Por: Antonio Casale

Arrogancia

La arrogancia será el primer enemigo de este viernes. En los partidos de septiembre Colombia demostró que con los jugadores con los que cuenta es mejor causarle problemas al rival que protegerse para no sufrirlos.

El equipo de todos entendió que con la calidad de nuestros atacantes debe predominar el juego ofensivo; algo que parece lógico, pero que no se había aplicado dentro de la cancha. Pékerman soltó al equipo y la selección rompió varios paradigmas.

El primero de ellos, que de nada sirve tener la pelota si con ella no se le causan problemas al rival. El segundo, que estar cerca del arco contrario también es una posibilidad eficiente para no tener problemas defensivos. El tercero, que se le puede ganar a cualquiera y no por escaso margen. El cuarto, que así como nuestros delanteros la meten en sus equipos, si se llega con varios hombres al área contraria y se juega parecido a como ellos lo hacen en Europa, en la selección no tiene por qué ser distinto.

Frente a uruguayos y chilenos los colombianos vimos al equipo que queremos que nos represente, sin miedos, sin complejos y con seriedad. Desde luego Pékerman tiene una alta cuota en este rápido cambio de chip.

Pero queda mucho camino, hay todavía un gran paradigma por romper. La arrogancia de la relajación posvictoria. Esa que históricamente ha hecho que los colombianos, después de un gran triunfo, hagamos un gran ridículo. Basta con recordar el Mundial del 94, el Preolímpico de Londrina, la mayoría de campañas postítulo de los clubes colombianos y otras tantas historias que hacen de este un país lleno de talento, pero que hasta ahora empieza a construir la tan necesitada cultura del triunfo. Pasa en el fútbol y en la vida nacional.

Paraguay es último en la eliminatoria y parece un rival pequeño. Tiene todas las características necesarias para que se presente un nuevo aterrizaje de barriga. Es una linda oportunidad la que tienen los jugadores de la selección para demostrar que después de los triunfos hay que revalidar credenciales. Que la mejor manera de demostrar que no fueron logros accidentales, es tomar con la misma actitud este nuevo reto. Que no hay enemigo pequeño y menos tratándose de Paraguay, que a diferencia nuestra ha asistido a todos los mundiales de este siglo, es actual subcampeón de América y llegó a cuartos en Sudáfrica 2010.

Es una cuestión de actitud, porque las aptitudes sobran y este equipo ya lo demostró. Los triunfos frente a uruguayos y chilenos no servirán de nada si al colero no se le toma con la misma seriedad, sin arrogancia.

 

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