, cuando se matan, lo hacen por millones y en poco tiempo (es decir, administran un terrorismo más eficiente), la maldad colombiana es” grania’ita”, al detal. La lista de algunos de los episodios de la locura terrorista colombiana dispensada por el columnista escapan a adjetivaciones más o menos apropiadas. Pero esta dificultad “denotativa” no debe, por lo menos en principio, entender con claridad tres cosas:
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Isidoro Bacharach

Vie, 09/14/2012 - 15:42
(1) El terrorismo como el poder político no es UNA COSA que se tiene sino que se ejerce. (2) No deviene como consecuencia dialéctica de ideologías decimónonicas (el idealismo alemán, el Estado hegeliano) que supone el curso triunfante, imparable, del Espíritu. (3) Aunque también sea ideológico, es más convincente el pesimismo schopenhauriano: la historia de la humanidad está muchísima más tarada por la irracionalidad que alentada por los ideales racionales (utopistas) de la fraternidad
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flecha veloz 1943

Vie, 09/14/2012 - 11:56
Recuerde usted, señor escribidor, que el 11 de septiembre de 1973, con el gentil patrocinio de Richard Nixon, la CIA, la ITT, aviones de la Fuerza Aérea chilena piloteados por contratistas gringos, la Prensa "Libre" de la SIP, etc etc, el Gobierno Popular de Salvador Allende fué brutalmente "suprimido" de la faz de la tierra. ¿ Seguimos hablando de las causas......?. Por favor señor, sea más honesto. Dá lástima.
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Ar mareo

Vie, 09/14/2012 - 11:47
Cuando habra dialogos de paz para esa violencia sin sangre, la no armada, la de la falta de oportunidades, la q nos tiene en la pobreza y el sub empleo. El problema no es el ruido de las cosas al caer, pero el silencio detras de bambalinas de esos otros terroristas q usan el estado para su propio beneficio. Cuando sera q se escriban los libros a cerca de esos terroristas sin bombas y sin fusiles q nos tienen a la mayoria viviendo un permanente presente sin futuro.
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elmonpa

Vie, 09/14/2012 - 11:02
¿Que te pasa juan gabriel,tu que tanto lees debias conocer las causas de la "violencia" en colombia.Debes conocer todos los atentados que ha hecho la ultraderecha apoyada por el estado como fueron matar a tres candidatos a presidente o al exterminio de la U.P.Como el ejercito colombiano a asesinado y desaparecido gente,como un solo ejemplo"los falsos positivos".Si en colombia no hay paz es porque no hay justicia social.
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Ewar Gordillo

Vie, 09/14/2012 - 10:40
El terrorismo siempre existira mientras haya tanta desigualdad e injusticia, el terrorismo es el arma de los debiles.
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leftright

Vie, 09/14/2012 - 09:54
Como que esta filosofica columna va dirigida al payaso terroista de alias granda plenipontenciario para negociar los destinos de colombia con Juanmamerto el castrochavista.que en una entrevista reciente a la BBC decia que cual terroismo,cuales secuestrados y cual violencia,que ellos no habian causado victimas,que las victmas eran ellas (las farc)y que nunca habian causado sufrimineto y dolor???; ademas de fantoche cinico.
Opinión por:

CARV

Vie, 09/14/2012 - 09:26
La idea central del columnista es sana y pertinente..., pero tendría la credibilidad que necesita si la planteara dentro de la evidente 'doble vía' en que la que ha de enmarcarse moral y políticamente. Este señor debe saber sobradamente que, alrededor de estos temas, el maniqueísmo suele producir resultados contrarios de los que se intenta, entre otros, desacreditando a quien lo practica.

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