Por: Uriel Ortiz Soto

Agro: columna vertebral en proceso de paz

El desorden sumado a los continuos chanchullos, saqueos y peculados del Sector Agropecuario motivan la fuga de nuestros campesinos a las ciudades; esta razón continuará siendo suficiente para que los grupos guerrilleros, narcotraficantes, y demás organizaciones al margen de la Ley, los recluten para instarlos a empuñar las armas contra el Estado.

Si queremos una Paz duradera, lo primero que debe hacer nuestro Gobierno, es poner en orden el Sector Agropecuario. Sobre este tema no nos debemos decir mentiras, el sector agropecuario de nuestro País, siempre ha estado en manos,- con algunas excepciones-, de funcionarios y agremiaciones irresponsables, que al menor descuido de los Organismos de Control, o con su complicidad, se alzan con los presupuestos, dejando a nuestros campesinos viendo un chispero, o en el menor de los casos enredados con las entidades de crédito. Son miles los predios rurales que se encuentran embargados por esta causa.

Lamentablemente tenemos que admitir que desde siempre, la columna vertebral de nuestra economía, por desgracia generadora de todas las problemáticas sociales que agobian nuestro País, ha vivido esquilmada por tres actores que no cesan en su aniquilamiento en una u otra forma: los grupos guerrilleros, tanto de las Farc, como de Eln; los delincuentes de cuello blanco incrustados en las altas esferas del Estado; y los intermediarios financieros, y agremiaciones, cuyos directivos devengan a costa de nuestros campesinos sueldos estrafalarios, y sostienen un tren burocrático innecesario.

Es importante que analicemos el comportamiento tan nefasto de uno y otro actor para darnos cuenta de su capacidad devastadora en todos los órdenes sociales, económicos y políticos, con grave impacto en los programas de Desarrollo Rural Integrado, primer eslabón para lograr la paz, acertadamente expuesto por el Presidente Santos:

1º- La acción de los grupos guerrilleros: llevamos más de cincuenta años combatiéndolos, y aportando programas de desarrollo social para nuestros campesinos, finalmente todo terminan en nada. Como consecuencia, familias enteras de las áreas rurales lo han tenido que abandonar todo, emigrar a las ciudades a fortalecer los cinturones de miseria. Se calcula que son casi cuatro millones de campesinos los que se encuentran desplazados porque sus fincas les fueron arrebatadas por los grupos guerrilleros y paramilitares. Se habla que por acción de la guerrilla hay 715.000 hectáreas incautadas, y que como consecuencia lógica han generado un desplazamiento de más dos millones de personas.

2º- La acción devastadora de los delincuentes de cuello blanco: existen solamente en la Capital de la República más de doscientas cincuenta organizaciones que dicen representar a pequeños y medianos productores campesinos. La verdad, es que si los Organismos de Control se toman la molestia de investigarlos, son muy pocas las que se salvan. Estas organizaciones lo que hacen es entorpecer y encarecer las labores agropecuarias.

Para evitar toda esta cadena de intermediación que se sostienen a costa de los presupuestos que otorga el Estado al Sector Rural, lo más acertado es que el Gobierno se acerque más al campo para que estas organizaciones desaparezcan, con la absoluta seguridad que no harán ninguna falta, antes por el contrario los presupuestos del Agro se fortalecerán. Lo más grave es que se hacen las de la vista gorda con los miles y miles de desfalcos que con frecuencia ocurren en las entidades del sector rural, caso concreto, para mencionar solamente dos: el de agro ingreso seguro, y el crédito a los floricultores, ¿donde han salido los respectivos gremios a poner la cara?

3º- Funcionarios Corruptos del Sector Rural: no se sabe quién le ha hecho más daño al País, si los grupos armados o esta manada de delincuentes incrustados en las altas esferas del Estado, que llegan allí, con el único propósito de enriquecerse. Recordemos todas las instituciones agropecuarias que han desaparecido por la acción de los chanchullos, saqueos y peculados, donde se encuentran comprometidos políticos: senadores, Representantes, Diputados, Alcaldes; ex ministros, ex gobernadores y en fin, y toda una laya de delincuentes que se hacen nombrar en diferentes posiciones del Sector Agropecuario, con el único fin de esquilmar al Estado, hurtando los presupuesto que destina el Gobierno Central para proporcionarles una vida digna y más llevadera.

Es conveniente que el Señor Gobierno, se de cuenta que no todo es culpa de la guerrilla, los principales males de desigualdad social en el Sector Rural, - que abastece toda la violencia de nuestro País-, está también en el Sector Oficial y la gran cantidad de: Fundaciones, Federaciones, Cooperativas y Asociaciones,- que con algunas excepciones-, viven esquilmando al pequeño y mediano productor.

No olvidemos Señor Presidente que “La Paz vendrá del Campo”.

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