Por: Iván Mejía Álvarez

Trofeo mediático

La lucha por el Balón de Oro 2012 ha terminado por convertirse en una exaltada muestra de partidismo, hinchismo, nacionalismo, mercantilismo y cuanto “ismo” tenga cabida.

No se trata, simplemente, de elegir al mejor jugador del planeta en el último año, sino que ha pasado a ser una desproporcionada lucha mediática entre importantes clubes del mundo y entre marcas deportivas.

Este viernes, el Atlético de Madrid entró a terciar en la guerra entre Messi y Cristiano al lanzar oficialmente una campaña para que se tenga en cuenta a Falcao García como aspirante al premio que simboliza al mejor jugador del mundo. Simeone, el presidente Cerezo y los compañeros caminan en el mismo sentido: abrir los ojos hacia el colombiano como un postulante ideal.

Están en todo su derecho y alegra mucho saber que ese magnífico jugador y ser humano deslumbra a tan altísimo nivel.

La FIFA, nueva dueña del evento que anteriormente pertenecía a la revista France Football, abrió este año el premio al admitir que los capitanes y técnicos del mundo consultados podían votar por sus compañeros, algo que anteriormente estaba vedado. Una mala decisión porque llena el trofeo de regionalismos y le resta seriedad. Se perderán muchos votos por el temor a quedar mal con el amigo y con el compañero. Hubiera sido mejor mantener la restricción del voto hacia el colega de equipo.

Por ejemplo, Iker Casillas ya expresó públicamente que votaría por su compañero Sergio Ramos como jugador del año y en segundo lugar por Cristiano Ronaldo, su compañero de equipo. Así mismo, ha dicho que elegirá como mejor técnico a Vicente del Bosque, adiestrador de la roja campeona de la Eurocopa, y en segundo lugar a Mourinho, su técnico en el Madrid. Rayos y centellas le han caído al portero de la selección porque la parcialidad merengue considera que con el voto por Ramos le está quitando puntaje al portugués y esto amerita que sea tratado como un traidor. Lo mismo que con la elección de Del Bosque, campeón del Mundo y de la Europa, encima de Mourinho.

Real Madrid y Barcelona han puesto en funcionamiento la máquina publicitaria hacia sus grandes ídolos, los fenomenales Cristiano y Messi. Pero, a la par, Nike y Adidas, las dos grandes empresas de implementos deportivos, se han lanzado a la guerra defendiendo cada uno a su protegido. Significa vender muchas camisetas, muchísimo dinero en caja, nuevos productos y toda la parafernalia del merchandising en pleno.

Atrás quedó la época en que France Football se inventó el premio, lleno de romanticismo y mística, para el mejor jugador de Europa. Eran otros tiempos y no existían Nike y Adidas.

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