Opinión |18 Oct 2012 - 11:00 pm

Ana María Cano Posada

En medio

En alto riesgo

Por: Ana María Cano Posada

Crecen los asesinatos de mujeres en Colombia en desproporción nunca antes vista.

Se producen suicidios como el de la niña incomprendida de 14 años, Brigitte, quien en frente de sus compañeros de colegio en Mariquita, Tolima, opta por darse un disparo. Casos que se multiplican como una epidemia. Modalidades desconocidas de violencia hacen acuñar el término “feminicidio” en nuestro país. Indicadores que revelan la incierta condición de quienes tienen a su haber trasmitir la vida, pero deben correr muchos más riesgos al vivir que los hombres. Y esto sin entrar en el terreno del aborto, con aquel tortuoso camino que ha venido transitando en Colombia y con la estela de víctimas que ha dejado su prohibición.

Subsisten muchas preguntas detrás de todos estos crímenes de horror que han ocurrido este año: como el de Rosa Elvira en el Parque Nacional, o como el de la mujer, Berenice, que en Santa Bárbara, Antioquia, fue quemada viva por presumirla y sindicarla de bruja, que recuerda la peor paranoia en Salem, en Estados Unidos. Es un formato que delata su origen, tiene unos rasgos comunes, se basa en una misoginia y en el cerco que padecen las niñas por parte de una sociedad que las programa y luego las desecha, que les impone un esquema de vida para que sean útiles a otros y borra sus propios rasgos, decisiones, deseos.

Pasa aquí y también en el mundo, para empeorar la situación. El suicidio de una niña de 15 años, -Amanda Todd en Toronto- luego de ser acosada haciéndola desnudar con amenazas durante tres años su acosador a través de internet; o el de Malala -en Pakistán-, quien también a sus 15 años recibe un atentado de los talibanes por defender la educación femenina, son dos alegorías de los riesgos inéditos que corren hoy mujeres jóvenes que añaden a su condición de sometimiento, el de ser instrumento de imposiciones económicas y políticas. Y de padecer un estrecho encuadre de caber allí donde se las requiere.

No se trata de desconocer la incertidumbre en la que también crecen los adolescentes hombres en Colombia y en otros países, pero ellos no añaden a su propia condición vital la tarea tácita que imponen a las mujeres: la de ser funcionales en el ámbito íntimo. Altísima y ambigua exigencia esa, porque no tiene una precisa regulación. No de otra manera se explica porqué castigan en la India y en la China los nacimientos de niñas, por considerarlas un lastre, dado que a ellas no se les atribuye la productividad ni la retribución económica. Ellas como que no traen el pan que todavía viene con los niños bajo el brazo.

Este tema, el de las niñas y su indefensión ante la multiplicidad de estilos de acoso actuales, es aún un tema de voluntariado, de primeras damas, de pequeñas consultas o de primeros auxilios, pero no el tema de opinión y de debate que amerita. Las estadísticas aisladas, los casos que se traslapan, no logran producir una movilización ni permiten un análisis sistemático de cuál es la tendencia que marca esta violencia. Sólo por nombrar además el territorio de las víctimas, en el cual se enmarcan las mujeres como parte damnificada por el conflicto colombiano y donde aparece el rostro sistemático de ellas. Estas figuras dolidas, inexpugnables, a las que hemos visto vejadas también así.

Si hace agua el sistema por síntomas económicos, mucho más reveladora es esta tendencia de abrumar a las mujeres con una carga pesada de obligaciones, sobreentendidos y usos, que producirá cada vez más mujeres en alto riesgo. Y alguna consecuencia peor, imprevista y terrible tendrá esto para la especie. 

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GalanistaRedux

Lun, 10/22/2012 - 01:01
Este es feminismo trasnochado: la mujer como víctima absoluta del hombre. Sin embargo, el 88% de los asesinatos en Latam son contra hombres -con eso basta para determinar cuál sexo es el q corre ''muchos más riesgos al vivir ''. Eso, por no hablar de lo ya dicho por S. Felipe sobre la pobrísima lógica del texto. Como por ejemplo, la frase final, q parece una advertencia de profetiza sobre alguna maldición a punto de caernos encima.... En últimas, lo q me molesta es la clara relación entre los discursos biopolíticos de las burguesías sometidas de esta tierra, a lo q el Departamento de Estado dicta -pues por si no se recuerda, a partir de Hillary 'Bitch' Clinton es prioridad de su gobierno promover -imponer?- el programa del desquiciado feminismo gringo a todas sus colonias.
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manamuisca

Sab, 10/20/2012 - 16:06
Independiente de la polémica bizantina y gramática, el estado carece de una política y de una acción social de familia y de mujer que trascienda el simple cuidado o básica provisión de la infancia y adolescencia, que suponga la integración y la socialización en la construcción cultural sin diferencias de género y por la garantía de los derechos. Si bién es cierto , la mujer Colombiana por las fuerzas tanto de la agresión como del progreso la han promovidoaceleradamente es su capacidad de respuesta y propuesta, sigue siendo victimá de multiples agresiones y riesgos tanto domésticos como sociales intetucionales, en todas las edades; se requieren procesos pedagógicos de equidad y de respeto mutuo.
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Julio Herrera

Vie, 10/19/2012 - 08:30
Los suicidios y homicidios son siempre condenables, poco importa el género -masculino o femenino- de sus victimas. Lo que hay que criticar y condenar es el sistema socio-económico que obliga a las personas a matar o a suicidarse y no a quienes toman esas forzadas decisiones. ¿Acaso la solución, según Ana María Cano, es aumentar el número de homicidios y suicidios en el género masculino para equilibrar la balanza?
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Sebastián Felipe

Vie, 10/19/2012 - 00:34
Además de inconexa, superficial y parcial, la columna incurrió en muchos yerros de forma, de los cuales destado algunos. (1) Debió escribir "en proporción nunca antes vista", no "en desproporción". (2 y 3) El "término 'feminicidio'" no se acuñó en nuestro País (con mayúscula), sino en el mundo hispanohablante. (4) Empezó hablando de "asesinatos de mujeres", de los que no refirió nada, mas se ocupó del "suicidio". (5) Mezcló "suicidio" con "feminicidio". (6) Habló de las mujeres como "quienes tienen a su haber transmitir la vida", pero eso aplica no solo para las mujeres, ¿no? (7) Dijo que las mujeres "deben correr muchos más riesgos al vivir que los hombres", sin reparar que todas las estadísticas indican mucha mayor mortandad de hombres por guerras, homicidios, suicidios, accidentes...
Opinión por:

Sebastián Felipe

Vie, 10/19/2012 - 00:39
Y marros más (comento solo hasta el novento renglón, de cuarenta y seis que tiene la columna).

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