Opinión |19 Oct 2012 - 11:00 pm

Santiago Gamboa

Naranjo, México, paz

Por: Santiago Gamboa

Conocí a Óscar Naranjo a fines del siglo XX, exactamente en abril de 1999. En ese entonces era director de Inteligencia de la Policía.

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La historia de por qué lo conocí se remonta al inicio de ese mismo año, cuando el general Rosso José Serrano coincidió con García Márquez en una cena y le contó anécdotas de las capturas de los seis jefes del cartel de Cali. “Debes escribir un libro”, le dijo García Márquez. “Escríbelo tú”, respondió Serrano. Una semana después me llamaron. El libro sería una memoria en primera persona de Serrano y García Márquez haría la edición.

Yo iba a ser el ghost writer.

Y así se hizo (el libro, tal vez algunos lo recuerden, se publicó con el título de Jaque mate), y muy rápidamente me encontré en el despacho del entonces coronel Naranjo. Recuerdo la impresión que me causó: un tipo elegante, culto, refinado y cosmopolita. Una especie de James Bond colombiano. Naranjo llevaba 22 años en la Policía, siempre en labores de inteligencia, y junto con Serrano había cambiado completamente el esquema de lucha contra el narcotráfico.

Hace poco Naranjo fue nombrado en México por el nuevo presidente Peña Nieto como asesor para temas de narcotráfico. Y allá las críticas arrecian.

No sé —nadie puede saberlo— cuánto de sus éxitos pueda ser transferible a otro país. En la Policía colombiana, su carisma personal y liderazgo fue fundamental para lograr de sus agentes sacrificios y absoluta lealtad, algo que en México, por tratarse de un extranjero y por generar desconfianza en los rangos del Ejército —él es un policía— parece difícil. Supongo además que constitucionalmente no podrá dar órdenes directas a las fuerzas armadas mexicanas, aunque sí aconsejar y compartir sus experiencias con quienes puedan hacerlo.

Si bien comprendo las reticencias de algunos sectores políticos mexicanos, ya que esto implica que un extranjero esté cerca del tema más sensible de seguridad nacional de México, no comprendo las furibundas críticas: acusarlo de hacer el juego al cartel de Sinaloa (contra Los Zetas) o de ser un “infiltrado” de Estados Unidos —como he leído—, me parece injusto y, sobre todo, infundado. En Colombia, hasta la cúpula de las Farc desmentiría estas alocadas versiones.

Más bien pienso que es importante para México y Colombia estar alerta y abrir canales de lucha conjunta contra los carteles mexicanos, pues estos pasaron de ser intermediarios a apropiarse del negocio, y ya están en Colombia, muy cerca de las materias primas. En muchos casos la cocaína, en el puerto colombiano de Buenaventura, ya es mexicana.

Hay algo que se debe considerar: si el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc llega a buen puerto y la guerrilla se desmoviliza, ¿quién controlará los espacios de cultivo de coca que hasta ahora maneja la guerrilla?, ¿quedarán en manos de facciones de las Farc renuentes a la probable desmovilización?, ¿trabajarán para los carteles mexicanos, que en algunos casos ya son sus aliados? Ese será el nuevo escenario transnacional de lucha. Ante estos retos impuestos por el salvaje capitalismo de la economía ilegal, la idea de una colaboración anticarteles desde México con la asesoría de Naranjo, gran conocedor del terreno y las circunstancias en las zonas de cultivo, no me parece nada descabellada.

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leinadsajor

Sab, 10/20/2012 - 20:26
En Colombia no es tan importante que las Farc se desmovilicen, como sí lo es frenar el tráfico de drogas. Mientras no se generen negocios rentables legales, el conflicto continuará de forma perpetua.
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elcomerciante

Sab, 10/20/2012 - 17:53
Que dirán entonces respecto al hermano del general colombinao que fué preso en EEUU por narcotráfico? De esto se habla en México doctor Santiago Gamboa? Y eso para no hablar de lo que en los mentideros políticos se dice del general respecto sus lazos con un sector del narcotráfico. No me atrevería a meter las manos al fuego por mi general.
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Golconda

Sab, 10/20/2012 - 19:40
Naranjo tiene un hermano preso en Alemania por narcotrafico, y Roso serrano tiene un hijo que puede ser inhabilitado por ordoñez por ser gay.
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doctor Rieux

Sab, 10/20/2012 - 10:56
El escritor debe ser un soldado de la pluma, debe estar comprometido con su época: Jean Paul Sartre. Si el escritor debe o no estar comprometido con la política es una especulación de tipo ético, mas no estético. Marcel Proust. Por si las moscas Santiago.
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ñarria

Sab, 10/20/2012 - 10:10
!.... YA LO PRONOSTICO GABRIEL GARCIA MARQUEZ....SIEMPRE Y CUANDO EXISTA LA COCA NO HABRA PAZ EN COLOMBIA, OTRAS PERSONAS LA CULTIVARAN PUES ES SU MEDIO DE SUSTENTO, OTRAS PERSONAS LA NEGOCIARAN YA QUE SON LOS TRAQUETOS DE ENTONCES, OTROS LAS ASPIRARAN YA QUE SON LOS VICIOSO DEL MOMENTO ....JA..JA..JA..SIQUIERA SE MURIERON LOS ABUELOS...

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