Opinión |18 Sep 2012 - 9:58 pm

Juan Pablo Ruiz Soto

Café, ganadería y ambiente

Por: Juan Pablo Ruiz Soto

En un reciente viaje a la zona cafetera, visité la finca de un excafetero que ahora es ganadero y estableció sistemas silvopastoriles, es decir, tiene árboles en sus potreros.

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Aún está viva su indignación con la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) por la política que obligó a los caficultores a tumbar el sombrío de guamo y otras especies de árboles y arbustos, que acompañaban tradicionalmente el cultivo del café. En los años 80, la FNC, en su afán por incrementar el volumen de producción, decidió que era indispensable quebrar el ecosistema cafetero y destruir el sombrío que, en asocio con el café, albergaba muchos otros productos alimenticios, fijaba nitrógeno, suministraba hojarasca como abono, evitaba plagas y surtía de maderas valiosas. Por imposición de la FNC todo este sistema productivo se vino literalmente al piso y se impulsó el monocultivo con uso intensivo de agroquímicos, para incrementar la producción. Transitoriamente se incrementó, pero luego las plagas se hicieron más frecuentes y costosas de controlar, y se perdió fertilidad en los suelos. Así, el cafetero pasó a cultivar algo más en cantidad, pero a mayor costo y de menor calidad.

El problema de la calidad —un grano de menor tamaño y aroma— se solucionó mezclando el café “modernizado” con el grano procedente de zonas “atrasadas” donde no se había tumbado el sombrío: Huila, Tolima, Santanderes y Nariño. Durante un tiempo, la mezcla fue suficiente para que el café de Colombia pudiese —de la mano de Juan Valdez— conservar su fama como el mejor del mundo. Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar y los cafés de calidad de Costa Rica y varios países africanos empezaron a tener mejor precio que el colombiano.

En Colombia, no sólo bajó la calidad del grano sino que, con el tiempo y a pesar de los agroquímicos suministrados, la cantidad también empezó a verse disminuida. A pesar de la negativa inicial de la FNC, fue necesario que el café entrara a diferenciarse por su origen y calidad, para así poder competir con los mejores del mundo. El café que proviene de ecosistemas cafeteros con sombrío es hoy el protagonista de la caficultura colombiana y obtiene los mejores precios. El caficultor que le hizo caso a la FNC, que tumbó el sombrío, busca hoy, a altos costos, retornar al antiguo ecosistema cafetero.

La ganadería tuvo menos éxito exportador que la caficultura y no tuvo incentivos para adoptar el modelo de la Revolución Verde. Dicho modelo propugnaba por cultivos y pasturas homogéneas, sin árboles y con agroquímicos, para alimentar un ganado estabulado que, sin conocer el sol, debería crecer y dar más leche y carne. La ganadería en sistemas silvopastoriles de árboles forrajeros, sombrío para el ganado y protección de suelos, es hoy una oportunidad para el ganadero que quiera entrar en el mercado internacional donde un producto de calidad y amigable relación con el medio natural son mejores argumentos que la cantidad. La Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan) está impulsando los sistemas de pasturas con árboles como una de sus estrategias centrales en el proceso de modernización. Esperamos que el país no repita, con la ganadería, los horrores que cometió con la caficultura.

  • Juan Pablo Ruiz Soto | Elespectador.com

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oscarsat

Mie, 09/19/2012 - 11:04
Se decía que la zona cafetera de café caturra (el que reemplazó el cafetal de sombrío) era un "desierto verde"; razones no faltaban. Los Andes colombianos padecen severísima erosión; principales culpables: la deforestación, la ganadería extensiva, la ingeniería civil ignorante del medio ambiente y agricultura de monocultivo de ladera. En realidad, revertir quinientos años de españolización arrasadora del medio ambiente es tarea de titanes, y parece que no le interesa a ninguno de los grandes poderes del país.
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osarpa

Mie, 09/19/2012 - 10:54
El sector agropecuario no ha escapado a las malas directrices de nuestros líderes y gobernantes, razón por la cual, hoy ya no somos la potencia exportadora de café como en eños anteriores. Nos sobrepasan países como Vietnam, Indonesia y Honduras. El paternalismo de la FNC fue nocivo para la caficultura y ahora estamos pagando las consecuencias. La producción de cafés especiales en algo alivia a algunos productores, pero las áreas y las producciones no son del todo alagueñas. Esperemos que las producciones repunten al entrar en producción las hectáreas de café renovado y que la asistencia técnica sea dada por verdaderos profesionales del agro y no de simples administradores de cuanto crédito hoy le asignan a los caficultores.
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AAlz

Mie, 09/19/2012 - 09:45
Ningún tipo de ganadería, o cría de animales para consumo humano será amigable con los animales ni con el medio ambiente. Es la mayor fuente de contaminación hoy día.
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Dolores Edelmyra

Mie, 09/19/2012 - 07:18
¡Dónde radica la inteligencia de la clase dirigente de Co Colombia! ¡Cuándo va a dar un paso seguro!

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