Opinión |18 Sep 2012 - 10:30 pm

Arlene B. Tickner

Combinación tóxica

Por: Arlene B. Tickner

Un burdo pero incendiario video sobre el profeta Mahoma, un profundo antiamericanismo y un oportunismo político sin escrúpulos han resultado ser una combinación tóxica en Oriente Medio, el norte de África y el sureste de Asia.

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Las manifestaciones, que se han extendido como un incendio forestal a más de 20 países, han provocado varias decenas de muertes —entre ellas cuatro diplomáticos estadounidenses en Bengasi, incluyendo el embajador, y 12 civiles en Kabul por la explosión de un carro bomba—, centenas de heridos y consternación mundial.

En la mayoría de los relatos mediáticos, sobre todo en Occidente, los incidentes son reducibles al odio y fanatismo (religioso) que caracteriza al “mundo musulmán” y su disposición premoderna al uso de la violencia, lo cual confirma, entre otras cosas, el carácter endeble del despertar democrático que caracterizó la Primavera Árabe y el retorno del (oscuro) invierno. Pese a ello, las protestas no involucran a la mayoría de los más de 1.500 millones de musulmanes que hay en el planeta, y varían en sus motivos y en el uso (o no) de la violencia. En India, Indonesia y Pakistán, por ejemplo, que albergan las poblaciones más grandes, las manifestaciones han sido pocas. Y en los países donde las ha habido, gobiernos y líderes que han reconocido el derecho a la protesta o incluso la han convocado, también han insistido en que sea pacífica. Es decir, traducir lo ocurrido a simples “cuñas” reproduce los estereotipos negativos existentes y es reduccionista.

La necesidad de matizar el análisis no opaca el hecho de que el antiamericanismo sigue siendo generalizado en el “mundo musulmán”, no obstante los esfuerzos del presidente Barack Obama por mejorar la imagen de Estados Unidos. En muchas partes de Oriente Medio y el norte de África ha ejercido un papel entre contradictorio y negativo que ha repercutido en un hondo (y legítimo) resentimiento. Su promoción actual de la democratización en Túnez, Egipto y Libia (pero en mucho menor medida en Siria) contrasta con las alianzas que tuvo en el pasado con regímenes represivos en esos mismos países y las que todavía mantiene con los estados productores de petróleo del Golfo. De forma similar, su apoyo incondicional a Israel, que busca tozudamente llevarlo a una guerra contra Irán, no sólo genera indignación en la región sino que choca contra su falta de progreso en la resolución de la cuestión palestina.

No es menos cierto que las manifestaciones constituyen un desafío para los nuevos gobiernos “prodemocráticos” y que ponen de relieve la lucha interna por el poder que se libra entre distintas facciones políticas. En los casos de Egipto, Libia y Túnez, la difusión del video antiislamista por los salafíes —un grupo ultraconservador extremista— obedeció al triple objetivo de demostrar su capacidad de movilizar a la población, de retar a los islamistas más moderados y los partidos seculares que han llegado al poder en esos países y de posicionarse como los verdaderos representantes de la comunidad musulmana.

Independientemente de la lectura que hagamos de la coyuntura, las protestas invitan a otra discusión, mucho más profunda, sobre las causas (también tóxicas) de la intolerancia en el mundo y los posibles límites de la libertad de expresión que, pese a ser un valor neurálgico de la democracia, no debe ocultar la incitación al odio religioso, racial ni sexual.

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Opiniones

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leinadsajor

Mie, 09/19/2012 - 18:19
Umm, combatir fuego con fuego es la conclusión de la señora. Como ellos no respetan la libertad de expresión, entonces nosotros debemos ponerle límites. Pienso que la solución es que a esos tarados que incitan a la muerte, a la tortura, se les deje expresar también. Lo que ud propone es el oscurantismo más radical. La ciencia no puede existir sin libertad de expresión, le recuerdo por ejemplo que en el nacimiento de la biología moderna, cuando Darwin dijo que los chimpancés y los humanos tenían un ancestro común (somos primos), la religión estuvo toda en contra y se sintió ofendida. ¿Debemos entonces agachar la cabeza frente a la ignorancia? ¿Debemos permitirle a los extremistas determinar nuestro derecho fundamental a la libertad de expresión?
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Lira.

Mie, 09/19/2012 - 15:28
¿porquesera que la montonera de ISLAMICOS que viven en USA no ha dicho ni pío?, ¿porque sera que las embajadas de USA en Asia y Africa entan siempre llenas de gente y de gente ISLAMICA pidiendo visa para USA?, ¿porque sera que lleganan a USA y ahi se quedan?.
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gente común

Mie, 09/19/2012 - 18:07
La extrema derecha fundamentalista cristiana es igualmente recalcitrante, intolerante y agresiva. Es muy probable que estos incidentes estén motivados deliberadamente con el fín de promover y radicalizar lo que el atentado de las torres gemelas aún no ha conseguido a pesar de las dos guerras sucesivas que se han librado en los últimos 10 años. Las religiones son un excelente pretexto para generar condiciones de dominación, humillación y sometimiento, categorizando como nobles los valores que ostentamos aunque en verdad estemos de manera hipócrita y perversa sacando el mejor provecho político y económico de la mayor miseria de otros.

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