Julián Cubillos 23 Sep 2012 - 11:00 pm

¿Picota pública para Los 40 Principales?

Julián Cubillos

Que la prensa y la opinión pública hayan reprochado de manera enfática a los locutores de la emisora Los 40 Principales, por incitar a sus oyentes a “denunciar” conductas homosexuales, parecería haber puesto en evidencia una consciencia clara y generalizada sobre los límites de la libertad de expresión; pero que, acto seguido, también reprocharan la investigación que la Fiscalía le abrió a la emisora, por el delito de “instigación al odio”, sembraría serias dudas sobre la claridad de esa consciencia.

Por: Julián Cubillos
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    http://www.elespectador.com/opinion/columna-377006-picota-publica-los-40-principales
    http://tinyurl.com/lpye8u5
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En este mismo diario, por ejemplo, en su editorial del sábado pasado –titulado 'Ay, marikita'–, se deploraba la conducta de la emisora, pero no se compartía la investigación de la Fiscalía, arguyendo que ese tipo de penalidades no solucionaría el problema social de fondo, la discriminación. Un acto que, se decía a continuación, “está tan naturalizado en nosotros que sus agentes creen, en la mayoría de las ocasiones, que no están cometiendo acciones de rechazo y odio”. Y de ahí que, en lugar de cárcel –se concluía–, fueran necesarias “medidas contrarias encaminadas a transformar de manera gradual los comportamientos de nuestra sociedad”, ampliando y protegiendo derechos tales como “el aborto, el matrimonio igualitario, las cuotas de acción afirmativa”.

Habría que celebrar el espíritu educativo del editorial, siempre que no se perdiera de vista que aceptar la naturalización de los actos de discriminación, a un tiempo en que se rechaza la ley que busca contrarrestarlos, conllevaría el peligro de incurrir en un menosprecio del problema como tal. Mucho más si se tuviera en cuenta que el espíritu de esa ley no obedece menos a la fuerza de dicha naturalización. Más bien busca, en lo esencial, el equilibrio entre los límites del poder que una sociedad puede ejercer de manera legítima sobre el individuo, y los límites de expresión de cada individuo. Esa ley está enmarcada, así, en los principios de la libertad establecidos por John Stuart Mill.

Pero del mismo modo en que lo sería para Mill, y como nunca dejará de serlo, el problema de fondo seguiría siendo el mismo: la dificultad de trazar un límite claro y conciso entre la libertad de expresión (el principio permisivo de la libertad) y las incitaciones que podrían afectar a terceros (el principio restrictivo). No se trataría, sin embargo, de un problema irresoluble, pues siendo consciente de la necesidad de abordar cada caso de una manera particular, Mill abarcaría ambos principios bajo uno mayor: cuidar, ante todo, el pleno y libre desarrollo individual. La coerción que más temía el filósofo británico era, entonces, una de tipo social, que iría en contra de la libertad intelectual.

Sólo en ese marco social resultaría justificado el temor de tantos columnistas a que la ley antidiscriminación se convirtiera en una mordaza para la libertad de expresión. Un temor que, en el mejor de los casos, requeriría del fortalecimiento de las instituciones, no de la censura de las mismas. En el marco legal, en contraste, es la democratización del individuo lo que está en juego, pues la ley antidiscriminación contribuye a su inclusión igualitaria en el sistema democrático. El racismo y la homofobia, por ejemplo, no son simples actos que se pueden enmendar al mejor estilo de la indignación mediática colombiana, poniendo en la picota pública al agresor. Más bien son actos que van en contravía del sostenimiento de una estructura de gobierno amparado por una constitución.

Nadie negaría que tenemos el derecho de afirmar o hacer lo que nos plazca. Pocos, sin embargo, afirmarían que también debemos ser responsables de lo que decimos y hacemos. Que cada caso sea particular, no significa que la libertad de expresión no deba ser la misma, en sus bondades y sanciones, para los locutores de Los 40 Principales, los políticos de nuestra preferencia o los que repudiamos. Con todo, no deja de ser cierto que necesitamos cambiar de manera gradual nuestros comportamientos; una labor educativa que requiere del preludio de la ley –la expresión platónica para la persuasión–, y que en este país sólo se aplica a las medidas de transporte público.

Twitter: @Julian_Cubillos

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PIICIEM

Lun, 06/17/2013 - 12:10
UN ARTICULO CON ALTURA, TANTA QUE QUIENES NECESITAN ENTENDERLO NO LO ALCANSAN A ENTENDER.- Qu tenemos el DERECHO de afirmar o hacer lo que nos plazca?, permitame que lo dude por que si asi fuera la humanidad no podria vivir en comunidad.- Cuando se habla de derechos y respeto no entiendo por que se pretende ignorar los de una de las partes especialmente cuando las minorias pretenden imponer aplastando a las mayorias.- Se supone que en un sistema democratico la mayoria hace la ley y las minorias se obligan a acogerla y respetarla.- Resulta muy complejo aceptar como avance cientifico las modificaciones a conceptos naturales milenarios que determinaron las funciones del hombre y la mujer, observando que los nuevos destruyen la dignidad procreativa y la familia como institucion.
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Buen Vecino

Lun, 04/22/2013 - 04:19
Las livertades y restriciones a la libre opinion siempre se deben manejar de tal manera que no atenten contra la honrra y bienestar de nustro semejantes y en especial de nuestros niños.
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Gerónimo

Lun, 02/18/2013 - 20:47
Las únicas emisoras decentes y con nobles objetivos de educación y de formación ciudadana, son las emisoras de la Cámara de Comercio, de las Universidades, de instituciones oficiales o privadas que comprenden claramemnte cuál es la finalidad de la radio en Colombia. Las demás son unas letrinas públicas con la peor calidad de Directores, programadores y locutores y que no elimina la responsabilidad que les cabe a sus propietarios o accionistas y a su Junta Directiva. Por qué será que el Honorable Procurador no se pronuncia? Por qué será que ya estos delincuentes de lengua, ya tienen defensores gratuitos hasta en los periódicos que se han considerado defensores del bien común? República Cambalache, es la que manejan nuestros Corruptos Ejecutivos del Estado, su NarcoCongreso y sus Magistr
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Gerónimo

Lun, 02/18/2013 - 20:42
El Ministerio de Comunicaciones hace siglos perdió el control de la calidad de los progranas y sus contenidos en la radio colombiana. Hoy tenemos la muestra de la peor laya, con locutores y locutoras vulgares, groseros, irrespetuosos de la audiencia y de la dignidad de las personas que participan en los programas o simplemente los oyen. La radio colombiana es una alcantarilla pestilente, empezando por RCN y Caracol, que son amarillistas hasta el extremo de compararse con los diarios más amarillistas de las ciudades, entonces qu{e diremos de las emisoras de pacotilla, muchas de ellas lavanderías de los narcoparapolíticos. La buena calidad de la radio en Colombia es hoy una utopía, gracias a la negligencia del Ministerio de Comunicaciones y obviamente de los Ex y a su actual Presidente.
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Gerónimo

Lun, 02/18/2013 - 20:35
Las emisoras colombianas, no son controladas por el Ministerio de Comunicaciones y por eso han venidoi degenerándose en la calidad de sus programas, de sus directores y de sus locutores; pero c larfo al Ministerio le importa un rábano que hayan delincuentes verbales, rastreros, infamadores de la moral pública y las buenas costumbres y todo porque en este país se nos dió por respaldar el derecho al ejercicio del libre desarrollo de la personalidad. Qué manera de educar al pueblo y cómo se concatenan los objetivos del Ministerio de Educación Nacional con el de Comunicaciones en este aspecto de la calidad de los progranas de la radio colombiana, verdad? Es completamente vergonzoso que hayan locutores que parecieran salidos de las calles del cartucho en Bogotá a ejercer sus pinitos en radio!
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evengusi

Lun, 02/04/2013 - 05:33
O sea que los únicos que tienen libertad para expresar sus "maricadas" son los gays. y el resto de mortales que vemos con abominación esta práctica aberrante, tenemos que chuparnos el coraje y no expresar nuestra opinión. y no se trata de falta de cultura, por el contrario, cuando se tiene una formación integral es cuando uno se da cuenta de que el homosexualismo es un acto anti-natural . Es necesario que se conozca a los que tienen esta tendencia para proteger a nuestros hijos de su nefasta influencia.
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elquetieneojosve

Lun, 09/24/2012 - 12:13
Dos detalles: en primer lugar, en la emisora no estaban simplemente opinando, estaban invitando a "denunciar" a los homosexuales que conocieran, es decir, está explicita la incitación a la discriminación y, en segundo lugar, hasta donde sé, el hecho de no saber que se está cometiendo un delito no exime la aplicación de la Ley.
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leinadsajor

Lun, 09/24/2012 - 13:15
¿Deben las bromas pesadas (tontas o como se quieran llamar) sobre un grupo, comunidad, etc ser tomadas tan en serio? ¿Dónde queda entonces la tolerancia que dicen profesar?. Lo políticamente incorrecto no se puede volver un crimen. Ya no vamos a poder volver a ver South Park, o padre de familia, o ver a Bill Maher, porque la ley es la ley y hay que aplicarla. En lugar de eso, hay que pedir mayor libertad de expresión, que a los gays se les permita mostrar sus logros, que se muestre porque la discriminación es una tontería. Es diferente decir "no discrimino porque entiendo y estoy convencido que es una idiotez", a decir "no discrimino porque una ley me lo impide". La censura es la expresión máxima de los violentos. No podemos censurar y después decir no somos como ellos.
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luigi rodini

Lun, 09/24/2012 - 10:55
los ´abusos de las libertatades´ vienen de la ignorancia, falta de ´respeto q. toda religión/secta esige - pobre cristo, de haber sa- bido lo q. le iban a armar x encima......
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luigi rodini

Lun, 09/24/2012 - 10:55
los ´abusos de las libertatades´ vienen de la ignorancia, falta de ´respeto q. toda religión/secta esige - pobre cristo, de haber sa- bido lo q. le iban a armar x encima......
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leinadsajor

Lun, 09/24/2012 - 10:36
Qué problema. A otro columnista que le gusta la represión. Después de todo, esto es Colombia: Por favor amordacennos, que de pronto no somos capaces de tener autocontrol y se nos escapa un "Ay mariquita". En la columna de hoy de Diego Aristizábal, el castigo y la estupidez, deja en evidencia que las leyes en Colombia no son efectivas, no se cumplen. En el caso de la emisora fue más efectiva la censura social, el repudio generalizado de la gente culta bastó para decirle a toda Colombia que está mal discriminar. Hace poco salió un estudio que decía que Colombia era un país de derechas, pues en este caso no me cabe la menor duda. Me imagino que los colombianos quieren vivir como los musulmanes, cortarle una mano al ladrón, declarar fatua al que "instigue al odio" contra su religión.
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leinadsajor

Lun, 09/24/2012 - 10:47
Los colombianos quieren restringir su derecho a la libertad de expresión. En lugar de restringir el derecho a la libertad de expresión, lo que se debería hacer es aumentar la libertad de expresión, que no tenga límites. Si unos tontos hacen un programa como el de "ay mariquita!", porque no hacer otro programa en radio que muestre que los gays fueron importantes en la historia, y se les permita que llamen y se expresen libremente. A mi modo de ver es tan irracional discriminar como ser religioso, pero no por eso voy a pedir que se límite la libertad de expresión de la gente religiosa. Ojala hubieran debates todo el tiempo, para que la gente vea los diferentes puntos de vista. Es diferente decir "no discrimino" porque estoy convencido que es una tontería, a "no discrimino" por una ley.
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adolfo valencia

Lun, 09/24/2012 - 10:14
Los que están al frente de esas emisoras son personas sin buena formación cultural que venden su superficialidad e ignorancia a jóvenes vulnerables a las apariencias y al "qué dirán". Oigan la música que se programa en esas emisoras, oigan los programas que allí se transmiten y vean las prácticas corruptas que allí existen (como la payola) para que vean que a esas emisoras hay que ponerles control desde hace mucho tiempo. Un personaje como Héctor Contreras es solo uno de tantos ignorantes al frente de un micrófono.
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Chuang Zu

Lun, 09/24/2012 - 09:47
Crito amó a los hombres. Paz, hermano, paz
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Chuang Zu

Lun, 09/24/2012 - 09:47
Cristo
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Maria del Valle

Lun, 09/24/2012 - 07:56
Esas emisoras adolecen de control, el nievel cultural de sus locutoes es lamentable y la obscenidad de los temas tratados resulta ofensiva al oyente
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gente común

Lun, 09/24/2012 - 07:35
Muy pertinente reflexiones. Es claro que la sanción a dicha conducta de burla y estigmatización no puede ser la misma de la empleada por ellos para con esa minoría, es decir el escarnio y la ventilada diferencia de opiniones, puesto que esto relativiza la falta además de darle visos de autenticidad. La normatividad - bastante reciente por no decir inmediata- tiene un fundamento educativo en el cual se advierte la importancia en preservar el derecho de la individualidad y el libre ejercicio de la personalidad. Eso es en verdad lo que está en juego contra el paradigmático derecho al ejercicio de la libre expresión. Aún más profundo y contraproducente resulta la iniciativa de censurar la aplicación de la norma, puesto que, implica la aplicación selectiva de la misma. Propicia arbitrariedad.
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leinadsajor

Lun, 09/24/2012 - 13:20
¿Y si mañana se me da por hacer un chiste de pastuzos, o judíos, o negros? ¿Cárcel?. Sí se me da por decir: ¿Cuál es la dieferencia entre un homofóbico y un tarro de popó?¿Cárcel?. ¿No hay selectividad en esos casos?
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CaciqueTimanco

Lun, 09/24/2012 - 06:46
No sólo los degenerados homosexuales tienen derechos, las personas normales (la homosexualidad es una minoría), tenemos el derecho a escoger nuestros amigos, nuestros invitados a casa, los profesores de nuestros hijos, etc. La homosexualidad va contra la naturaleza humana, es indefendible. No nos meterán su porquería ppor los ojos..., viva la moral de Cristo.
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gente común

Lun, 09/24/2012 - 07:51
"...la moral de Cristo". Definitivamente hay que ser idiota para hacer afirmaciones de tal naturaleza o ¿debemos resignarnos a que quienes se han impregnado de ese fútil y engañoso razonamiento se den a la tarea de hilar "sus enseñanzas" con los contundentes hechos criminales y las penosas evidencias de inmoralidad?. Es por elementos como usted que se hace preciso que se anteponga la ley como mecanismo persuasivo, puesto que la opción educativa bien parece les ha de tomar generaciones.
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El de la H

Lun, 09/24/2012 - 07:21
"Las personas normales (la homosexualidad es una minoría), tenemos el derecho a escoger nuestros amigos, nuestros invitados a casa, los profesores de nuestros hijos, etc.". No hay mejor forma de defender todas las formas de discriminación que con este argumento tan abierto. Y Cristo como excusa, obvio.
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Requeñeque

Lun, 09/24/2012 - 07:17
¿Y los curas cacorros que?
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