Opinión |24 Sep 2012 - 11:00 pm
Atraer talentos
Por: Rafael Orduz
La calidad de la educación superior refleja la capacidad de un país de competir a partir del principal recurso de creación de riqueza: el conocimiento.
Quizás el elemento más importante en la calidad de la educación superior sean los profesores. En un excelente libro en el que se comparan 28 países (Paying the professoriate, 2012, en el que participa un candidato a Ph.D colombiano, Iván Pacheco), se establece que el enganche de buenos profesores es hoy un reto difícil por el aumento dramático de la matrícula, la exposición a las comparaciones de la producción académica e investigativa y la competencia global por el talento.
La matrícula universitaria en el mundo aumentó de 100 millones de estudiantes a 150 millones entre 2000 y 2010. En Colombia el patrón es similar: de algo menos de un millón al comenzar el siglo, a cerca de 1,6 millones a fines de 2010.
En un contexto de alta competencia, las universidades se debaten entre la consecución de profesores para la enseñanza, por un lado, y la búsqueda de prestigio nacional e internacional a partir de los resultados de investigación, por otro.
Ello se explica, parcialmente, por el hecho de que la calidad de los profesores dedicados a la enseñanza suele ser establecida por los propios estudiantes que los evalúan y por colegas del medio, es decir, en casa. En contraste, los resultados de la investigación (artículos indexados, patentes, por ejemplo) son sometidos a procesos internacionales de validación.
La remuneración y los incentivos son cruciales en la atracción de talento. Si bien en la comparación internacional Colombia ofrece un aceptable salario “de entrada” de US$1.965 (vs. US$433 en Rusia y, en el otro extremo, Canadá, con US$5.733, método PPP), hay elementos que deben preocupar.
Ciertamente (Pacheco, cap. 9) un profesor titular de la U. Nacional recibe un salario competitivo. No obstante, los de tal categoría son pocos en el país. Según la fuente, sólo entre 3 y 8% de los profesores tienen grado Ph.D. El 21% cuenta con un magister.
Profesores de tiempo completo representan el 25% de los profesores universitarios; 11% son de medio tiempo y 64% son los llamados de cátedra, forzados muchos de ellos al rebusque académico en varios centros y a ciclos breves de renovación contractual.
Los incentivos a la investigación en Colombia son prácticamente inexistentes. Excepciones son las principales universidades públicas y privadas.
Colombia no es ni importador ni exportador de talento. La fuga de cerebros se da por el lado de los estudiantes en el exterior que prefieren no regresar. No existen políticas gubernamentales que atraigan buenos profesores del exterior, ni Colombia produce doctores con la rapidez con la que aumenta la matrícula de pregrado.
Colombia requiere atraer talentos nacionales y extranjeros, pagándoles mejores salarios e incentivos, mediante contratos que, sujetos a buenos resultados de enseñanza e investigación, permitan mayor estabilidad laboral.
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