Por: Gonzalo Silva Rivas

Pellizcar el mercado

El colectivo homosexual se ha convertido en un provocativo segmento del mercado turístico internacional.

Los países más reconocidos dentro de la industria lo pusieron en su mira, lo incorporaron a sus portafolios de negocios y han logrado que sus cajas registradoras suenen al ritmo de multimillonarias divisas.

A la zaga, Colombia empieza a barajar sus cartas y con dos anuncios conocidos estos días, la creación de la Cámara de Comercio LGBT y el apoyo del Instituto Distrital de Turismo a la libre expresión de la diversidad sexual, se perfila como el cuarto jugador del sector en Latinoamérica detrás de Brasil, México y Argentina.
Con políticas de sensibilización y programas comerciales exitosos, Estados Unidos, España, Grecia, Australia, Israel y Suráfrica lideran esta propuesta turística que sobrepasa los US$80 mil millones y dinamiza las economías locales por la exigente potencialidad de la comunidad gay reflejada en un prototipo de viajero de calidad, que gasta altas sumas de dinero e impone tendencias comerciales.

La creación de la Cámara colombiana, la cuarta de la región, aparte de sus funciones de asesoría empresarial permitirá jalonar este dinámico turismo, en particular el de gringos y canadienses que tiene marcada preferencia hacia destinos latinoamericanos. Luis Fernando Rosas, director del IDT, apuesta porque Bogotá le compita a Nueva York, Toronto, Londres, Ciudad del Cabo, Río, Tel Aviv y Buenos Aires, mecas del turismo homosexual, para atraer viajeros grupales o en parejas.
Según la OMT el 10% del flujo mundial anual de paseantes -unos mil millones- corresponde a homosexuales. Sus gastos son el 15% del total y su consumo equivale al 16% del PIB global. La Gay & Lesbian Travel Association revela que el 55% de la comunidad realiza una media anual de 3 viajes y el 33% lo hace hasta cinco veces. El turista gay, un afinado potenciador económico, se centra en estratos medios y altos, se caracteriza por cierto refinamiento y sus aficiones giran alrededor de buena comida y bebida, compra de productos modernos e innovadores, arte y cultura.

Bogotá abriga una comunidad homosexual cercana al medio millón de habitantes. Si el sector turístico, como lo lidera Aviatur, se comprometiera a crear condiciones para ofrecer un servicio basado en la libre tendencia sexual con respeto a la igualdad, y pellizcara tan solo el 1% del mercado americano, la capital se echaría al bolsillo del presupuesto unos varios billones de pesos anuales.

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